En un rincón de España donde los helechos alcanzan más de un metro y medio y los árboles resistieron desde la última glaciación, el paisaje parece arrancado del sudeste asiático. La humedad y el silencio dominan, con una vegetación tan espesa que la luz apenas se filtra. Por eso, algunos lo llaman la “Selva de Sumatra” española, aunque su denominación oficial resulta mucho menos llamativa.
Este ecosistema es una laurisilva con helechos gigantes, una formación vegetal que hace más de 20 millones de años se extendía por gran parte del Mediterráneo y el norte de África, según señala la fundación La Palma Biosfera. El Bosque de Los Tilos, ubicado en el municipio de San Andrés y Sauces, al noreste de La Palma, alberga uno de los ejemplos más intactos de este hábitat en el mundo. Las glaciaciones del Cuaternario eliminaron la laurisilva de casi toda Europa y África, y hoy solo sobrevive en ciertas áreas de Canarias, Madeira y las Azores, de acuerdo con las oficinas de turismo canarias.

La Palma atrae a menos visitantes que Tenerife o Gran Canaria en el archipiélago canario, lo que ha mantenido a Los Tilos alejado de los circuitos turísticos más concurridos. Durante generaciones, antes de su protección, el área funcionó como una finca agrícola y ganadera.
El punto de inflexión llegó en 1983, cuando la Unesco declaró 511 hectáreas de la finca El Canal y Los Tilos como Reserva de la Biosfera, la primera de todas las islas Canarias. Posteriormente, esa designación se amplió hasta cubrir toda la isla, que hoy integra una Reserva Mundial de la Biosfera de más de 80.000 hectáreas.
Un ecosistema con especies que no existen en ningún otro lugar
La copa de los árboles en Los Tilos se eleva entre 20 y 30 metros e incluye especies como tiles, viñátigos, laureles, acebiños, barbuzanos, madroños y fayas. Debajo, los helechos gigantes crean esa apariencia selvática, junto con musgos y hojarasca que conservan la humedad todo el año. Esta combinación hace del lugar un santuario para especies únicas en el mundo, como la paloma turqué y la paloma rabiche, dos aves endémicas de la laurisilva canaria que se oyen más de lo que se ven, así como una subespecie propia de lagarto tizón exclusiva de la isla.

Para adentrarse en el bosque hay dos opciones con diferentes niveles de dificultad. La más sencilla es el sendero de la cascada de Los Tilos, un recorrido autoguiado que sale del Centro de Visitantes, de dificultad baja y corta duración. Este camino cruza un valle donde se concentran gran parte de los recursos hídricos de la isla, sube unos 250 metros hasta un mirador con panorámicas amplias y luego desciende. La ruta más exigente es la de Marcos y Cordero, considerada una de las mejores caminatas de La Palma: aproximadamente 25 kilómetros ida y vuelta, atravesando 13 túneles excavados en la roca para el agua, con fuerte desnivel, y que puede extenderse hasta Charco Azul, donde el bosque recompensa con piscinas naturales.
Cómo llegar al bosque desde La Palma y desde Santa Cruz de Tenerife
Desde Santa Cruz de La Palma, la carretera LP-1 va hacia el norte hasta San Andrés y Sauces, un recorrido de unos 25 kilómetros que se hace en aproximadamente 30 minutos en auto. Justo antes del puente de Los Sauces, un desvío señalizado lleva a la LP-105, una vía local que asciende por el barranco del Agua y finaliza en un estacionamiento junto al Centro de Visitantes, con solo 15 plazas. Desde ahí, un sendero corto y preparado conduce a la cascada en unos 15 minutos a pie.
Para quienes salen desde Santa Cruz de Tenerife, la alternativa más rápida es el avión: los vuelos al aeropuerto de La Palma duran unos 30 minutos desde Tenerife Norte. La opción marítima exige primero ir al puerto de Los Cristianos, al sur de Tenerife, donde varias navieras ofrecen ferris directos a Santa Cruz de La Palma en dos horas y media. También existe una conexión marítima directa entre las dos capitales insulares, pero con menor frecuencia (una travesía semanal) y una duración de casi seis horas. Una vez en la isla, es indispensable contar con vehículo propio para llegar hasta el bosque, ya que no hay transporte público que alcance el área recreativa.
Fuente: Infobae