La carrera de Lali Espósito comenzó en la infancia, hace más de veinte años. Desde su participación en Rincón de luz, la exitosa producción de Cris Morena en 2003, la artista ha navegado entre la actuación y la música. En una reciente entrevista, la cantante y actriz rememoró el momento en que tomó conciencia del impacto económico que su trabajo tenía para su familia, así como las experiencias de la niñez y adolescencia que quedaron de lado por sus obligaciones laborales.
La confesión se dio en el programa Grandes que fueron chicos, transmitido por Vorterix y conducido por Lala Franco, en la sección A la mesa, un restaurante operado por jóvenes neurodivergentes. Ganaba el mínimo de actores en ese momento —dijo—, aunque no recordaba la cifra exacta. Estamos hablando de otra Argentina, aclaró. Luego explicó que ya no era extra, sino que tenía un contrato y recibía el mínimo de contratación.
Con el pasar de la charla, la cantante admitió: con el tiempo entendí que a veces ganaba más que mis viejos. Relató que la situación se volvió clara cuando tenía 12 o 13 años, momento en que sus padres se sentaron a conversar con ella sobre el aporte económico que representaba su trabajo para la familia.
Che, queremos que sepas que esto que vos ves, que ahora pudimos comprar… o que este verano nos pudimos ir todos a Miramar, es en gran parte porque vos estás aportando a esto
, recordó la artista.
Ante la pregunta sobre sus sentimientos de aquella época, Lali Espósito confesó: Me parecía loco. Yo trabajo, hago algo que me gusta, que está re bueno y de pronto pudimos comprar lo que se rompió de la cocina. Y añadió: No es solo para mí, es para que los que me rodean y para que lo que me rodea también esté bien, si yo tengo esa posibilidad.
La entrevista también abordó las renuncias que implicó su agenda infantil. Preguntada sobre qué perdió aquella niña, Espósito replicó: Ganaba cosas increíbles. Me subí a un avión por primera vez para ir a trabajar a los once años. Imaginate cómo estaba, no podía creerlo. Encontré una profesión, un oficio. Y concluyó: Por eso estaban esas cosas muy buenas, que me dio trabajar de chica.

Sin embargo, también enumeró momentos cotidianos que sacrificó. Parecen boludeces, pero no ir a ningún cumpleañitos o a muy pocos cumpleañitos de tus amigos cuando tenés 12 años, explicó. Te es raro… Volver once de la noche a tu casa, no tener las actividades que yo tenía. Antes de su ingreso al mundo artístico, su vida era muy distinta: Yo antes de trabajar con Cris (Morena) era muy deportista… Patinaba en el club de mi barrio, jugaba al hockey en Huracán, hacía como muchas cosas.
La artista señaló que al iniciar su carrera perdió esa participación habitual en entornos sociales y deportivos. Yo no tenía esa vida de club social que creo que al niño lo forja mucho, afirmó.

Crecí con otro tipo de adolescentes. Algunos complejos…, concluyó durante la charla. Sus compañeros de la mesa señalaron que sus colegas de trabajo vivieron situaciones parecidas.
Con la distancia de los años, Lali Espósito ha logrado analizar esa etapa con una mirada más amplia, reconociendo tanto los beneficios como las pérdidas que implicó iniciarse tan joven en el medio. La actuación le brindó una profesión y la oportunidad de ayudar a su familia, pero también la apartó de experiencias típicas de la niñez. Entre lo ganado y lo no vivido se movió su reflexión en esta entrevista.
Fuente: Infobae