Pedro Almodóvar: el niño fabulador que conquistó el cine español

Desde muy pequeño, Pedro Almodóvar se autodenominó un fabulador. Con una imaginación desbordante, construyó una carrera que hoy suma 24 largometrajes. Su historia comenzó el 25 de septiembre de 1949 en Calzada de Calatrava, un pequeño pueblo español. Su padre era arriero y su madre, ama de casa. Ese entorno cotidiano, marcado por las mujeres, las charlas en los patios y las historias transmitidas de boca en boca, se convirtió en su principal fuente de inspiración, según ha contado en diversas entrevistas.

Durante su infancia, vivió en varios pueblos y luego en Parla, Madrid. Cursó el bachillerato en Cáceres con los padres salesianos y franciscanos. Fue en esa etapa cuando empezó a interesarse por el cine. La pantalla le ofrecía algo más que entretenimiento: una puerta hacia otra realidad.

En una entrevista con la revista Esquire, recordó:

“Sucedió muy pronto, cuando era adolescente e iba al cine de mi pueblo. Soy un niño de los años 50, lo que significa que nací en una época muy mala para España, una época muy sobria, una década de hambre y precariedad”.

Al final de esa década, comenzó a ir al cine y a coleccionar cromos. Tenía dos álbumes “cuajados de estrellas de Hollywood”.

“Solo por el hecho de coleccionarlos sentía que estaba en contacto con otra realidad paralela que, además, sabía que existía”, contó. Y esa realidad le atraía cada vez más: “A mí todo aquello me interesaba más que mi propia vida diaria, que era la cotidianidad de un niño manchego”.

En ese momento, aún no sabía qué quería hacer con esas historias, pero había descubierto dónde quería vivir. “Entonces no tenía ni idea en que consistía el cine, pero fue cuando sentí que, para la vida que yo hacía, la realidad en la que a mí me gustaba vivir era la de las películas”.

Desde muy pequeño mostró facilidad para contar historias. Cuando iba al cine con sus hermanas mayores, ellas le pedían que les relatara la película al regresar. Él se entusiasmaba tanto que terminaba modificándola. “Al final, les contaba otra historia. Y a ellas les encantaba que yo narrara las películas que habíamos visto juntos, pero desde mi punto de vista. Siempre he sido un fabulador. Esa ha sido mi verdadera vocación”, recordó.

A los 18 años, se mudó a Madrid para estudiar cine, pero no pudo matricularse porque la Escuela de Cine acababa de cerrar. Entonces buscó otros caminos. Trabajó en varios empleos hasta conseguir un puesto de ordenanza en Telefónica, donde permaneció doce años.

Mientras trabajaba en Telefónica, se sumergió en el ambiente cultural de la capital. Fue miembro del grupo teatral Los Goliardos, donde conoció a dos personas clave para su trayectoria, y también formó parte de un dúo musical de punk-glam rock paródico.

La infancia nunca lo abandonó. Creció rodeado de mujeres y años después explicó cuánto había observado de ellas desde pequeño.

El futuro cineasta a los 3 años ---- Archivio GBB

En el podcast ‘A vivir que son dos días’, narró:

“Yo me eduqué con mujeres, desde muy pequeñito. La primera infancia, sobre todo. Hasta los 8 años, mi madre me llevaba al río o me dejaba en un patio con las vecinas si ella tenía que hacer mandados. Para mí aquello era la vida”.

En esos patios ocurría todo: se hablaba de vecinos, embarazos, situaciones familiares y casos incestuosos; también se cantaba y se hacían bolillos. Él escuchaba todo.

“Ellas hablaban porque yo era un niño y creían que no me enteraba de nada pero a mí todo se me quedó grabado”, reveló.

Ese niño que observaba las conversaciones de las mujeres y encontraba en el cine una realidad paralela terminó llevando muchas de esas experiencias a sus películas. Su debut fue Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, realizada con unas 500.000 pesetas que consiguió de sus amigos. El reconocimiento popular llegó años después con ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, protagonizada por Carmen Maura.

Para entonces, aquel niño que descubrió el cine en una época gris ya había encontrado la forma de convertir en historias todo lo que había observado, escuchado e imaginado. En su carrera, ha dirigido 24 largometrajes y acumula 184 premios ganados y 238 nominaciones.

La identidad del pequeño de la imagen no es otra que Pedro Almodóvar, el célebre cineasta español.

Fuente: Infobae

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