Antártida: dos plantas con estrategias opuestas frente al calentamiento global

Un equipo de científicos confirmó en la isla Rey Jorge, dentro del territorio de la Antártida marítima, que las dos únicas plantas vasculares nativas del continente han desarrollado mecanismos de supervivencia opuestos para hacer frente al calentamiento global a largo plazo.

El análisis se enfocó en la Deschampsia antarctica, conocida popularmente como hierba antártica, y en la Colobanthus quitensis, llamada perla antártica. La investigación, publicada en Physiologia Plantarum, contó con la participación de especialistas del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), la Universidad de La Frontera, la Universidad de Concepción y el proyecto Anillo ATE253400.

Un experimento de larga duración

De acuerdo con el artículo, el ensayo se llevó a cabo en las inmediaciones de la estación antártica polaca Henryk Arctowski, utilizando parcelas instaladas en 2012. Allí, las plantas fueron colocadas dentro de cámaras de techo abierto, conocidas por su sigla en inglés como OTC, que inducen un calentamiento pasivo sin sacarlas de su hábitat natural.

Un equipo de investigadores analizó las respuestas de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártida frente al calentamiento global en la isla Rey Jorge (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio permitió medir simultáneamente la capacidad de transporte de agua en las hojas, la estructura del xilema —el tejido vegetal encargado de conducir agua y sales minerales desde las raíces— y el rendimiento de la fotosíntesis. Según los investigadores, es la primera investigación de campo en integrar estas variables en las dos plantas vasculares antárticas bajo un calentamiento sostenido. La prolongada observación posibilitó examinar respuestas adaptativas de largo plazo, y no solo reacciones inmediatas.

El trabajo también consideró factores ecológicos vinculados al cambio climático, como el aumento en la frecuencia de los ciclos de congelación y descongelación, que pueden alterar el transporte interno de líquidos en la vegetación.

La hierba antártica: ahorro de agua y menor fotosíntesis

La hierba antártica Deschampsia antarctica redujo la conductividad hidráulica de sus hojas y su tasa fotosintética como estrategia conservadora (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras el período de calentamiento, la Deschampsia antarctica disminuyó la conductividad hidráulica de sus hojas —un indicador de la facilidad con que el agua circula por los tejidos— y redujo su tasa fotosintética. Los autores interpretaron esta reacción como una estrategia conservadora, limitando tanto el flujo de líquido como la producción de energía a partir de la luz.

La investigadora Patricia Sáez, de la Universidad de La Frontera, señaló que “la coordinación entre la función hidráulica y la fotosíntesis es clave para la supervivencia de las plantas antárticas”. Destacó que cada especie resolvió ese desafío de manera diferente: en este caso, la hierba antártica priorizó “la estabilidad y la seguridad hidráulica”, restringiendo el uso del agua en lugar de intensificar sus procesos metabólicos.

La perla antártica: mayor flujo de agua y CO₂

La perla antártica Colobanthus quitensis aumentó su capacidad fotosintética y la circulación de agua y dióxido de carbono ante el alza de temperatura (Imagen Ilustrativa Infobae)

La respuesta de la Colobanthus quitensis fue completamente distinta. Esta planta incrementó la conductividad hidráulica, la capacidad fotosintética, la elasticidad de la pared celular y el transporte de agua y dióxido de carbono (CO₂), gas esencial para la fotosíntesis. Los cambios estuvieron favorecidos por modificaciones en su anatomía vascular y por su crecimiento en forma de cojín, que ayuda a retener el calor.

Sáez resumió el contraste al sostener que: “Deschampsia priorizó la estabilidad, mientras que Colobanthus, en cambio, priorizó la plasticidad”.

Dos caminos hacia el mismo éxito

La investigadora Patricia Sáez destacó que la coordinación entre la función hidráulica y la fotosíntesis resulta clave para la supervivencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador Lohengrin Cavieres, de la Universidad de Concepción, afirmó que los hallazgos ayudan a entender la expansión de ambas especies a pesar del aumento de la temperatura regional. “No existe una única forma ‘correcta’ de responder al cambio climático”, declaró.

Cavieres añadió que “estas dos plantas representan dos extremos dentro del mismo continuo adaptativo, y esta diversidad de estrategias probablemente explica en parte su éxito compartido en uno de los entornos más extremos del planeta”. Además, subrayó que “no compiten por los recursos de la misma manera porque responden al calentamiento de forma diferente. Comprender esta complementariedad es clave para prever cómo cambiará la vegetación antártica en las próximas décadas”.

Fuente: Infobae

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