El control territorial ya no se limita a la presencia física en las calles. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn) han trasladado su estrategia al mundo digital, utilizando plataformas como WhatsApp, Facebook, TikTok, Instagram y X para difundir amenazas, videos intimidatorios y mantener una vigilancia constante sobre las comunidades. Así lo explicó el antropólogo Lerber Dimas Vázquez, investigador de las dinámicas sociales y violentas en la Sierra Nevada de Santa Marta.
La crisis de seguridad desatada tras la muerte de alias Cholo, identificado como el segundo cabecilla de las Acsn, puso en evidencia el poder de este grupo para paralizar la ciudad. El grupo declaró un paro armado que obligó al cierre de comercios, afectó el transporte y sembró el pánico entre los habitantes de varios barrios. Según Vázquez, la actividad en internet de estas organizaciones va mucho más allá de mostrar acciones armadas o propaganda.
Para el experto, las redes sociales se han convertido en un mecanismo de control social. “Las tienen como un mecanismo de control”, afirmó el antropólogo al referirse al uso que hace la organización criminal de estas plataformas.
Publicaciones que revelan comunidades y fuentes de ingresos

Según Vázquez, la presencia digital de las Acsn fortalece su capacidad para imponer reglas en las zonas donde operan. Este entorno virtual les permite monitorear actividades locales, identificar posibles rivales, detectar áreas con poca presencia estatal y rastrear fuentes de financiamiento. La estrategia incluye cuentas oficiales o vinculadas a miembros del grupo, donde comparten información sobre ataques, amenazas y aspectos de la vida cotidiana. El investigador señaló que esto puede generar una falsa sensación de cercanía con algunas comunidades.
Uno de los casos mencionados fue el de alias Bendito Menor, quien había construido una audiencia en redes antes de morir en un operativo policial en Riohacha, en septiembre de 2026. Sus publicaciones combinaban contenidos relacionados con actividades delictivas y mensajes de carácter social. “Esto validaba su conducta social y criminal”, indicó Vázquez.
El especialista agregó que esta presencia digital afecta especialmente a niños y jóvenes en entornos vulnerables y con escasa presencia estatal. En esos contextos, los miembros de grupos armados suelen presentarse como modelos de estatus, liderazgo e independencia económica, influyendo en las aspiraciones de las nuevas generaciones.
WhatsApp, el canal que acelera el miedo

Durante el paro armado, los mensajes y videos circularon rápidamente en grupos de WhatsApp y otras aplicaciones. Vázquez explicó que esa difusión multiplica el impacto de las amenazas, ya que la población recibe información sobre hechos violentos casi en tiempo real, incluso sin haberlos presenciado. “La información se transmite en vivo y en directo”, afirmó el investigador, poniendo como ejemplo los videos que publicó alias Bendito Menor antes de ser abatido.
De acuerdo con lo reportado, durante las jornadas de septiembre, individuos en motocicletas amedrentaron a comerciantes y grabaron varios de esos actos. La posterior circulación de ese material audiovisual aumentó la sensación de inseguridad, provocando que muchos negocios cerraran sus puertas. El paro armado afectó durante varios días el comercio, el transporte y las actividades educativas en Santa Marta. Las Acsn anunciaron también a través de redes sociales el levantamiento de las restricciones para el 25 de septiembre.
Para el antropólogo, las organizaciones criminales de hoy combinan control territorial, rentas ilegales, intimidación armada y comunicación digital. “Estamos frente a una estrategia armada muy diferente a la de años anteriores”, concluyó.
Fuente: Infobae