La legendaria actriz Sophia Loren está celebrando este 20 de septiembre sus 92 años, y sigue siendo tan espléndida como en sus días de gloria cinematográfica. Lo que la mantiene radiante es su actitud: asegura que la edad es solo “un estado mental” y que su secreto ha sido mirar siempre hacia el futuro, extrayendo lo mejor del pasado.
“Me despierto y me cuesta creer que llevo casi un siglo en este mundo, porque aún veo un largo camino por delante con tantas cosas que hacer, lugares que visitar y gente que conocer. Para ser sincera, ojalá mis rodillas y mi espalda sintieran lo mismo, porque son las únicas que me recuerdan la edad que tengo”, declaró en una entrevista. A pesar de su fama, no se priva de un plato de pastas ni de un paseo al aire libre, convencida de que la vida debe disfrutarse incluso en lo más simple.
Su infancia no fue sencilla. Nació en 1934 en Roma como Sofia Costanza Brigida Villani Scicolone. Su padre, el arquitecto Riccardo Scicolone Murillo, provenía de una familia noble y nunca quiso casarse con su madre, la maestra de piano y actriz Romilda Villani, debido a la diferencia social. Esto, en aquella época, era una vergüenza que su progenitora tuvo que sobrellevar instalándose con ella en la periferia napolitana, en un periodo en que Italia aún se recuperaba de la Primera Guerra Mundial y se avecinaba la Segunda.

Inspirada por la vocación artística de su madre, quien había sido llamada a Hollywood por su parecido con Greta Garbo pero rechazó la oferta por la oposición de su padre, Loren decidió en su adolescencia volver a Roma y comenzó su carrera en concursos de belleza. Allí conoció al productor Carlo Ponti, un hombre 22 años mayor que ella y casado, quien se la jugó por amor. Otro hecho que no fue bien visto en su momento, pero que marcó su destino.
Sophia tenía en su corazón un vacío que este hombre maduro vino a llenar. La relación comenzó como una amistad; él se convirtió en su guía y consejero. Sin embargo, durante el rodaje de La mujer del río en 1955, todo cambió.
“Fue durante ese rodaje que comprendimos que estábamos enamorados. Siendo mayor que yo, y más allá del amor, representaba el padre que nunca había tenido”
, reconoció la actriz.
Para entonces, Ponti ya estaba separado de hecho de su primera esposa, Giuliana Fiastri, y gestionaba su divorcio. Se casaron por México en 1957, pero tuvieron que anular el matrimonio porque él corría riesgo de ser demandado por bigamia. Esperaron hasta tener los papeles en regla, y en 1966 volvieron a dar el “sí” en París. Tuvieron dos hijos: Carlo Ponti Jr. y Edoardo Ponti, nacidos después de que ella perdiera dos embarazos. Solo la muerte del productor, el 9 de enero de 2007, logró separarlos.
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Apoyada siempre por su esposo, quien le sugirió usar el nombre Sophia para sonar más internacional, Loren construyó una carrera que la consagró como una de las mayores divas del cine. La comparaban con Gina Lollobrigida, pero ella era única. Entre sus primeros éxitos destaca Pan, amor y… (1955) de Dino Risi, donde bailó el recordado Mambo Italiano con Vittorio De Sica.
Pero la pareja cinematográfica que quedó inmortalizada fue la de Loren con Marcello Mastroianni. Juntos filmaron Ayer, hoy y mañana (1963), Matrimonio a la italiana (1964) y Un día muy particular (1977) de Ettore Scola. Para entonces, ya había conquistado Hollywood: en 1961 ganó su primer Premio Oscar como Mejor Actriz por Dos Mujeres (1960) de De Sica, siendo la primera mujer en lograrlo por una película en idioma no inglés.
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Entre los galanes con los que trabajó figuran Cary Grant, Frank Sinatra, Peter Sellers, Clark Gable, Richard Burton, Jack Lemmon, Paul Newman, Walter Matthau y Marlon Brando. Con Grant, en Orgullo y pasión (1967), sintió un flechazo que según confesó nunca se consumó porque ella ya tenía relación con Ponti y él estaba casado con Betsy Drake. Y con Brando, en La condesa de Hong Kong (1967), aseguró que tuvo que ponerle límites cuando intentó seducirla. Aunque el imaginario popular la vinculó con otros colegas, ningún romance se confirmó.
En 1991 recibió de manos de Gregory Peck un Premio Oscar honorífico por su trayectoria. Pero siguió activa. Su última película fue La vida por delante (2020), dirigida por su hijo Edoardo, que le valió su séptimo Premio David de Donatello. “Yo pienso en todo menos en la muerte”, responde cuando le preguntan por el paso del tiempo, dejando claro que la clave de su bienestar está en su actitud: <_>“A la vuelta de la esquina siempre puede haber algo bonito. Siempre pienso en positivo. Es muy raro encontrarme triste o melancólica”, asegura.
Fuente: Infobae