Caminar tras la cena: neurólogos recomiendan 10-20 min para dormir

Cuando el reloj marca la medianoche, el cuerpo anhela descanso, pero la mente sigue en marcha: repasa conversaciones, planifica el día siguiente y convierte el techo en el único paisaje. Dormirse se vuelve una lucha constante. Sin embargo, una estrategia para romper ese ciclo puede iniciarse antes de acostarse, justo después de la cena.

De acuerdo con especialistas en neurología, el período entre la última comida del día y el momento de ir a la cama representa una ventana biológica que a menudo se pasa por alto. La forma en que se aprovecha ese intervalo puede determinar si la noche será de sueño profundo o de insomnio interrumpido.

Un paseo vespertino para mejorar el sueño

Lo que los expertos recomiendan para optimizar el descanso es dar una caminata de entre 10 y 20 minutos después de terminar la cena. No se trata de ejercicio intenso, sino de un movimiento suave y constante que desencadena respuestas biológicas que combaten el insomnio y la ansiedad nocturna.

Los neurólogos recomiendan caminar entre 10 y 20 minutos después de cenar para mejorar la calidad del descanso nocturno (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo central involucra a la insulina. Después de cada comida, los niveles de glucosa en sangre se elevan y el cuerpo libera esta hormona para regularlos. Si esos picos se repiten sin actividad física, puede desarrollarse resistencia a la insulina, una condición que no solo afecta el metabolismo sino también al cerebro. Prevenir este deterioro ayuda a preservar la salud cognitiva.

El Dr. Fawad Mian, neurólogo certificado y fundador de la clínica Ascend Regenerative en Denville, Nueva Jersey, explicó:

“La resistencia a la insulina daña muchas estructuras del cuerpo, incluidas las arterias que irrigan nuestro cerebro”.

Asimismo, advirtió que mantener esos vasos en buen estado asegura que el oxígeno y los nutrientes lleguen al tejido cerebral de forma eficiente.

Más allá del impacto vascular, la caminata vespertina también modifica la química del estrés. El Dr. Mian señaló que el movimiento ligero reduce los niveles de cortisol, la hormona liberada en situaciones de alerta, y que cuando permanece elevada durante la noche impide que el cerebro entre en un estado reparador.

“Ayuda a desconectar la mente, evitando que te quedes pensando o mirando el reloj”, afirmó.

Son estos dos mecanismos —la protección vascular y la reducción del cortisol— los que explican por qué un paseo breve después de cenar puede traducirse en una noche de mejor descanso.

La caminata nocturna reduce los niveles de cortisol y facilita un estado de relajación mental antes de acostarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

Claves para aprovechar la caminata nocturna

  • Ritmo tranquilo y duración moderada: entre 10 y 20 minutos a paso cómodo son suficientes para estabilizar la glucosa y reducir el cortisol. No se busca sudar, sino dar al cuerpo un movimiento suave mientras digiere.
  • Evitar la alta intensidad: el ejercicio vigoroso cerca de la hora de dormir puede elevar el ritmo cardíaco y disparar el cortisol, dificultando el sueño. Un ritmo que permita mantener una conversación es el adecuado.
  • Dejar el teléfono en casa: la caminata nocturna puede ser un bloque sin pantallas. Navegar redes sociales o consumir noticias antes de dormir mantiene el cerebro activo, contrarrestando los beneficios del paseo.

Adoptado como parte de la rutina nocturna, este hábito persigue un doble objetivo: mejorar la calidad del sueño de forma inmediata y proteger la salud vascular del cerebro a largo plazo.

Fuente: Infobae

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