Cuando Ali Hazelwood publicó La hipótesis del amor en 2018 como un fan fiction del universo Star Wars, jamás imaginó que seis años después un equipo de Hollywood debatiría cómo filmar una película sin defraudar a millones de lectores.
La adaptación cinematográfica del fenómeno de BookTok —con más de 10 millones de copias vendidas— aterrizó este miércoles en Prime Video, y sus creadores describen el proceso como un constante equilibrio entre la fidelidad al texto original y las exigencias propias de la pantalla grande.
La historia sigue a Olive Smith, una candidata al doctorado en Stanford, que pacta un romance ficticio con el temido profesor Adam Carlsen (apodado “Dr. Evil” por sus estudiantes) para convencer a su mejor amiga de que ya ha superado sus sentimientos por el interés amoroso de esa amiga.
Hazelwood publicó la obra originalmente como fan fiction del vínculo entre Rey y Kylo Ren (interpretados por Daisy Ridley y Adam Driver), conocido en las comunidades como “Reylo”. Cuando la editorial Berkley la lanzó como novela en 2021, el libro se convirtió en un éxito del New York Times y catapultó a su autora al centro del género romántico.
En la película, Lili Reinhart interpreta a Olive y Tom Bateman a Carlsen. Un detalle que no pasó desapercibido para los seguidores: Bateman es, en la vida real, la pareja de Ridley, la actriz que dio vida al personaje que inspiró originalmente al protagonista masculino.
Antes de que se difundiera un solo fotograma oficial, el proyecto ya acumulaba cifras sorprendentes. El primer TikTok de Reinhart presentando a Bateman como su coprotagonista acumuló 3,2 millones de “me gusta”; un segundo video en el que Bateman la levanta en brazos superó las 12 millones de reproducciones. Esa respuesta ilustra la naturaleza particular del lanzamiento: una base de lectoras movilizada mucho antes de que la película existiera como producto terminado.

El equipo creativo reconstruye cómo se tomaron las decisiones
La directora Claire Scanlon, la actriz y productora ejecutiva Reinhart, la productora Elizabeth Cantillon y la agente literaria Mirabel Michelson (de UTA) reconstruyen en una entrevista con The Hollywood Reporter cómo se armó el proyecto desde cero.
Michelson presentó el material a una amplia lista de productores, directores y actrices interesadas en adaptarlo. Hazelwood se reunió con todos los postulantes. “Ella entendió de inmediato los temas, los personajes y el núcleo emocional”, dijo Michelson sobre la elección de Cantillon como socia.
Para Cantillon, la especificidad del entorno fue determinante.
“A veces los romances están ambientados en un lugar genérico. Son editoras de revistas o escritoras de viajes. Pero la especificidad de una joven en ciencias, en Stanford… las vi de inmediato: graduadas, muy inteligentes, tratando de encontrar su lugar en un campo mayoritariamente masculino”, afirmó la productora.
El filme se rodó principalmente en Montreal, con una jornada adicional en el Instituto de Tecnología de California (Caltech).

La adaptación del guion quedó en manos de Sarah Rothschild, cuyo trabajo convenció a Scanlon de sumarse. La directora, conocida por Set It Up (2018), admitió que no había leído la novela cuando Cantillon la contactó. Fue el guion el que la persuadió.
“Maldición. Esto es demasiado bueno como para no querer hacerlo. No quiero que nadie más lo haga”, recordó.
Reinhart, por su parte, leyó el libro durante su estadía en el Festival de Venecia y aceptó el rol convencida por la dinámica entre los personajes y la construcción del amor como proceso lento. “Hacía años que no hacía una comedia romántica, pero amé el libro y la química que propone. Me convenció”, explicó la actriz. Cantillon, quien ya había trabajado con ella en Charlie’s Angels (2019), apoyó la elección desde el principio.
Bateman consiguió el papel de Carlsen tras una audición por videollamada. Scanlon aclaró que su vínculo con Ridley no influyó en la decisión.
“Así no se hace el casting. Eso es algo de lo que internet puede emocionarse, pero no es cómo se elige a alguien”, afirmó.
Lo que pesó fue la capacidad del actor para mostrar fragilidad detrás de la coraza del personaje: su historial de bullying y traición académica debía leerse en la actuación sin necesidad de ser explicitado en el guion.

Hazelwood figura como productora ejecutiva, pero optó por una participación distante. Cantillon le envió los guiones en pocas ocasiones y la autora dejó que el equipo tomara las decisiones. Solo visitó el rodaje en la jornada filmada en Los Ángeles y vio la película completa recién en Nueva York, en marzo o abril de este año. “La presión de concretar en pantalla todos esos personajes maravillosos que ella creó es inmensa”, reconoció Scanlon. “Las adaptaciones siempre implican elegir, y solo se espera haber elegido bien”, agregó Cantillon.
El capítulo 16 exigió equilibrar las expectativas del fandom con las posibilidades del cine
Una de las secuencias más comentadas por los seguidores de la novela es el capítulo 16, una escena de intimidad que Scanlon abordó con cautela. “Es casi una tarea imposible recrear lo que la gente sintió leyendo ese capítulo”, admitió la directora. La versión cinematográfica existe, es más breve que el texto original y fue concebida para preservar la conexión emocional sin generar incomodidad.
Scanlon también se aseguró de replicar visualmente la portada del libro en la primera escena de beso: la posición de los actores —Carlsen a la izquierda, Olive a la derecha— reproduce de forma deliberada la imagen icónica de la edición impresa. “Cuando filmamos esa escena supe que teníamos una película”, dijo la directora.

Los participantes del proyecto coincidieron en que la película llega en un momento de revalorización del género. Cantillon rechaza el término “rom-com” y prefiere “comedia romántica”, argumentando que la abreviación carga históricamente con el mismo desprecio que “chick flick”.
Scanlon señaló que en las décadas de 1930 y 1940, títulos como It Happened One Night —ganadora de los cinco principales premios de los Óscar— eran técnicamente comedias románticas sin que eso implicara menosprecio.
Reinhart apuntó al fenómeno Barbie como indicador reciente: la película de Greta Gerwig recaudó más de USD 1.000 millones en taquilla global y detonó una conversación sobre el descuido sistemático del público femenino en Hollywood.
“Lo que realmente importa es el punto de vista específico, los personajes, la química. No alcanza con tomar cualquier propiedad conocida y adaptarla”, afirmó la actriz.
La hipótesis del amor es el punto de partida de un plan más amplio. Michelson confirmó que otros títulos de la autora, entre ellos La teoría del amor y Caída libre, están en desarrollo con distintos compradores. “Cada adaptación es un proceso propio. No replicamos mecánicamente el modelo de la primera”, aclaró la agente, quien describió la relación entre el éxito editorial y el cinematográfico como circular: el filme alimenta las ventas del libro, y la popularidad editorial abre puertas en Hollywood.
Fuente: Infobae