La legendaria banda argentina Soda Stereo, considerada la agrupación de pop rock más influyente de América Latina, ofreció un concierto histórico en Madrid el pasado 24 de septiembre. La cita fue en el Movistar Arena, única parada española de su gira mundial titulada ‘Ecos’. Lo más llamativo: la aparición de un holograma del eterno cantante y guitarrista Gustavo Cerati, fallecido en 2014, acompañado en vivo por el bajista Zeta Bosio y el baterista Charly Alberti.
La llamada ‘sodamanía’ estalló desde los años 80, recorriendo desde la Patagonia hasta México. La banda se separó en 1997, dejando un legado único que fusionó influencias pop, dark, funk, madchester, trip-hop, rock alternativo y electrónica.
Una década después, hubo una gira de reencuentro que no incluyó a España, país donde el grupo nunca tuvo gran desarrollo comercial durante su carrera activa. En 2010, Cerati sufrió un accidente cerebrovascular que lo mantuvo en coma durante cuatro años y medio, hasta su fallecimiento en septiembre de 2014. Su partida dejó huérfanas a tres generaciones de seguidores y músicos.
A pesar del tiempo, Soda Stereo sigue siendo una de las bandas más importantes e influyentes del rock argentino y latinoamericano. Su popularidad masiva perdura, como lo demuestra esta gira que arrancó en marzo en Buenos Aires.
Tras más de 30 conciertos por Argentina, México, Colombia, Uruguay, Perú y Chile, y con más de 500.000 entradas vendidas, ‘Ecos’ llegó este jueves a Madrid. Aún restan una decena de fechas hasta cerrar la gira en Colombia, en diciembre próximo.
El Movistar Arena vivió una noche que muchos calificaron de histórica. Para unos, significó un regreso al pasado; para otros, fue su primer concierto de la banda. También despertó curiosidad ver cómo se integraba la recreación digital del venerado ‘Gus’.
El recital arrancó con el tema ‘Ecos’, perteneciente a la gira consagratoria de su segundo disco ‘Nada personal’. Incluyó también ‘Juegos de seducción’, donde el público cantó cada palabra con pasión. Luego, en ‘Nada personal’, el holograma del artista se reveló tanto en el escenario como en las pantallas laterales.
A partir de ahí, el repertorio se nutrió de grandes éxitos como ‘Hombre al agua’, ‘Ella usó mi cabeza como un revólver’ y ‘Cuando pase el temblor’. Este himno, una mezcla de reggae y carnavalito, fue impensable para su época y recorrió Latinoamérica con distintos significados según el contexto de cada país. Su videoclip fue el primero de una banda argentina emitido por MTV.
Tampoco faltaron canciones como ‘En la ciudad de la furia’, ‘Persiana americana’, o joyas como ‘Luna roja’ y ‘Toma la ruta’. ‘Zoom’, otro éxito inapelable, reunió en el mismo plano a Bosio, Alberti y el holograma de Cerati.
En algunos momentos, el bajista y el baterista se retiraron del escenario, dejando el espacio a proyecciones visuales. Se generó entonces la paradoja de que el público, más entregado, veía cómo el espectáculo se alejaba de la humanidad propia de un concierto tradicional.
Las ‘gracias totales’ que hicieron historia
Ya en la recta final, sonó ‘Planeador’ para retomar fuerzas antes del misil de ‘Final Caja Negra’. Luego vinieron ‘Primavera cero’, ‘Prófugos’ y el cierre con la arrolladora ‘De música ligera’. La emoción creció no solo por el frenesí de la canción, sino por la carga sentimental que adquirió en 1997, cuando cerró el último concierto de la banda en el estadio River Plate de Buenos Aires.
En aquella ocasión, un emocionado Cerati remató el tema dando ‘gracias totales’. Esa expresión se volvió histórica: tras su muerte, los carteles electrónicos del metro de Buenos Aires le rindieron homenaje mostrando esa frase.
Al terminar el concierto, el público quería más tras cerca de dos horas de espectáculo. El tiempo pasa y es implacable: el tiempo del reinado en los 80, el que fraguó su leyenda y el que acabó con la vida de Cerati. Pero también, gracias al tiempo, la tecnología ha avanzado lo suficiente para permitir este inesperado encuentro entre Soda Stereo y sus seguidores. Como dice su canción:
‘Nada más queda’.
Fuente: Infobae