Presley Gerber, hijo de la modelo Cindy Crawford, compartió en detalle su experiencia con la ketamina durante un episodio de su serie de Instagram “Mental Health Mondays”. Esta misma sustancia provocó la muerte del actor Matthew Perry en 2023.
El video, donde Gerber explicó tanto los beneficios terapéuticos como los peligros del fármaco, volvió a cobrar relevancia tras su fallecimiento el 20 de septiembre de 2026, a los 27 años, en un centro de rehabilitación en Los Ángeles.
En la grabación, el modelo señaló que la ketamina tiene múltiples aplicaciones médicas.
“Se puede usar como anestésico, analgésico y, en cierto sentido, como psicodélico”, afirmó.
Aclaró que, aunque frecuentemente se la describe como un tranquilizante para caballos, esa definición es incompleta: “No es solo un tranquilizante para caballos. Se utiliza para tranquilizar animales grandes”.
Gerber contó que la sustancia le ayudó a tratar lo que llamó depresión resistente al tratamiento.
“Me ayudó a consumir muchas menos benzodiacepinas, o ninguna”, indicó.
Detalló que había dependido de esos medicamentos de forma intermitente durante seis años y que la ketamina le permitió mantenerse alejado de los antidepresivos.
Describió el efecto disociativo de la droga como una manera de acceder a una perspectiva fuera del ego.
“Puede hacerte ver una perspectiva que no parte de tu ego ni de tu forma habitual de procesar los pensamientos”, explicó.
Comparó esa experiencia con absorber “el optimismo de todos” sin la carga de la negatividad individual.

A pesar de los beneficios que mencionó, Gerber advirtió sobre los considerables riesgos de la ketamina. Señaló que, a diferencia de otras sustancias, genera poca dependencia física, lo cual elimina un freno natural para el consumo.
“La ketamina no tiene ese freno, lo cual es muy raro. Eso no significa que no sea adictiva. Solo significa que probablemente no desarrollarás dependencia física”, explicó.
Puso como ejemplo el alcohol: “Si bebes demasiado alcohol, vas a vomitar, te vas a marear y tendrás consecuencias negativas”. En cambio, con la ketamina las consecuencias son distintas y, según su experiencia, “a veces pasan desapercibidas”.
El modelo mencionó estudios que documentan daños con dosis diarias de apenas 100 miligramos, aunque expresó dudas sobre esa cifra a partir de casos que conoció directamente. Relató haber tenido contacto con personas que llegaron a consumir hasta 28 o 30 gramos por día, una cantidad que calificó de extrema.
“Es una locura y nadie debería consumir esa cantidad”, sostuvo.

El centro de su advertencia se concentró en los efectos del consumo crónico sobre el sistema urinario. Explicó que la ketamina es un compuesto ácido que el organismo debe procesar y que termina acumulado en la vejiga antes de ser expulsado por la orina. Este proceso puede derivar en una afección conocida como cistitis vesical, que con el tiempo genera tejido cicatricial y reduce la capacidad del órgano.
“Con el tiempo, va dejando cicatrices. El tejido cicatricial se acumula y hace que la vejiga se vuelva más pequeña”, detalló.

Según su relato, este daño puede manifestarse incluso tras un solo día de consumo elevado, con episodios de necesidad urinaria cada diez minutos en algunos casos que presenció. Gerber sostuvo que factores como la hidratación y la actividad física pueden reducir el impacto de la sustancia, al facilitar su eliminación más rápida. Sin embargo, insistió en que el consumo prolongado o frecuente representa un desgaste físico que, a su juicio, no recibe suficiente atención pública.
“Es duro para el cuerpo. Eso no se habla lo suficiente”, concluyó en el video, difundido en el marco de su iniciativa de concientización sobre salud mental y adicciones.
Fuente: Infobae