El Museo Paleontológico de San Pedro, situado a unos 170 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, ha dado a conocer un descubrimiento que marca un hito: la defensa de mastodonte más extensa jamás registrada en todo el continente sudamericano. Se trata de un colmillo completo de 2,34 metros, perteneciente a la especie Notiomastodon platensis, cuya antigüedad se estima en aproximadamente 500.000 años. Este hallazgo deja atrás todas las marcas anteriores documentadas en la región.
La pieza fue recuperada en la estancia “El Silencio”, ubicada en la zona de Bajo del Tala, dentro del partido de San Pedro, provincia de Buenos Aires. Su tamaño excepcional y el notable estado de conservación la convierten en uno de los descubrimientos más relevantes del registro fósil prehistórico del continente.
Un recorrido habitual que terminó en un hallazgo extraordinario
José Luis Aguilar, director del museo y miembro del equipo que realizó el hallazgo, relató que todo comenzó durante una tarea de rutina. “Una vez a la semana se hacen prospecciones en diferentes lugares del partido de San Pedro, sobre todo donde hay barrancas o cortes en el terreno que permiten ver materiales antiguos”, señaló.
Ese protocolo semanal llevó al grupo hasta las barrancas de la estancia «El Silencio», de la familia Fossatti, en la localidad de Río Tala. En el primer día de exploración, una avanzada conformada por Aguilar, Walter Parra y Alexis Celié (quien divisó el fósil primero) recorrió el sector y dio con la defensa. Posteriormente, para las labores de extracción, se sumaron Luis Dzickiewicz, Bruno Rolfo, Jorge Martínez, Augusto Moleón, Julio Simonini y Tomás Bronce, junto con el doctor Luciano Brambilla y el licenciado Damián Ibarra, ambos de la Universidad Nacional de Rosario.

Una vez localizada la defensa, el equipo inició el proceso de extracción. Aguilar explicó que la tarea exigió cuidados especiales:
“A pesar de ser muy grandes, estas piezas son muy frágiles. Se fracturan con facilidad. Y a veces las raíces de los árboles cercanos se van metiendo en las grietas del fósil y lo van partiendo”.
Para protegerla, construyeron una armadura con malla de alambre y telas empapadas en yeso líquido, una especie de coraza protectora que permitió trasladar el fósil hasta el museo sin daños.
La pieza desafía los límites conocidos para la especie
Con 2,34 metros de longitud medidos sobre la curvatura externa, 20 centímetros de diámetro en su base y unos 10 centímetros en el extremo, la defensa supera todos los antecedentes registrados para la especie Notiomastodon platensis (nombre científico de este mastodonte sudamericano) en cualquier país del continente. El equipo revisó bibliografía de Uruguay, Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Brasil, sin encontrar un precedente comparable.
El registro anterior más importante era una mención del naturalista Florentino Ameghino del año 1876, que describía una defensa de 2,05 metros. “Ya eso era una cosa excepcional”, comentó Aguilar. El nuevo hallazgo la supera por casi 30 centímetros. La única referencia cercana en el continente proviene de Colombia (Agualinda, Norte de Santander), donde se documentó una defensa de 1,86 metros: todavía muy por debajo de la pieza hallada en San Pedro.

Las dimensiones de la defensa corresponden a un ejemplar adulto con un desarrollo inusual respecto de otros registros de la especie y de la región. El estudio de la microestructura de la dentina puede aportar datos sobre el crecimiento de estos animales en la región pampeana. La dentina es el tejido duro que compone el interior de los colmillos y dientes de los mamíferos. Su microestructura puede revelar información sobre el crecimiento y la biología del animal.
Aguilar señaló que la defensa aislada no permite establecer con precisión el tamaño corporal ni el sexo del mastodonte: para ese análisis se requieren otros restos del esqueleto, como huesos de las patas. El director del museo indicó además que, en el norte de la provincia de Buenos Aires, los fósiles de estos animales suelen aparecer a unos cuatro metros bajo el nivel actual del suelo, dentro de una capa de tosca gris verdosa. La concentración de restos en ese estrato indica que el ambiente ofrecía condiciones propicias de clima, agua y temperatura para las manadas de estos parientes prehistóricos de los elefantes actuales.
El museo supera su propio récord y prepara la exhibición al público
El hallazgo tiene un valor adicional para el museo: según Aguilar, la institución tenía desde el año 2006 el registro de la defensa de mastodonte más larga de Sudamérica, con una pieza de 2,26 metros hallada ese año. “El museo supera su propio récord con la aparición de esta que mide 2,34 metros. O sea que el museo tiene el registro más grande y el segundo registro más grande para Sudamérica”, destacó.

Antes de incorporar la nueva pieza a la colección, el equipo realizó un proceso de limpieza y consolidación. Aguilar describió el procedimiento: con tornos y cinceles se retira el sedimento y las rocas (básicamente carbonato de calcio, un mineral que se acumula alrededor del fósil con el paso del tiempo), y luego se aplica una laca especial para proteger la superficie. Las grietas se sellan con masillas plásticas para garantizar la preservación de la pieza.
Una vez lista, la defensa recibió su número de colección: una especie de documento de identidad del fósil que registra el lugar de hallazgo, la capa geológica, los integrantes del equipo, la fecha, el tipo de pieza y sus dimensiones. Ese número la incorpora a la base de datos del museo y la pone a disposición de investigadores futuros.
En cuanto a su exhibición, Aguilar informó que la pieza estará disponible para el público a partir del próximo fin de semana en la sala 6 del museo, donde existe una colección de defensas de mastodontes de menor tamaño. Allí se sumará como la defensa más larga documentada para la especie en Sudamérica.
Fuente: Infobae