Mikey Madison es la figura central de la portada de octubre de la revista Vogue. En la entrevista, la actriz profundiza sobre The Social Reckoning, el nuevo largometraje de Aaron Sorkin en el que da vida a Frances Haugen, la exempleada de Facebook que filtró información sensible al periódico Wall Street Journal en 2021.
A sus 27 años, Madison ya ostenta un Oscar en su hogar, obtenido en 2025 por Anora, película de Sean Baker que también ganó la Palma de Oro en Cannes el año anterior, convirtiéndola en una de las actrices más jóvenes en triunfar en la categoría de mejor actriz. Ahora regresa a la pantalla grande con The Social Reckoning, un drama de Sorkin que recrea el caso de la denunciante que sacudió la industria tecnológica.
Para la sesión con Vogue, Madison optó por un escenario muy personal: un paseo a caballo por el parque Griffith de Los Ángeles. La actriz monta desde niña; tanto su abuela como su madre también practican equitación. Incluso firmó el registro de asistencia con su apellido real, Rosberg, sin llamar la atención. Llegó con una camisa de cuadros rosa, jeans y un sombrero de ala ancha.
The Social Reckoning cuenta cómo Haugen, que entonces era gerente de producto en Facebook, colaboró con el periodista Jeff Horwitz del Wall Street Journal para recopilar evidencia sobre lo que la compañía conocía y ocultaba respecto a la desinformación, los grupos extremistas en su plataforma y el impacto negativo de Instagram en la salud mental de los adolescentes. Los reportes resultantes, conocidos como los “Facebook Files”, fueron publicados a finales de 2021.
Los secretos que Facebook escondía
“Leés un guion así y decís: tengo que hacer esto. Es también una historia muy interesante sobre esta mujer, una heroína enorme que casi nadie conoce. Ella no estaba alineada con lo que originalmente amaba de esa empresa y tuvo el coraje de actuar”, declaró Madison a Vogue.
El elenco incluye a Jeremy Allen White como Horwitz y a Jeremy Strong como Mark Zuckerberg. El estreno está programado para principios de octubre, semanas antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, lo que añade una dimensión política relevante.
La transformación física para interpretar a Haugen
Cuando Madison leyó el guion, su primer impulso fue advertirle a Sorkin que físicamente no se parecía nada a Haugen —una mujer rubia, de ojos azules y más de diez años mayor que ella— y que estaba lista para un cambio radical. Sorkin la frenó: le pidió que interpretara al personaje del texto, no que hiciera una imitación. “Escuché sus razones y le di mi confianza”, dijo la actriz.
Para hallar su propia versión de Frances, Madison adoptó una presencia física más apagada, dejó de entrenar durante el rodaje y se tiñó y cortó el cabello por primera vez en su vida, despidiéndose de su característica melena negra hasta la cintura.

“Alguien que trabaja frente a una computadora todo el día no mantendría ese cabello. Algo más discreto me parecía más acorde al personaje”, explicó.
Sorkin fue terminante en su valoración: “Así como fue extraordinaria en Anora, lo es en The Social Reckoning. Y estoy seguro de que todavía no hizo el mejor trabajo de su vida”.
El método Sorkin: cada línea cuenta
El guionista y director espera que sus actores respeten cada palabra del texto. “Cada línea y cada palabra son intencionales, así que es importante ejecutarlas de cierta manera”, señaló Madison, quien precisó que solo recibió indicaciones de “temperatura interpretativa” para dar en el blanco, según el propio Sorkin.
La actriz compartió gran parte del rodaje con White. Lo describió como una experiencia “muy dulce” y destacó su profesionalismo y ética de trabajo, aunque reconoció que el estilo de filmación de Sorkin le exigió una adaptación considerable tras la energía libre de su película anterior.
Sin redes sociales: una decisión consciente

Hay una paradoja en el centro del proyecto: Madison no tiene presencia activa en redes sociales. Tuvo una cuenta de Instagram en la secundaria, pero la olvidó con el tiempo. Fue su padre quien descubrió recientemente que el perfil seguía activo. Hoy, mantenerse fuera de internet es una elección deliberada. “Se siente enorme, vasto y estresante”, dijo sobre el entorno digital en general.
La actriz se considera una persona sensible: evita leer críticas. En Anora lo hizo por primera vez, después de que alguien le confirmara que era seguro, y no se asoma a los comentarios en línea.
De Woodland Hills al Oscar: cientos de audiciones antes del primer papel
Madison creció en Woodland Hills, en el noroeste de Los Ángeles, en una familia de psicólogos sin vínculos con la industria del entretenimiento. Fue educada en casa en séptimo grado para dedicar más tiempo a la equitación. Su camino al cine comenzó con cientos de audiciones antes de conseguir su primer papel relevante en la serie Better Things, de Pamela Adlon, cuando tenía menos de 16 años.
La segunda gran oportunidad llegó con Había una vez en Hollywood (2019), de Quentin Tarantino, donde interpretó a Sadie. Para la audición, leyó un poema descalza y le regaló al director una pintura que contenía un mechón de su propio cabello. Esa actuación fue la que llamó la atención de Baker, quien la convocó para Anora después de verla también en Scream (2022).

Actualmente, Madison se prepara para otra metamorfosis: la adaptación de The Masque of the Red Death, filmada durante tres meses en Hungría, donde incluso tuvo que montar a caballo en escenas. “Entré con mucha confianza y el caballo me tomó completamente por sorpresa”, admitió.
Fuente: Infobae