La Comisión Europea presentó este lunes una propuesta para crear una clasificación estandarizada que permita medir y comparar el consumo de electricidad y agua en los centros de datos. La medida busca, según el Ejecutivo comunitario, “aumentar la transparencia sobre su consumo energético y apoyar su integración sostenible en el sistema energético europeo”, ante una demanda que prácticamente se duplicará para 2030 impulsada por la inteligencia artificial.
La vicepresidenta comunitaria para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, advirtió que
“triplicar la capacidad de nuestro centro de datos no puede significar triplicar la presión sobre nuestras redes, nuestra agua y nuestras facturas de energía. Eso comienza con la transparencia, calificando grandes centros de datos en función de su impacto en nuestro sistema energético”.
La clasificación estará dirigida a instalaciones con una capacidad superior a 500 kilovatios y proporcionará información sobre el uso real de recursos como la electricidad y el agua. También incluirá la contribución de estos centros a la red, por ejemplo mediante la reutilización del calor residual, la incorporación de nueva capacidad de generación limpia o su flexibilidad para adaptar la demanda a las condiciones del sistema.
Según detalló Bruselas, la futura etiqueta se estructurará en tres dimensiones principales: rendimiento energético, eficiencia hídrica y fuentes de suministro. A esto se sumarán otros indicadores de sostenibilidad como los acuerdos de compra de energía y las garantías de origen.
“Los centros de datos sostenibles, flexibles y bien diseñados que puedan adaptar su consumo de electricidad a las condiciones de la red pueden ayudar a reducir el coste global del sistema eléctrico, mejorar la estabilidad de la red e integrar más energías renovables”, señaló la Comisión en un comunicado oficial.
Estándares mínimos de rendimiento
Paralelamente, la Comisión abrió una consulta pública para definir estándares mínimos de rendimiento para estas instalaciones. El plazo estará abierto hasta el 14 de diciembre y recabará las posiciones de los Estados miembro, la industria y la sociedad civil antes de fijar los requisitos definitivos.
Si bien los umbrales aún no están definidos, fuentes comunitarias explicaron que el consumo de energía y agua será uno de los parámetros principales y que Bruselas parte de la intención de que los futuros requisitos sean obligatorios.
“No se trata de decir lo bueno que puedes llegar a ser, sino de establecer lo malo que no puedes ser”
, resumieron las mismas fuentes, que prevén presentar la propuesta en el segundo trimestre de 2027.
Ambas iniciativas se enmarcan en el plan de la Unión Europea para triplicar la capacidad de centros de datos en los próximos cinco a siete años, con el objetivo de fortalecer su “independencia tecnológica” y “soberanía digital”. La Comisión advierte que este crecimiento podría ejercer presión adicional sobre las redes eléctricas y recursos naturales como el agua, además de incrementar las emisiones de carbono.
Según datos del Ejecutivo comunitario, en 2024 estas instalaciones consumieron aproximadamente 68 teravatios hora (TWh) de electricidad en la UE. Las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía indican que esta cifra se duplicará hasta los 114 TWh en 2030, superando el 3% de toda la demanda eléctrica del bloque.
Antes de entrar en vigor, la clasificación deberá pasar un periodo de revisión de dos meses por parte del Parlamento Europeo y el Consejo, que podrán presentar objeciones pero no modificar el texto. Superado este trámite, las primeras etiquetas de sostenibilidad comenzarán a mostrarse en 2027, mientras que Bruselas prevé revisar el sistema a finales de 2028 para evaluar su eficacia y proponer mejoras.
Fuente: Infobae