Shakira y Alejandro Sanz reviven ‘La Tortura’ en Macondo Park

La noche del segundo fin de semana de su residencia en Madrid, Shakira volvió a encender Macondo Park con un invitado que desató la euforia: Alejandro Sanz. El reencuentro de ambos artistas sobre el escenario ocurrió mientras sonaban los primeros acordes de La Tortura, provocando una ovación imparable entre los asistentes.

El cantante madrileño se convierte así en el segundo artista invitado por Shakira para compartir el escenario de su residencia, después de Laura Pausini. Sin embargo, la presencia de Sanz tiene un significado especial dentro de la trayectoria de la colombiana, ya que ambos unieron sus voces en 2005 en el exitoso tema La tortura, una de las colaboraciones más emblemáticas del pop en español.

Durante la presentación, Shakira se refirió a Alejandro Sanz como un hermano, y así lo presentó cuando el intérprete español apareció entre la sorpresa y el aplauso del público. La conexión entre ambos artistas se remonta a más de dos décadas de relación personal y profesional.

Un espectáculo que va más allá de la música

Antes de que la sorpresa tomara el escenario, la barranquillera ya había desplegado el imponente show con el que ha regresado a Madrid. Este es el cuarto día de su residencia, que tiene lugar en el recinto de Villaverde, rebautizado como Macondo Park. Allí, la gira Las Mujeres Ya No Lloran se materializa en doce conciertos que se extenderán hasta el 11 de octubre.

Shakira subió al escenario acompañada por la actriz Mina de Hammani, Nicole Betancur y la cantante Ptazeta, entre otros. Tras interpretar Estoy aquí, llegaron los saludos.

“Que ilusión estar aquí. No me puedo creer esto, parece un sueño. Que alguien me pellizque”, dijo a los miles de fans rendidos a su música.

Luego añadió:

“Madrid está noche somos unos”, provocando una fuerte ovación.

Estructura del concierto y repertorio

El concierto mantuvo la estructura de la primera noche: más de dos horas de música con alrededor de treinta canciones, numerosos cambios de vestuario y una puesta en escena diseñada para un recinto con capacidad para decenas de miles de espectadores. Shakira recorrió distintas etapas de su carrera, desde sus primeros trabajos hasta los temas de su álbum Las Mujeres Ya No Lloran, alternando pop, rock, ritmos latinos y reguetón.

El repertorio comenzó con canciones de su juventud como La fuerte, Girl Like Me, Las de la intuición y Estoy aquí, para luego avanzar hacia éxitos como Inevitable, Te felicito, Can’t Remember to Forget You y Acróstico. Después, la noche se adentró en una seguidilla de colaboraciones y temas bailables.

Uno de los rasgos constantes fue la combinación de música y espectáculo. La artista se apoyó en sus bailarines, una escenografía de grandes dimensiones y sucesivos cambios de imagen. También recuperó algunos instrumentos emblemáticos de su trayectoria, mientras las pantallas gigantes ampliaban la experiencia visual.

Los momentos más íntimos y festivos

La parte más emotiva llegó con canciones como Inevitable y Acróstico, esta última acompañada de imágenes de sus hijos. Luego, el concierto recuperó su carácter festivo con temas como Copa Vacía, La bicicleta, Hips Don’t Lie, Chantaje, Loca y Soltera, donde el público coreó cada estrofa con entusiasmo.

También hubo espacio para los clásicos de sus inicios: Pies descalzos y Antología, además del vínculo especial con España a través de Te dejo Madrid. Tras estas, llegaron Suerte y los himnos de los dos Mundiales de fútbol más significativos para el país.

Shakira interpretó Dai, Dai junto a Ghetto Kids, el grupo de niños que bailó con ella en la final de la Copa del Mundo en Nueva York. Luego vino Waka Waka, donde el público hizo los coros. Antes del cierre con She Wolf y la BZRP Music Sessions, Vol. 53, uno de los temas que mejor refleja su etapa más reciente.

La residencia: sorpresas cada noche

La residencia no se limita a repetir el mismo espectáculo todas las noches. La aparición de Laura Pausini en el tercer concierto ya introdujo ese factor sorpresa. Una semana después, Alejandro Sanz tomó el relevo, añadiendo una conexión directa con uno de los capítulos más reconocibles de la carrera de Shakira.

La sorpresa encaja en una residencia concebida como algo que va más allá de las dos horas sobre el escenario. Alrededor del estadio se ha levantado Macondo Park, un espacio que durante las doce jornadas combina música con propuestas de la cultura latina: desde gastronomía hasta literatura, moda y diversas actividades para el público. El concierto funciona como la culminación de esa experiencia.

Y si en las primeras noches los grandes éxitos marcaron el reencuentro de Shakira con el público español, esta segunda tanda incorpora un nuevo ingrediente: la posibilidad de que cada noche guarde una sorpresa diferente. Después de Alejandro Sanz, la residencia madrileña continúa su recorrido con una artista que ha encontrado en Madrid el escenario para cerrar su gira y recuperar ante el público español buena parte de las canciones que han construido su trayectoria.

Fuente: Infobae

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