Relojes inteligentes infantiles: la alternativa que los padres eligen frente a los celulares

En la era digital, los padres buscan alternativas seguras para mantenerse en contacto con sus hijos, y los relojes inteligentes se presentan como una opción cada vez más popular frente a los teléfonos móviles. La preocupación por la seguridad, la accesibilidad y la comodidad ha llevado a muchas familias a optar por estos dispositivos.

De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, estos aparatos se están convirtiendo en una tendencia creciente entre los padres que desean comunicarse con sus pequeños y conocer su ubicación en tiempo real, especialmente mientras están en la escuela o jugando en el parque.

¿Cómo funcionan estos dispositivos?

Estos relojes inteligentes operan con tarjetas SIM, similares a las de los teléfonos, y permiten a los padres recargar saldo para que los niños realicen pagos. Algunos modelos avanzados incluyen sistemas de localización tridimensional capaces de identificar en qué piso de un edificio se encuentra el usuario.

El diario estadounidense recoge el testimonio de una familia en China, donde un niño de ocho años utiliza este tipo de reloj como un accesorio habitual cada vez que sale a jugar. Sus padres pueden rastrear su ubicación y comunicarse por videollamada, aunque el menor todavía no sale solo de casa.

Los padres prefieren los relojes inteligentes frente a los teléfonos para limitar el acceso a internet y controlar las aplicaciones de los menores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Si no tuviera el reloj, estaría muy preocupado. Tendría que mantenerlo a la vista todo el tiempo”, declaró el padre, según el informe. Para él, la conexión constante les brinda tranquilidad cuando están en un centro comercial o un parque.

Aunque el costo de estos dispositivos puede alcanzar los 200 dólares, muchos padres consideran que el reloj sigue siendo más seguro que un celular con acceso ilimitado a internet, porque permite administrar los contactos y controlar qué aplicaciones y juegos utilizan sus hijos.

Por ejemplo, Zhang Hongli, de 39 años, no planea comprarle un teléfono a su hija de 12 años hasta que llegue a la secundaria o la universidad. Mientras tanto, usa un reloj para verificar su ubicación y llamarla, con los juegos y otras aplicaciones deshabilitados.

La conexión por GPS y wifi de los relojes inteligentes infantiles abre vulnerabilidades frente a posibles ataques informáticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los riesgos de ciberseguridad en relojes infantiles

Ningún dispositivo conectado es completamente seguro, y los relojes inteligentes para niños no son la excepción. Aunque carecen de acceso directo a internet, funcionan con GPS y wifi, lo que abre una puerta a posibles ataques informáticos. Además, al estar vinculados al celular de un adulto, un ciberdelincuente podría acceder al reloj si primero vulnera el dispositivo de los padres.

Una investigación de los especialistas Vangelis Stykas y Felipe Solferini, publicada por Wired, expuso el alcance real de esta vulnerabilidad. Los expertos analizaron un reloj GPS infantil de bajo costo, valorado en aproximadamente 30 dólares, y lograron rastrear a su usuario durante todo un día sin que este lo notara.

Los investigadores no solo accedieron a la ubicación del menor: también activaron la cámara de forma remota para tomar fotografías y utilizaron el micrófono para escuchar el entorno, sin que el dispositivo emitiera ninguna alerta.

Las investigaciones revelaron que millones de localizadores comparten las mismas cadenas de suministro y plataformas de backend. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La falla se originaba en SETracker, una plataforma desarrollada por la empresa china YiQingTeng y utilizada por distintos fabricantes de relojes infantiles. Allí detectaron un error en el sistema de autenticación que permitía enviar comandos a los dispositivos sin autorización. Incluso cuando el GPS fallaba, el reloj seguía transmitiendo datos de redes wifi cercanas, con los que igualmente podía determinarse la posición del niño.

Tras revisar más de 70 dispositivos con GPS, los investigadores concluyeron que millones de relojes y localizadores infantiles se fabrican a partir de pocas cadenas de suministro y comparten las mismas plataformas de backend. Esa concentración implica que una sola falla de seguridad puede afectar a productos vendidos bajo marcas diferentes.

Antes de hacer públicos los hallazgos, Stykas y Solferini notificaron las vulnerabilidades a las empresas involucradas. Algunas corrigieron parte de los fallos señalados, mientras que otras ni siquiera respondieron o continuaron siendo vulnerables.

Fuente: Infobae

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