La reconocida actriz Naomi Watts expresó su orgullo por su trabajo en Mulholland Drive y su gratitud hacia David Lynch, pero ahora busca que el público la vea desde una óptica distinta. Esto quedó evidente durante su participación en el Festival de San Sebastián, donde fue recibida con una ovación mientras los asistentes recordaban su imagen junto a Laura Harring. La británica, sin embargo, ha dejado claro con su más reciente interpretación que, más allá de los honores, aún tiene mucho por ofrecer y disfrutar en la industria cinematográfica.
Con 57 años, Watts llegó a la ciudad para recibir el Premio Donostia, uno de los dos galardones honoríficos que se entregan en esta 74ª edición del festival, junto al de Werner Herzog. Precisamente ayer, Herzog reveló que había intentado colaborar con Watts, pero no fue posible. La actriz explicó en el Kursaal que en ese entonces sus hijos eran pequeños y prefería pasar tiempo con ellos. Durante la rueda de prensa, al mencionar a grandes cineastas con quienes ha trabajado —Clint Eastwood, David Cronenberg, Alejandro González Iñárritu, el propio Lynch o J.A. Bayona—, ella señaló a Paul Thomas Anderson como su colaboración soñada.
Mientras aguarda una posible llamada del director de Una batalla tras otra, Watts ha encontrado un papel destacado en La esposa perfecta (The Housewife), la cinta que presenta en el festival para demostrar que se puede recibir un premio honorífico mientras se mantiene activa en la industria. Recordó que esa industria estuvo a punto de darle la espalda de no ser por Lynch:
“Como mi personaje, yo fui a los EEUU con esperanzas y sueños, y los he superado con creces. Fue increíble trabajar con Lynch, llevaba muchos años buscando un trabajo y él vio algo en mi debajo de tantas capas que tenía. Me dio la oportunidad de mi vida y nunca lo olvidaré”.

De aspirante a estrella
Con el legado de Lynch presente, Watts reconoció haber vivido una situación complicada:
“Empecé tarde para las normas de Hollywood, se me dijo que me pusiera las pilas con 30 o me despedía con 40. Y aquí estamos, mirad los Emmys de la semana pasada con actrices de más de 50 años. Las mujeres consumen televisión y cine y sus historias se tienen que contar”.
La británica, que cumplirá 58 años el 28 de este mes, asegura haber hallado uno de los papeles más exigentes de su carrera: el de una nazi que se infiltró en Estados Unidos.
“Creo que es un papel muy complicado. Estaba nerviosa y tenía mucho miedo, procrastiné y no estaba segura si podría interpretarla”.
Reveló que el hecho de basarse en una historia real la convenció de aceptar el rol.
“Es un hecho real, no tenía ni idea de ella pero al leer el guion pasaba página y página con sorpresa. Esta dualidad de una mujer que había cometido crímenes horribles se fundía con esta buena vecina, ciudadana y mujer. Vivir con ese secreto fue interesante para mí como actriz. Estoy buscando hacer cosas nuevas pero tengo un tema recurrente que es el dolor y la identidad”.
La actriz de King Kong admitió, al mirar atrás, lo singular de la propuesta:
“Es un personaje como no había hecho nunca antes, algunos dirán que estoy en una edad para interpretar a una villana”.

La historia de Hermine Braunsteiner
En la película, Watts interpreta a Hermine, una inmigrante austríaca que, tras vivir en Queens con su esposo, solicita la ciudadanía estadounidense. Nada hace sospechar que se la nieguen: es una esposa ejemplar, excelente cocinera y vecina comprometida con la comunidad y la iglesia. Sin embargo, un rumor alerta a un joven periodista del New York Times sobre la posible presencia de un nazi. Creyendo que se trata del esposo de Hermine, el reportero intercambia confidencias con ella, sin saber que es la mujer quien oculta un oscuro pasado.
“Creo que el odio está subiendo y esta película me interesó hace 8 años y ahora es un tema candente. Espero que inicie un debate de lo que ocurrió aquel entonces. Tenemos que hacer todo lo posible para no volver a ese tiempo”,
afirmó Watts, acompañada del director Ben Shirinian y el resto del elenco. Se trata de la historia real de Hermine Braunsteiner, la primera mujer nazi con pasaporte estadounidense. El desenlace queda para que cada espectador lo descubra al ver La esposa perfecta, una cinta que ya ha dejado huella en esta edición del Festival de San Sebastián.
Fuente: Infobae