Así como ocurrió con el lince boreal o el torillo andaluz, diversas especies animales que alguna vez habitaron España terminaron desapareciendo debido a la destrucción de sus ecosistemas, la caza desmedida y otras actividades humanas. Aunque aún es posible avistar algunas de estas especies durante sus migraciones, ya no cuentan con poblaciones reproductoras en territorio español, lo que representa una pérdida irreversible para la biodiversidad del país.
Un claro ejemplo es la grulla damisela (Anthropoides virgo), un ave de notable belleza que habitó España hasta inicios del siglo XX. En otras regiones del mundo su presencia sigue siendo significativa, pero en España figura en el Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español, elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Al tratarse de una especie migratoria de larga distancia, que viaja junto a grupos de grullas comunes, todavía es posible observar ejemplares de grulla damisela de forma esporádica en el país. También se pueden ver algunos individuos escapados de zoológicos y colecciones privadas, ya que esta ave está presente en muchos parques zoológicos de España.

Uno de estos zoológicos, Selwo Aventura, ubicado en Estepona, ha puesto en marcha este 2026 un proyecto experimental para reintroducir a la grulla damisela en el territorio español, con la meta de devolver a los paisajes de la península Ibérica un ave que no se reproduce allí desde hace más de un siglo. Esta iniciativa cuenta con la colaboración de la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA), que coordina la cría en cautiverio de la especie, y el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), que se encargará de la recogida de aves y su liberación, tal como lo hizo en 2021 con el pigargo europeo. El objetivo es restablecer poblaciones de cría estables en las zonas donde antiguamente se distribuía la grulla damisela.
De habitante común a especie perdida
En casi toda la península Ibérica existen registros fósiles y culturales que confirman la presencia de la grulla damisela, lo que demuestra que fue una especie estrechamente ligada a este territorio. Hasta principios del siglo XX se reprodujo en el oeste y sur peninsular.
Sus últimos avistamientos como aves reproductoras se asocian a zonas húmedas, especialmente lagunas y marismas; por ello, Selwo Aventura planea concentrar sus esfuerzos de reintroducción en estos hábitats. Destacan particularmente:
- Laguna de La Janda, en Cádiz, que fue el enclave más relevante de Europa occidental, con nidos y huevos registrados hasta mayo de 1906, aunque se cree que algunas parejas persistieron hasta mediados del siglo XX.
- Doñana y las Marismas del Guadalquivir, donde se considera que la especie se extinguió a finales del siglo XIX debido a la transformación agrícola de las marismas naturales.
- Las lagunas del sur de Castilla-La Mancha, también importantes para su distribución histórica.

Las causas de su desaparición no están completamente esclarecidas. No obstante, el MITECO señala que probablemente estuvieron relacionadas con la transformación del hábitat de la grulla damisela, la desaparición de sus enclaves debido a dragados y la desecación de humedales. También pudo influir de manera significativa la caza abusiva y la persecución de ejemplares, especialmente de sus huevos, en las áreas de nidificación.
La grulla damisela no solo se considera extinta en España, sino también en gran parte del Paleártico occidental, una región que abarca Europa, el norte de África, Oriente Próximo, Anatolia, parte del Cáucaso y el oeste de Asia. Los últimos ejemplares de esta zona se encontraban en el Atlas marroquí.
Amenazas que persisten a nivel global
A pesar de su desaparición en España, la grulla damisela goza de una situación favorable a escala mundial. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la clasifica en su Lista Roja como una especie “de preocupación menor”, e incluso señala que su población tiende a incrementarse. Actualmente, aún se reproduce y reside en países como Kazajistán, Mongolia, Sudán e India, entre otros.
Sin embargo, esta especie enfrenta serias amenazas que podrían comprometer su estado de conservación. Entre ellas destacan:
- Actividades que afectan su hábitat, como la intensificación de la agricultura.
- Perturbaciones derivadas del crecimiento poblacional humano, como el uso intensivo de plaguicidas.
- La caza deportiva y la muerte intencional mediante disparos y envenenamiento en zonas donde el ave puede causar daños a los cultivos.
Además, la UICN presta especial atención a la situación de los ecosistemas acuáticos asociados a esta ave. En su ruta migratoria, la construcción de represas y el drenaje de humedales han destruido algunos de sus hábitats, lo que no solo pone en riesgo a la grulla damisela, sino también a miles de especies que dependen de estos entornos durante sus largas travesías anuales.
Fuente: Infobae