En el marco del 74 Festival de San Sebastián, la actriz Victoria Luengo ha puesto de relieve cómo la cinta ‘Sants’, dirigida por Mikel Gurrea, logra adentrarse en los temas de los cuidados y la muerte. En la película, Luengo interpreta a una ladrona de figuras religiosas que debe enfrentar el inminente fallecimiento de su progenitora. Según la intérprete, la obra invita a reflexionar sobre «hablar de los cuidados y de aprender a cuidarse».
Una actriz que descubre a su personaje
Durante una conferencia de prensa, Luengo, acompañada por el director Mikel Gurrea, las actrices Ariadna Gil y Eulàlia Ramon, y los productores Laura Rubirola y Giovanni Pompili, explicó que su personaje, Lali, «empieza siendo una persona que no tenía capacidad de quedarse en los lugares y acabamos conociendo a una Lali que tiene un miedo terrible a cuidar y a afrontar la muerte de su madre». En su opinión, ‘Sants’ «abre las miras para ver si podemos vivir un mundo de cuidados, no solo desde el individualismo».
«Abre las miras para ver si podemos vivir un mundo de cuidados, no solo desde el individualismo»
Luengo, quien ya trabajó con Gurrea en ‘Suro’, calificó la experiencia como «una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida». Relató que cuando el cineasta le presentó el guion en Madrid, rompió en llanto, y señaló que su método ha evolucionado hacia buscar qué tienen de ella misma los personajes, preguntándose «qué pasaría si Victoria afrontase esta situación».
Preparación actoral y confianza en el equipo
Para construir la relación madre e hija en la pantalla, Luengo y Ariadna Gil crearon un grupo de WhatsApp donde durante un mes se enviaban mensajes de voz improvisados, estableciendo un vínculo previo al rodaje. Gil confesó que normalmente rechaza este tipo de ejercicios, pero reconoció que «hay que lanzarse, soltarse y aprender». Añadió que cuando existe confianza y no se siente un juicio sobre quién es más brillante, se genera «algo liberador» que facilitó el trabajo.
Abordar la enfermedad terminal con respeto
En cuanto a su papel de madre con una enfermedad terminal, Ariadna Gil indicó que se acercó al personaje «con mucho cuidado y respeto», consciente de que «es muy difícil pedir ayuda y aceptar hacia dónde vas». Destacó que su personaje se aferra a una devoción religiosa, lo que abre una posibilidad para reparar la relación rota con su hija. «Hay una invitación a vivir y ayudarse de otra manera», subrayó.
La inspiración en el barrio de Sants
El director Mikel Gurrea explicó que escribe desde «impresiones subjetivas» de un lugar, y en esta ocasión quiso encontrar la ficción en el barrio donde reside, Sants, en Barcelona, entre la estación de tren y el puerto. «Empecé a mirar el barrio e interrogarlo con esa mirada. Es un barrio aparentemente cotidiano, mundano, que tiene un tejido asociativo muy fuerte, grupos de gente organizándose y tiene también un sustrato anarquista bastante fuerte históricamente, pero tiene un nombre muy religioso», detalló.
De robos de arte sacro a la ficción
Durante su investigación, Gurrea descubrió una iglesia que da nombre al barrio, pero siempre la encontraba cerrada. «Un día tuve la idea de que estaba cerrada como una caja fuerte llena de tesoros y alguien podría robarla, entonces empecé a leer en torno a robos de arte sacro en la península ibérica, que es algo que ha sucedido mucho durante décadas y ahí encontré todo un mundo que me interesó mucho», señaló.
El cineasta mencionó al famoso ladrón Erik el Belga, quien describía los robos «con una devoción hacia el objeto de arte, pero una devoción que rozaba, no sabes muy bien, parecía casi como si fuese la cara B del propio ritual del culto religioso». Gurrea observó que en el cine de atracos, las secuencias de robo suelen filmarse con esa intención ritual.
La dualidad de Lali: entre el llanto y el atraco
Al crear al personaje de Lali, Gurrea sabía que era una ladrona. La primera secuencia la mostraba entrando a una capilla de hospital, sentándose frente a una talla, rezando y llorando desconsoladamente. Cuando la persona detrás de ella se retiraba para darle intimidad, ella cortaba el llanto, «como una súper actriz», robaba la talla y se marchaba. A partir de ahí, el director desarrolló la idea de una madre que necesita ser cuidada y cómo la hija enfrenta esa responsabilidad, preguntándose si esas lágrimas eran falsas o auténticas.
Finalmente, Eulàlia Ramón elogió la «exquisita sensibilidad» de Mikel Gurrea al trabajar. Reveló que recibió el guion un año antes y, para construir su personaje, decidió «hacerle un pasado, que fue misionera y estaba decepcionada de la iglesia».
Fuente: Infobae