A los 93, Ellen Burstyn construye vitalidad con caminatas y fuerza

A sus 93 años, la actriz estadounidense Ellen Burstyn mantiene una rutina diaria que integra caminatas, entrenamiento en gimnasio y ejercicios de fuerza. Lejos de presentarlo como un secreto antienvejecimiento, ella lo describe como una disciplina construida a lo largo de décadas que hoy le permite preservar su movilidad y seguir activa.

Ganadora de un Óscar, un Tony y dos premios Emmy, Burstyn detalló su hábito cotidiano: sale a caminar, pasea a su perro varias mañanas por semana, entrena con un preparador físico y procura una alimentación ordenada.

“Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido”

, afirmó en declaraciones a la prensa.

Lo que hace particular su caso no es solo la edad, sino la continuidad. Burstyn empezó a modificar sus costumbres alrededor de los 40 años y, medio siglo después, el movimiento sigue siendo parte central de su vida cotidiana. A esto suma una alimentación vegetariana, además de una vida social e intelectual intensa.

Las caminatas en Central Park y el entrenamiento de fuerza

Las caminatas de Ellen Burstyn en Central Park se integran con entrenamiento personalizado y sesiones de gimnasio. (REUTERS/Mario Anzuoni/File Photo)

La intérprete de Alicia ya no vive aquí es habitué del Central Park en Nueva York, donde camina con un sombrero de ala ancha para protegerse del sol. Estas salidas se integran en una rutina más amplia que incluye sesiones de gimnasio y entrenamiento personalizado. El paseo no es una actividad aislada, sino una pieza de una jornada activa.

Esta distinción cobra relevancia después de los 60 años. Caminar de forma habitual aporta movimiento diario, recreación y gasto energético, pero no reemplaza los estímulos de fuerza, equilibrio y potencia que muchas personas necesitan para preservar su función física. La adecuación del plan depende de la edad, antecedentes, lesiones y evaluación profesional.

Ellen Burstyn combina ejercicio, alimentación, trabajo, lecturas, conciertos y vínculos sociales dentro de su vida cotidiana.

En el caso de Burstyn, el ejercicio también se enfrenta a límites físicos. La actriz contó que se fracturó la muñeca dos veces, utiliza una férula en una mano y convive con artritis.

“Necesito seguir moviéndome”

, declaró a medios especializados. Su testimonio no constituye una prescripción médica, pero ilustra por qué el mantenimiento de la movilidad es parte de su vida diaria.

Un circuito breve para sumar fuerza, equilibrio y potencia

Un estudio reciente sobre envejecimiento activo retomó la propuesta del entrenador Álvaro Puche, autor de libros sobre entrenamiento de fuerza en personas mayores. Puche sostiene que las caminatas pueden complementar una vida activa, pero que el cuerpo requiere ejercicios de resistencia para trabajar músculos, huesos y sistema nervioso.

El entrenador Álvaro Puche propone un circuito de fuerza de tres o cuatro minutos, tres veces por semana, para personas mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Puche propone un circuito de cuatro movimientos durante tres o cuatro minutos, tres veces por semana. Esta rutina breve puede realizarse sin equipamiento sofisticado. La secuencia incluye:

  • Levantarse de una silla sin usar las manos
  • Ejercicios para tobillos y pantorrillas
  • Remos con banda elástica
  • Flexiones contra una superficie alta, firme y antideslizante

El primer movimiento busca reproducir una acción cotidiana: sentarse y ponerse de pie. La indicación es descender de forma controlada, tocar apenas el asiento y levantarse con la mayor velocidad posible sin perder seguridad. El objetivo es trabajar la potencia de las piernas, capacidad vinculada con respuestas como recuperar el equilibrio ante un tropiezo.

La propuesta también incluye elevaciones de talones con rodillas flexionadas y extendidas para activar distintas zonas de la pantorrilla. Los remos con banda trabajan la musculatura de la espalda y hombros; las flexiones inclinadas, empujar con los brazos desde una superficie elevada. La seguridad, la técnica y la adaptación individual deben prevalecer sobre la velocidad o la cantidad de repeticiones.

La fuerza adquiere otro significado con lesiones o artritis

Para personas con artritis, fracturas previas, dolor persistente, alteraciones del equilibrio o enfermedades crónicas, iniciar una rutina de fuerza requiere consulta previa con el médico tratante, un kinesiólogo o un profesional capacitado. Un mismo movimiento puede necesitar alturas diferentes, apoyos adicionales, menor recorrido o carga más baja según cada situación.

El circuito de envejecimiento activo incluye levantarse de una silla, elevaciones de talones, remos con banda y flexiones inclinadas.

El médico especialista en medicina deportiva Matthew Kampert, director del Programa de Medicina del Estilo de Vida de Cleveland Clinic, señaló que unos glúteos fuertes contribuyen a la estabilidad en actividades diarias y pueden reducir el riesgo de caídas en adultos mayores. La caída es uno de los principales temores asociados a la pérdida de fuerza y equilibrio con la edad.

La rutina de Burstyn no permite extraer conclusiones clínicas sobre su caso ni convertir sus hábitos en un modelo idéntico para todos. Sin embargo, reúne elementos que suelen formar parte de las recomendaciones sobre envejecimiento activo: movimiento frecuente, ejercicios de fuerza adaptados, atención a la alimentación y continuidad de vínculos sociales y actividades estimulantes.

La actriz también insiste en el costado fuera del gimnasio. Lee, recibe visitas, asiste a conciertos y continúa trabajando.

“Parece que estoy más ocupada que nunca en toda mi vida”

, comentó a la prensa. Esta agenda muestra que su entrenamiento no ocurre al margen de su vida, sino dentro de ella.

Burstyn explicó que su cambio de rumbo comenzó en la mediana edad. Desde entonces se mantuvo vegetariana de forma sostenida y dejó el consumo de alcohol y cigarrillos.

“Si me hubieran preguntado a los 20 años cómo crees que serás a los 93, jamás habría imaginado que estaría escribiendo libros, haciendo ejercicio, viviendo bien y disfrutando tanto de la vida”

, afirmó en otra entrevista.

A los 93 años, Ellen Burstyn continúa vinculada a nuevos proyectos tras una trayectoria que incluye el Óscar por Alicia ya no vive aquí y el León de Oro a la trayectoria del Festival de Venecia.

Fuente: Infobae

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