Robots y trabajadores: la nueva cara de una fábrica de vehículos

Ingresar a una planta de ensamblaje automotriz actualmente evoca una atmósfera cinematográfica: brazos robóticos ejecutando movimientos exactos, equipos interconectados y procesos que se completan en cuestión de segundos. Sin embargo, la noción de una instalación deshabitada y manejada exclusivamente por autómatas aún no es una realidad cotidiana.

Los robots se enfocan principalmente en tareas repetitivas, aquellas que requieren alta precisión o implican riesgos físicos para los operarios. Las pinzas mecánicas trasladan componentes pesados, aplican recubrimientos y ejecutan la misma operación cientos de veces sin desviarse de la medida establecida. En áreas como empaque y movimiento de piezas, la presencia humana se ha reducido porque gran parte del esfuerzo físico fue transferido a sistemas automatizados.

La disminución de personal en ciertas estaciones no implica que el elemento humano haya desaparecido del piso de producción, según informa Nissan. Las labores se están desplazando hacia funciones que demandan supervisión, competencias técnicas y capacidad de resolución de problemas. Colaboradores están presentes en pintura, pruebas, control de calidad, logística y gestiones de importación y exportación. Otros monitorean las líneas automatizadas y analizan los datos generados por los equipos.

La inteligencia artificial y los sistemas de trazabilidad registran el ajuste de cada pieza para detectar imperfecciones de origen.

Por ejemplo, en una fábrica ubicada en Aguascalientes, México, se emplea tecnología en casi todas las fases del proceso, aunque también se aprecia una concurrencia permanente de trabajadores. El entorno es higiénico y ordenado. Cada persona y cada máquina cumple un rol específico, incluso en los sectores con mayor automatización.

Además, hay un grupo dedicado exclusivamente a mantener actualizada y operativa el área automatizada. Su labor transcurre detrás de los movimientos sincronizados que un visitante puede percibir: revisan sistemas, programan actividades, realizan mantenimiento y reaccionan cuando un brazo mecánico o un sensor no opera conforme a lo esperado.

Cómo se integra la inteligencia artificial en la manufactura automotriz

El complejo industrial está conformado por las plantas A1, A2 y una instalación específica para motores. De acuerdo con datos de Nissan, sus operaciones de manufactura en México disponen de más de mil robots conectados. Emplean herramientas de torque con trazabilidad, capaces de registrar el ajuste aplicado a cada componente, y sistemas de inteligencia artificial en procesos como pintura y detección de imperfecciones potenciales.

La trazabilidad es una de las transformaciones menos perceptibles. Permite determinar qué ocurrió con una unidad, qué pruebas superó y en qué momento pasó por determinada estación. La tecnología y la IA no solo aceleran la producción: crean un historial para identificar fallos antes de que el vehículo abandone la planta.

Los trabajadores participan en programas de actualización tecnológica que incluyen instancias de formación en Japón. REUTERS/Phil Noble

La capacitación resulta esencial dentro de este esquema. En la operación hay empleados que acumulan hasta 30 años de labor, a pesar de que los automóviles, los instrumentos y los procedimientos que conocieron al iniciar son radicalmente distintos a los actuales. La permanencia no depende exclusivamente de la experiencia, sino de una formación continua que se dirige desde Japón.

Los trabajadores reciben instrucción sobre las novedades de cada modelo, los cambios en la línea y los desarrollos implementados en otros países. Algunos han viajado a Japón, a las oficinas de Nissan, para ampliar sus conocimientos y ponerlos en práctica en México. Es una consecuencia menos visible de la automatización: mantener ciertos puestos exige aprender nuevas habilidades.

Ya no es suficiente dominar una tarea manual; se necesita comprender cómo opera una máquina, interpretar sus alertas, detectar posibles averías y adaptarse a la introducción de un modelo distinto. Mientras los robots asumen movimientos repetitivos, las personas se concentran en actividades que requieren criterio, seguimiento y coordinación.

La inteligencia artificial está presente en casi todos los procesos de fabricación ya que los software ayudan a optimizar tiempos dependiendo de la demanda que se necesite a nivel regional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La producción también tiene una dimensión regional. Desde Aguascalientes salen vehículos destinados a diversos países de América Latina. Modelos como Kicks, Versa, Sentra y NP300/Frontier forman parte de la operación, aunque su fabricación se distribuye entre las instalaciones del complejo. Cada destino implica coordinar especificaciones, controles y procesos logísticos particulares.

Los procesos tecnológicos en la fabricación importan tanto como el motor del auto

La tecnología también se manifiesta en actividades que el comprador difícilmente asocia con la fabricación de un automóvil. A1 y A2 cuentan con sistemas de captación de agua de lluvia, mientras que A2 reutiliza agua tratada para servicios internos y riego. En pintura se emplean equipos automáticos, recubrimientos a base de agua y métodos orientados a reducir emisiones y desperdicios.

La fábrica contemporánea, al menos en este caso, no es un espacio sin personas. Es un lugar en el que el trabajo humano está evolucionando: disminuye en algunas tareas físicas y repetitivas, pero incrementa su relevancia en supervisión, mantenimiento, pruebas y logística. El verdadero desafío no parece residir únicamente en incorporar más robots, sino en asegurar que los trabajadores puedan prepararse para coexistir con ellos.

Fuente: Infobae

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