En la industria del oil & gas, cada eslabón de la cadena de suministro debe moverse al unísono. Para Eliot, un experto con trayectoria en consumo masivo, energía y petróleo, esa sincronía es como un baile invisible que el consumidor final jamás percibe, pero que sostiene toda la operación.
“La relación perfecta en todo este negocio de supply chain es cliente-compra”
, afirma, destacando que esa conexión es la base para evaluar compras y detectar oportunidades de mejora.
¿Cómo se coordina todo cuando nada puede fallar?
Eliot describe el proceso como una coreografía donde intervienen empresas de comercio exterior, operadores logísticos y proveedores de servicios. Cada uno cumple un rol y cuando todos están en tiempo, el baile pasa desapercibido. “El cliente no se tiene que enterar de los problemas”, explica. Pero si un material crítico del exterior no llega, el ritmo se rompe.
Ante un desajuste, la improvisación no es una opción. En oil & gas se exige planificación con un BCP (plan de respaldo). Estos planes se diseñan con mucha antelación: se considera un proveedor principal y se evalúan alternativas. Sin embargo, Eliot aclara que no todo se puede sustituir: “Hay cosas fundamentales que, si no las puedes comprar en ese lugar, no se pueden comprar en otro lado”. En esos casos, la solución implica coordinar con producción para ajustar volúmenes.
Comprar material versus comprar servicios
Aunque la operación de compra es la misma, el background es distinto. El material llega con un estándar definido; se verifica y se acepta o rechaza. El servicio, en cambio, es intangible y subjetivo. “¿Cómo evaluamos un servicio de limpieza? ¿Sabemos si es perfecto?”, pregunta. Por eso, desde compras se apoyan en el área usuaria.
“La relación perfecta en todo este negocio de supply chain es cliente-compra”,
insiste, porque entender la necesidad y recibir feedback permite evaluar correctamente.

Eliot comenzó su vínculo con compras en unas pasantías en Venezuela. Allí descubrió que comprar no es solo precio: hay valor agregado invisible. Al recorrer consumo masivo, energía y oil & gas, confirmó que los procesos estándares aseguran calidad y tiempo de respuesta. Pero no es lo mismo buscar un tornillo que conseguir el insumo productivo clave. El comprador no solo recibe requisiciones; investiga, habla con usuarios y gerentes, se mete en la operación. “Cuando entiendes lo que compras, ves posibilidades de mejora”.
Formación profesional e inteligencia artificial
Para trabajar en compras, la especialización es clave. La carrera da una base, pero un posgrado o micromáster potencia habilidades como la negociación. Eliot señala que el conocimiento permite llegar más profundo en cada negociación.
En cuanto a la inteligencia artificial, hoy ayuda a procesar más información en menos tiempo. “Está 50 y 50”, dice, pues no ofrece soluciones completas, pero allana el camino. En unos años podría hacer análisis sin margen de error. Por ahora, el profesional debe interpretar los resultados y verificar su lógica, respaldado por sus capacidades analíticas y estudios.
Reflexión final: el orgullo de ser parte de la cadena
Eliot invita a quienes trabajan en la cadena de suministro a agregar valor: entender el impacto de cada tarea. “Muchas veces me pongo el mameluco y salgo a ver para qué sirve lo que compro”, relata. Cuando se ve el producto final, uno siente orgullo de aportar un grano de arena. Ese compromiso llega no solo a la empresa, sino al consumidor final.
Fuente: Infobae