En una exploración meticulosa y autorizada, el buscador de tesoros Oliver Riedl recorría los campos agrícolas de la localidad alemana de Wesseling, equipado con su detector de metales. De repente, el aparato emitió una señal y, al excavar, se topó con nada menos que 15 monedas de la época del Imperio Romano. Pero el detector no dejó de sonar: bajo la tierra había muchas más piezas, y no eran pocas.
En total, el tesoro está compuesto por 934 denarios romanos de plata, que permanecieron ocultos durante casi dos milenios hasta que Riedl y el equipo de la Oficina de Gestión del Patrimonio Arqueológico lograron sacarlos a la luz. Fue precisamente esta oficina la que confirmó la magnitud del hallazgo romano en la región.

Tras el trabajo y el análisis del equipo científico, el conjunto de monedas se exhibe ahora por primera vez en el Museo Estatal LVR de Bonn. La presentación oficial se realizó el pasado 22 de septiembre durante la conferencia anual de la Asociación Alemana Occidental y Meridional para la Investigación Arqueológica, donde se congregaron cerca de 300 arqueólogos procedentes de toda Alemania.
Las monedas: denarios romanos con perfiles de emperadores
El lote está formado por 934 denarios de plata, la moneda estándar del Imperio durante siglos, con un peso total de 3,1 kilogramos. La pieza más reciente fue acuñada en el año 124 o 125 después de Cristo, lo que sitúa el momento del enterramiento durante el reinado del emperador Adriano, entre los años 117 y 138 después de Cristo. No obstante, la mayoría de las monedas romanas del hallazgo corresponde a la época de los emperadores Flavios (Vespasiano, Tito y Domiciano), entre los años 69 y 96 después de Cristo.

La moneda más antigua del conjunto se remonta a la República Romana y fue acuñada en el año 148 antes de Cristo; es decir, tenía más de 270 años de antigüedad cuando fue enterrada junto al resto, aunque aún conservaba su curso legal. Según el Dr. Erich Claßen, arqueólogo estatal y director de la Oficina de Gestión del Patrimonio Arqueológico, este tesoro romano es
“el mayor de este período en Alemania y el quinto más grande del mundo”.
Para dimensionar el valor de las monedas en su época, la investigadora asociada Rahel Otte tomó como referencia la paga de los legionarios romanos, bien documentada en fuentes escritas.
“En aquella época, un soldado raso de la legión ganaba 300 denarios al año. Sin embargo, aproximadamente la mitad se destinaba a comida y equipo”, explicó Otte.
Un legionario habría necesitado ahorrar todo su sueldo durante unos seis años para acumular una fortuna equivalente a la del tesoro de Wesseling, un dato que ilustra la magnitud del capital enterrado.
Cómo se ocultó y recuperó el tesoro romano
Los arqueólogos estiman que la fortuna se acumuló hacia el año 100 después de Cristo y se enterró décadas más tarde, durante el reinado de Adriano.
“Es muy probable que alguien quisiera mantener este dinero a salvo. Al fin y al cabo, en aquella época no existían los bancos”, señaló Claßen.
El motivo por el cual el tesoro nunca se recuperó sigue sin esclarecerse. Una hipótesis plantea que el propietario murió antes de poder transmitir la ubicación del escondite a algún heredero o allegado.
Durante las excavaciones se hallaron también fragmentos de una vasija de cerámica y restos de paja junto a las monedas romanas. Según Otte, es probable que el tesoro fuera enterrado originalmente dentro de un recipiente forrado de paja, que con el paso de los siglos y la actividad agrícola en la zona terminó por destruirse, lo que dispersó las piezas en la tierra.

Para preservar la integridad del hallazgo, el bloque de tierra con las monedas fue trasladado al taller de restauración del Museo Estatal LVR y sometido a rayos X antes de su extracción definitiva, un proceso que permitió recuperar la totalidad de las piezas del tesoro romano.
En Alemania existe un sistema mediante el cual el Ministerio de Interior otorga permisos a los buscadores de tesoros para que realicen precisamente esa labor: buscar tesoros desconocidos. El trato es sencillo: el Estado se queda con el tesoro y quienes participan en el programa reciben una recompensa. Esta medida se promueve para contrarrestar las excavaciones ilegales que se registran en el país, según la nota de prensa del gobierno regional de Renania.
Fuente: Infobae