El fin de semana que se aproxima podría pasar a la historia como el del Encore. Este término, tomado del francés y que en su origen significa ‘una vez más’, se ha vuelto popular para describir el momento en que un artista musical vuelve al escenario para interpretar un tema adicional. Sin embargo, el concepto ha cobrado una nueva dimensión al unir dos de los fenómenos culturales más grandes de los últimos tiempos.
Por un lado, Taylor Swift ha hecho honor a la palabra al regresar —si es que alguna vez se va del todo— con The life of a showgirl: Encore, que añade cuatro canciones al disco lanzado hace casi exactamente un año. Por otro, el reestreno de una de las películas de superhéroes más icónicas de la historia, que ahora llega a las salas en una versión inédita y con la misión de volver a enganchar a los seguidores antes de encarar una nueva aventura.
Así, Vengadores: Endgame vuelve a los cines casi siete años después de su estreno original, aunque no lo hace de la misma manera, pues mucho ha cambiado desde entonces. Llega con un nuevo título (como habrán adivinado, Vengadores Endgame: Encore), su propio póster y, sobre todo, una serie de retoques y nuevas escenas que renuevan en gran medida la experiencia, aunque la película siga siendo la misma que vieron los espectadores que la convirtieron en la segunda más taquillera de la historia, solo superada por Avatar de James Cameron. Quizás el propio estreno responda en gran parte al deseo de romper ese récord, algo muy frecuente también en la discografía de Taylor Swift.
Nuevas y editadas escenas
Para refrescar la memoria, Vengadores: Endgame era una continuación casi directa de Vengadores: Infinity War, estrenada solo un año antes y que culminaba con la desaparición de la mitad de la población tras el chasquido de Thanos. Cinco años después, e incapaces de revertir la situación, la llegada de Ant-Man desde el mundo cuántico plantea una posibilidad: regresar al pasado y recuperar una por una las gemas del infinito para arreglarlo todo y acabar con Thanos antes de que pueda chasquear los dedos. Una compleja misión que lleva a sus protagonistas —el Capitán América, Iron Man, la Viuda Negra, Ojo de Halcón, Hulk o un Thor con sobrepeso, entre otros— a revisitar escenarios de sus películas anteriores, algo similar a lo que le ocurría a Marty McFly al regresar a Hill Valley en Regreso al futuro 2. Su desenlace ya lo conocen todos los que la vieron, pero a quienes no lo hicieron les volverá a sorprender un final tan épico y emotivo que Marvel ha pasado los años siguientes intentando emularlo sin éxito.
En esta nueva versión se incluyen algunos detalles técnicos que quizás pasen desapercibidos para el gran público, pero que merecen ser señalados, como un cambio en la saturación del color que le otorga a la película un aspecto visual notablemente diferente, con colores más vivos y mayor contraste entre sus figuras. Ocurre lo mismo en el apartado sonoro, con la incorporación de una mezcla de audio Dolby optimizada y unos niveles de brillo diseñados específicamente para pantallas de gran formato premium (PLF), incluyendo Infinity Vision, la tecnología que se implementará en la próxima gran película de Marvel, y con la que esta ha buscado conectar directamente. Hablamos, por supuesto, de Vengadores Doomsday.

La transición a ‘Doomsday’ que explica el problema del MCU
(Atención: posibles spoilers de Vengadores Endgame: Encore)
Precisamente a raíz del inminente estreno de esa película, Vengadores Endgame: Encore introduce su mayor novedad en hasta cuatro escenas completamente nuevas, y varias de ellas, si no todas, configuradas para dar un mayor contexto al futuro del universo que se avecina. La primera es la única que altera el final de la película: el baile final entre Steve Rogers y Peggy Carter es interrumpido por la llegada del mismísimo Loki, pero el que pertenece a la serie Loki que se estrenó después de Vengadores: Endgame. Fiel a su propia trama, este cambio reescribe en gran medida la historia que conocíamos, y simplemente sirve para alertar al Capi de lo que está por venir, dando a entender que el que veremos en Vengadores: Doomsday es precisamente el de la misma línea temporal de aquí.
Las otras tres escenas ocurren ya tras la conclusión del filme, con una a mitad de créditos que involucra a los agentes de la TVA (Autoridad de Variación Temporal) Mobius (Owen Wilson) y Ouroboros (Ke Huy Quan) viendo el choque entre dos multiversos: el 10005 (que no es otro que el de los X-Men de la Fox) y el 1127, completamente desconocido por el momento. Las otras dos tienen que ver directamente con el gran villano de la función, el Dr. Doom que interpretará Robert Downey Jr., y al que podemos escuchar primero abduciendo al Dr. Banner/Hulk (Mark Ruffalo) y posteriormente forjando su máscara de hierro, en un claro guiño a cómo lo hacía Tony Stark con la máscara de Iron Man.
Cómo explicarán el hecho de que Doom sea interpretado por una persona con el mismo rostro de Iron Man sigue siendo el secreto mejor guardado de Vengadores: Doomsday, pero lo que está claro es que Marvel admite inconscientemente lo mal que ha labrado su camino hasta aquí si ahora tiene que introducir hasta cuatro escenas adicionales que contextualicen todo. Hasta 15 películas y otras tantas series no solo incapaces de llenar de la misma forma, sino también de allanar el camino hacia otro proyecto mastodóntico que podrá ser mejor o peor, pero desde luego no ha contado con el mismo desarrollo emocional que tuvo esta Vengadores: Endgame, y que ahora los espectadores podrán disfrutar como merecida y necesitada antesala de Vengadores: Doomsday, que aterrizará en cines el próximo 17 de diciembre.
Fuente: Infobae