Exportaciones de arándanos de Ecuador repuntan casi 800 % frente a los gigantes regionales

Ecuador empieza a ganar espacio en el negocio de los arándanos, una fruta cuya producción mundial alcanzó 2,33 millones de toneladas en 2025, según el Global Blueberry Report.

Entre enero y julio de 2026, el monto en millones de dólares y toneladas de exportaciones de la fruta creció en tres dígitos frente al mismo periodo de 2025, según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor).

En los primeros siete meses del año, las ventas al exterior llegaron a $ 1,2 millones, frente a los $ 0,1 millones registrados en los mismos meses de 2025. El crecimiento en valor fue de 796,7 %. En tonelaje, Ecuador envió 284 toneladas entre enero y julio, un incremento de 397,3 % en volumen respecto al año anterior.

Aunque Ecuador todavía tiene una participación pequeña en el mercado global, la llegada a nuevos destinos amplía las posibilidades para los productores locales. Actualmente, Estados Unidos y Singapur concentran más del 90 % de los envíos del país.

En septiembre, Ecuador suscribió con China el protocolo de requisitos fitosanitarios para el ingreso de arándanos frescos a ese mercado.

En julio, el Consejo Empresarial Ecuatoriano-Panameño (CEEP) anunció la publicación de los requisitos fitosanitarios para el ingreso de la fruta a Panamá. Con Corea del Sur la perspectiva está abierta, ya que se menciona al arándano entre las frutas con potencial para entrar a esa nación asiática.

La suscripción de protocolos para entrar a nuevos destinos ocurre mientras Ecuador desarrolla su industria, que todavía tiene una escala reducida frente a los principales productores de la región.

Perú registra 30.200 hectáreas plantadas y una producción de 407.800 toneladas, mientras Chile tiene 16.400 hectáreas y 157.920 toneladas, según el último reporte de la Organización Internacional del Arándano (IBO, por sus siglas en inglés).

Ecuador registra aproximadamente 400 hectáreas plantadas hasta 2025. La superficie se ha duplicado en los últimos años.

Con sus 400 hectáreas, Ecuador tiene alrededor de 75 veces menos superficie cultivada que Perú. De ese hectareaje, unas 300 hectáreas ya están en producción y el resto correspondería a cultivos que todavía se encuentran en desarrollo, según la Federación Ecuatoriana de Productores y Exportadores de Arándano (Fepexa), que agrupa a unos veinte productores de la fruta.

La diferencia de escala frente a Perú y Chile también refleja el momento en el que se encuentra la industria ecuatoriana. Para Fepexa, el cultivo está en una etapa de desarrollo, consolidación y expansión, después de que los primeros productores comenzaran a introducir variedades y realizar pruebas de adaptación entre 2015 y 2016.

En el país se producen las variedades Biloxi, Emerald, Jewel Legacy, Star, Atlas, Eureka Sunrise, Rocio, Matias y Sekoya.

Según la federación, en la última década los productores han adquirido experiencia en manejo agronómico, genética, nutrición y protección sanitaria, mientras que también ha aumentado la oferta de insumos y servicios especializados.

Ese desarrollo se ha dado principalmente en la Sierra, en donde existen condiciones favorables para la producción de la fruta. Actualmente existen cultivos en Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Azuay y Loja. En la Costa también se desarrollan proyectos en Santa Elena, Manabí y El Oro.

El desarrollo de la producción también está relacionado con la experiencia que Ecuador ya tiene en cultivos bajo condiciones protegidas. Parte de los productores de arándanos utiliza infraestructura y conocimientos vinculados al manejo de invernaderos y sistemas de riego, especialmente en las zonas de la Sierra. A la fecha, hay florícolas que han apostado por la producción de esta fruta.

Una industria que busca crecer
La diferencia de escala también marca parte de la estrategia que plantea el sector ecuatoriano. Fepexa señala que Ecuador no busca competir con Perú por volumen, sino aprovechar las condiciones que tiene para producir fruta durante diferentes periodos del año.

Según el gremio, la ubicación del país sobre la línea ecuatorial permite planificar la producción durante las 52 semanas del año, mediante el manejo de las podas y la producción en distintas zonas. A esto suma características que, según la Fepexa, diferencian al fruto ecuatoriano, como el nivel de dulzor y la presencia de bloom, la capa cerosa natural que recubre la fruta.

Esta posibilidad de producir durante todo el año adquiere relevancia a medida que Ecuador abre nuevos mercados y aumenta sus envíos al exterior. Es en este punto donde exportadores identifican una oportunidad de diferenciación para el producto ecuatoriano.

Xavier Rosero, presidente ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), menciona que, aunque Ecuador mantiene una brecha de producción frente a competidores como Perú y Chile, el enfoque del país es diferenciar el producto a partir de las variedades que pueden cultivarse bajo las condiciones locales.

Según Rosero, estas condiciones permiten desarrollar una oferta distinta a la de otros países del hemisferio sur.

Y cuenta que, en esa línea, el arándano forma parte de una estrategia más amplia de Ecuador para posicionar una oferta de superalimentos en los mercados internacionales. En este grupo también están el brócoli, el aguacate, otras frutas frescas y procesadas y los snacks, con una propuesta diferenciada por sus características nutricionales.

Con el arándano, remarca Rosero, la estrategia apunta a segmentos prémium y a mercados con una alta demanda de este tipo de productos.

La proyección es llegar a una superficie de 1.000 hectáreas
La expansión del área tiene espacio para continuar. Fepexa proyecta que Ecuador pueda alcanzar 1.000 hectáreas de arándanos en unos cinco años, más del doble de las 400 hectáreas actuales.

La proyección ocurre mientras las exportaciones empiezan a crecer y se abren nuevos destinos para la fruta ecuatoriana. Desde la perspectiva comercial, Fedexpor identifica oportunidades en distintos mercados.

El gremio menciona oportunidades en Asia, como Corea del Sur y Japón; en Medio Oriente, como India, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita; y en Norteamérica, con Estados Unidos y Canadá.

Así, el aumento de la superficie cultivada, la incorporación de nuevos productores y la apertura de mercados acompañan el desarrollo de una industria que todavía está en construcción, pero que ha empezado a ampliar su presencia en el comercio exterior.

Desde Fedexpor se señala que uno de los siguientes pasos para el sector es acelerar la apertura de protocolos fitosanitarios para el arándano y otros superalimentos en nuevos mercados. A esto se suma el aprovechamiento de los acuerdos comerciales. Para Rosero, ambas líneas de trabajo deben avanzar de manera paralela para ampliar las oportunidades de exportación.

Fuente: El Universo

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