Medicina de longevidad: cómo envejecer con salud y autonomía plena

Japón ha alcanzado un hito demográfico: más de 100 mil habitantes con 100 años o más, exactamente 107 mil 677 centenarios. Esta cifra trae a la discusión una interrogante que también gana relevancia en países como Perú: ¿cómo lograr no solo vivir más años, sino también mantener la salud, la autonomía y la funcionalidad durante el mayor tiempo posible?

En Perú, la esperanza de vida promedio ronda los 77 a 78 años. Sin embargo, alcanzar una edad avanzada no garantiza que las condiciones de salud sean equivalentes. Dos personas de la misma edad pueden mostrar diferencias notables en su estado físico, metabolismo, masa muscular, hábitos y factores de riesgo.

En este contexto ha surgido con fuerza la medicina de longevidad, un enfoque preventivo que busca identificar con anticipación aquellos elementos que podrían afectar la salud en el futuro y monitorear su evolución.

¿Qué es la medicina de longevidad?

Esta disciplina propone cambiar la perspectiva tradicional de esperar a que aparezca una enfermedad para actuar. Su meta es evaluar de forma anticipada el estado de salud de una persona, detectando riesgos y oportunidades de prevención.

“La medicina de longevidad busca cambiar la pregunta tradicional de ¿qué hacemos cuando aparece una enfermedad? por ¿qué podemos hacer hoy para influir en cómo vamos a estar mañana?”, explica la Dra. Fiorella Inga, magíster en Gestión en Salud y CEO del Centro Médico de Bienestar Integral Inluxury.

Esto no implica intentar adivinar qué enfermedad tendrá alguien ni asegurar que llegará a los 100 años. El propósito es obtener información que permita tomar decisiones oportunas sobre aquellos factores que sí pueden modificarse.

Para establecer ese punto de partida se pueden revisar los antecedentes familiares y personales, la edad, los hábitos de vida y diferentes indicadores de salud.

“No se trata de predecir exactamente qué enfermedad tendrá una persona, sino de conocer sus riesgos, entender cómo está funcionando su organismo y tomar decisiones oportunas antes de que aparezca un problema”, señala la especialista.

¿Por qué una persona puede envejecer diferente a otra?

Cumplir cierta cantidad de años no significa que el organismo de dos personas de la misma edad esté envejeciendo de la misma manera.

La imagen muestra a un hombre de 45 años de espaldas a la cámara, con una mano en la cabeza, observando su reloj de pulsera para ilustrar el concepto de reloj biológico masculino y su impacto en la fertilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De aquí surge el concepto de edad biológica, que busca aportar información sobre el estado del organismo a partir de diversos indicadores. A diferencia de la edad cronológica, que simplemente cuenta los años desde el nacimiento, la edad biológica intenta observar procesos relacionados con el envejecimiento.

Para estudiar estos procesos pueden emplearse diferentes evaluaciones, según las características y necesidades de cada persona.

Los biomarcadores, por ejemplo, ofrecen datos sobre el funcionamiento de distintos sistemas del organismo y ayudan a identificar cambios que aún no producen síntomas.

También puede evaluarse el metabolismo, incluyendo parámetros vinculados a la glucosa y los lípidos, así como la composición corporal, que permite conocer la cantidad de músculo y grasa y su distribución.

Una ilustración contrapone una vejez basada en nutrición, descanso y ejercicio frente a un camino dificultado por el consumo constante de medicamentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este último aspecto cobra especial relevancia durante el envejecimiento. Una persona puede mantener un peso relativamente estable mientras pierde masa muscular, situación que puede afectar progresivamente su fuerza, movilidad y autonomía.

El perfil hormonal es otro de los elementos que puede analizarse en determinados casos, debido a su relación con procesos como el metabolismo, la energía, el sueño y otras funciones del organismo.

No se trata solamente de controlar el peso

Una de las ideas que plantea este enfoque es que cuidar la salud a largo plazo requiere mirar más allá del número que aparece en la balanza.

Mantener la masa muscular y la fuerza resulta clave para conservar la movilidad y la independencia conforme pasan los años. Por ello, la actividad física, especialmente aquella que ayuda a preservar o desarrollar fuerza muscular, forma parte de las estrategias de prevención relacionadas con un envejecimiento saludable.

El sueño también es otro componente que ha adquirido interés en las investigaciones sobre envejecimiento. Dormir de manera adecuada forma parte de los hábitos que pueden contribuir al bienestar general y al mantenimiento de diferentes funciones del organismo.

Hay problemas de salud que pueden avanzar sin síntomas

La prevención también implica prestar atención a condiciones que una persona puede tener sin darse cuenta.

Un hombre mide su presión arterial junto a una taza de café para evaluar el impacto de la bebida en la tensión sanguínea. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presión arterial elevada, las alteraciones de la glucosa y los niveles anormales de colesterol pueden permanecer durante un tiempo sin producir señales evidentes. Por eso, los controles médicos permiten identificar cambios y actuar antes de que aparezcan complicaciones.

La prevención no se limita a los aspectos físicos. Los vínculos sociales y la salud emocional forman parte de un envejecimiento saludable. Mantener relaciones sociales y evitar el aislamiento también ha sido relacionado con diferentes indicadores de salud en adultos mayores.

La prevención comienza mucho antes de la vejez

La idea de cuidar la salud futura no debería comenzar cuando una persona llega a los 60 o 70 años. Los hábitos acumulados durante décadas pueden influir en las condiciones con las que se llega a la adultez mayor.

La Organización Mundial de la Salud señaló en 2026 que una proporción importante del riesgo de demencia está relacionada con factores potencialmente modificables, entre ellos la inactividad física, el tabaquismo, el consumo nocivo de alcohol, el aislamiento social, la hipertensión y la diabetes.

Esto refuerza una idea central de la medicina preventiva: las decisiones que una persona toma hoy pueden influir en la forma en que llegará a edades más avanzadas.

En el caso del Perú, donde la esperanza de vida promedio ronda los 77 a 78 años, la discusión sobre longevidad no pasa únicamente por intentar alcanzar una cifra determinada de edad. También implica preguntarse en qué condiciones se vivirán esos años.

“No necesitamos esperar a sentirnos mal para empezar a ocuparnos de nuestra salud. Conocer nuestros antecedentes, nuestros factores de riesgo y cómo está nuestro organismo permite tomar decisiones más informadas y oportunas”, sostiene la Dra. Inga.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK