El balance de víctimas por el ataque suicida ocurrido el pasado sábado contra un puesto de vigilancia en la ciudad de Dera Ismail Jan, ubicada en la provincia noroccidental de Jáiber Pastunjua, se ha elevado a 15 muertos. Entre ellos figuran dos personas que perdieron la vida después de que hombres armados dispararan contra un vehículo que intentaba trasladar a heridos fuera de la zona.
De acuerdo con fuentes de seguridad citadas por el canal paquistaní Geo TV, un total de 11 personas, incluyendo un niño de dos años, fallecieron cuando un terrorista suicida estrelló un automóvil contra el punto de control en el área de Darazanda. Las víctimas mortales también comprenden seis policías y dos agentes de Aduanas.
El atentado dejó además 35 heridos de distintas gravedades, varios en estado crítico. Minutos después, se registró un segundo ataque contra una ambulancia que acudía a rescatar a los afectados, lo que causó la muerte de dos trabajadores de emergencias.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, condenó enérgicamente los hechos y subrayó que las autoridades “nunca permitirán que los sacrificios de los protectores de la nación en la guerra contra el terrorismo sean en vano”. Afirmó que su gobierno está decidido a “eliminar el terrorismo”.
Por su parte, el presidente Asif Alí Zardari también repudió el ataque y ordenó brindar la mejor atención a los heridos. En un mensaje en redes sociales, señaló que “atacar a civiles inocentes y a miembros de las fuerzas de seguridad con atentados terroristas es algo condenable”.
El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, apuntó directamente al grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, aunque hasta el momento no ha reivindicado la autoría. Naqvi insistió en que “sus actos cobardes no pueden debilitar la determinación de la nación a la hora de luchar contra el terrorismo”.
Este atentado ocurre aproximadamente una semana después de otro ataque contra una instalación policial contigua a una mezquita en la ciudad de Kohat, también en Jáiber Pastunjua, que dejó al menos 22 muertos –entre ellos 16 policías– y más de un centenar de heridos. En respuesta, Pakistán bombardeó supuestos objetivos del TTP en territorio afgano.
La zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán ha sido durante años escenario de inseguridad, en especial por los ataques de los talibán paquistaníes. Islamabad ha acusado a India y a los talibán afganos de brindar apoyo al grupo, acusaciones que tanto Nueva Delhi como Kabul han rechazado.
Estas tensiones llevaron a fines de febrero a un nuevo enfrentamiento entre ambos países, luego de bombardeos pakistaníes contra blancos del TTP. Aunque se alcanzó un alto el fuego, en meses recientes se han registrado varios intercambios de ataques.
Fuente: Infobae