Los personajes creados por Mariana Enriquez han cruzado el límite del papel para instalarse en la pantalla de Netflix. Desde este jueves 24 de septiembre, está disponible Mis muertos tristes, una miniserie de cuatro episodios dirigida por Pablo Larraín y protagonizada por Mercedes Morán y Dolores Fonzi. La producción lleva al formato audiovisual una historia que combina varios relatos de la autora argentina, con el terror y los conflictos familiares como ejes centrales.
La ficción llegó a la plataforma tras su estreno mundial en la Sección Oficial de la 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El proyecto unió a Larraín con Enríquez para adaptar parte del universo de terror de la escritora. La serie mezcla elementos sobrenaturales con una mirada sobre la violencia y los lazos que persisten después de la muerte.
¿Quién es quién en la historia?
Mercedes Morán da vida a Ema, una médica recién jubilada que tiene la capacidad de ver a los fallecidos. Durante años, la protagonista logró mantener a raya esa conexión con el más allá, pero la muerte de su madre y pendientes personales hacen que esa experiencia cobre una nueva fuerza. Su rutina empieza a transformarse cuando debe enfrentar aquello que había intentado dejar atrás.
Carolina Álvarez interpreta a Julie, la sobrina de Ema, quien igualmente puede ver a los muertos. Sin embargo, la vivencia de la joven es más intensa e inestable, y su arriba altera el delicado equilibrio que Ema había construido. El lazo entre ambas se vuelve clave en la trama y las coloca frente a un fenómeno que empieza a propagarse por Piedrabuena.

El elenco principal también incluye a Alejandra Flechner, quien encarna a Lidia, la hermana de Morán en la ficción, y a Dolores Fonzi, que interpreta a Carolina, la hija de la protagonista. Además, participan Carlos Portaluppi, Germán de Silva y la actriz chilena Luz Jiménez. Todos integran una historia donde las presencias sobrenaturales se entrelazan con conflictos familiares, pérdidas y la violencia que marca al barrio.
La narrativa también se sustenta en el asesinato de tres adolescentes en Piedrabuena, un sector golpeado por la violencia. A raíz de ese suceso, la frontera entre los vivos y los muertos comienza a desvanecerse. Lo que para Ema era una carga íntima deja de ser solo suya y se expande entre los vecinos.

Conforme avanza la serie, las apariciones obligan a los habitantes a confrontar sus propias pérdidas, silencios y cuentas pendientes. Los elementos sobrenaturales no están separados de los conflictos sociales y personajes. La memoria ocupa un lugar central en una historia donde el pasado irrumpe nuevamente en la cotidianidad.
Una adaptación que une varios cuentos

Aunque la miniserie toma su nombre del relato Mis muertos tristes, no adapta de forma lineal un único texto. La trama también incorpora elementos de otros cuentos de Enriquez, entre ellos Julie y Un lugar soleado para gente sombría. Esta fusión permitió crear una historia nueva a partir de personajes, situaciones y atmósferas de distintos relatos.
La autora participó en la adaptación junto con Guillermo Calderón, Anastasia Ayazi y Pablo Larraín. El propósito fue reunir diversos pasajes y personajes dentro de una misma narración, sin perder el contexto que caracteriza la obra de Enríquez. La propuesta mantiene el terror como hilo conductor, pero lo vincula con los conflictos personales y sociales de los protagonistas.

Mis muertos tristes no es el primer trabajo audiovisual basado en un texto de la escritora. Uno de los antecedentes es La virgen de la tosquera, película dirigida por Laura Casabé a partir del cuento homónimo. Sin embargo, esta nueva producción cuenta con el respaldo de Netflix y representa la adaptación más ambiciosa de la obra de Enríquez hasta la fecha.
La reacción de Stephen King
En los últimos días, la serie también generó revuelo por los comentarios de Stephen King, el reconocido autor de terror. Desde su cuenta en X, el escritor de Carrie, Misery y It se refirió a la premisa y planteó una situación hipotética sobre la posibilidad de que todos pudieran ver o escuchar a los muertos.
“¡Qué idea tan genial! ¿Qué pasaría si alguien que puede oír y a veces ver a los muertos cayera en el suministro de agua de una ciudad y su cuerpo se descompusiera? ¿Y si, después de beber el agua, todos pudieran hacerlo?”
En el mismo mensaje, King mencionó el título de la producción, su fecha de estreno y la participación de Larraín:
“Mis muertos tristes (My Sad Dead). Netflix, 24 de septiembre. Mi viejo amigo Pablo Larraín la dirigió”.
Fuente: Infobae