El Departamento de Guerra de Estados Unidos lanzó este jueves 18 de septiembre la sexta entrega de archivos desclasificados relacionados con fenómenos anómalos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), en el marco del Sistema Presidencial de Revelación e Informe de Encuentros con UAP (PURSUE). Los materiales incluyen filmaciones, transcripciones, contratos gubernamentales y documentos técnicos de décadas pasadas, aunque ninguno constituye una prueba concluyente de actividad o tecnología extraterrestre.
Esta iniciativa responde a una directiva del presidente Donald Trump, quien el 19 de febrero de 2026 ordenó a las secretarías pertinentes identificar y publicar los archivos federales sobre UAP, vida extraterrestre y fenómenos asociados. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó la nueva desclasificación y señaló que el Departamento de Defensa y sus agencias colaboradoras “trabajan activamente de cara a la próxima publicación”, según reportó la agencia EFE.
El Departamento de Guerra opera con el respaldo de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) y coordina la revisión de decenas de millones de registros —muchos en formato físico, distribuidos entre varias agencias— para localizarlos, desclasificarlos y difundirlos de manera periódica.
La sexta tanda de archivos abarca documentos que revelan cómo el Gobierno de Estados Unidos investigó estos episodios durante la Guerra Fría y qué tecnologías buscó comprender en décadas posteriores. Entre los registros destacan un informe de 1952 sobre cientos de casos sin explicación, el contrato de un programa de inteligencia por casi USD 22 millones y una lista de objetivos que incluía conceptos como la traslación espacial y temporal.
El programa que buscaba anticipar tecnologías del futuro
Uno de los documentos más sobresalientes es la declaración de objetivos del Advanced Aerospace Weapon System Applications Program (AAWSAP), elaborada por una división de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) el 18 de julio de 2008.

El programa se proponía comprender la física y la ingeniería de sistemas aeroespaciales avanzados que pudieran ser empleados por futuras amenazas extranjeras. El horizonte de estudio se extendía hasta 2050 y no se limitaba a perfeccionar tecnologías existentes: buscaba analizar posibles saltos radicales respecto a los avances conocidos.
El listado incluía doce áreas de investigación. Algunas eran previsibles dentro de un programa militar, como propulsión, control, generación de energía, materiales y armas de radiofrecuencia o energía dirigida. Otras resultan más llamativas, como la traslación espacial y temporal, la interfaz humana y los efectos sobre las personas.
Un contrato de casi USD 22 millones
Otro archivo corresponde al contrato formal que dio origen al programa AAWSAP.
El monto total fue de USD 21.948.810. La contratación estuvo a cargo de la Virginia Contracting Activity, mientras que la administración del pago quedó en manos de la Oficina de Finanzas y Contabilidad de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).
Varios campos del formulario aparecen tachados por aplicación de exenciones legales. Las partes ocultas incluyen nombres de funcionarios y datos fiscales del contratista.
El contrato aporta un dato concreto sobre la dimensión institucional del programa: el estudio de tecnologías aeroespaciales avanzadas contó con una adjudicación formal y un presupuesto millonario. Sin embargo, el documento por sí solo no permite determinar qué resultados prácticos alcanzaron las investigaciones.
La película de Tremonton y el registro de la investigación militar
Otro de los archivos más destacados de esta entrega es una filmación en color de 1952 y los documentos federales asociados a esa grabación.
El 2 de julio de 1952, el oficial naval Delbert C. Newhouse viajaba de vacaciones con su familia por Tremonton, Utah, cuando avistó entre 10 y 14 objetos brillantes en un cielo despejado. En sus declaraciones oficiales los describió como dos discos apilados —la forma clásica del “platillo volador”— de color metálico o gris plomo, en movimiento circular con rumbo general al oeste. Newhouse era fotógrafo jefe y oficial de garantía comisionado en la Marina de Estados Unidos; filmó lo que vio.

La grabación fue estudiada durante meses sin llegar a una conclusión. Un telegrama militar del 9 de febrero de 1953, ahora liberado, registra una consulta del Centro de Inteligencia Técnica Aérea de Wright-Patterson AFB a Newhouse sobre el destino del filme original.
La respuesta fue simple: aceptaba una copia. Sobre si objetaba que su nombre figurara en la publicación oficial, la respuesta fue negativa, aunque pidió que se usara su título correcto. Más de 70 años después, el caso sigue clasificado como no resuelto.
El documento permite observar el circuito burocrático que rodeaba una de las evidencias fílmicas más conocidas de la época: la identificación del testigo, la conservación del material original y la autorización para utilizar sus datos en los informes oficiales.
Qué más incluyó Estados Unidos en la sexta tanda de PURSUE
La sexta entrega sumó materiales a las más de 370 piezas liberadas desde que el portal abrió el 8 de mayo de 2026. Las entregas anteriores ocurrieron el 22 de mayo, el 12 de junio, el 10 de julio y el 7 de agosto.
Entre los nuevos documentos figura la transcripción y grabación de audio de una presentación de marzo de 1952 del capitán Edward J. Ruppelt, quien dirigió la reorganización de la investigación de la Fuerza Aérea sobre los OVNIs. Ese trabajo dio origen al Proyecto Libro Azul, activo entre 1952 y 1969.

Ruppelt explicó que la Fuerza Aérea había revisado unos 800 casos históricos y que aproximadamente el 20% permanecía sin explicación después del análisis técnico. Los reportes provenían de personal militar, pilotos comerciales y observadores considerados técnicamente calificados.
El informe señalaba, además, una concentración de avistamientos cerca de instalaciones sensibles para la seguridad nacional y el desarrollo de armamento nuclear. Entre los lugares mencionados estaban Los Álamos, Albuquerque y el Laboratorio Nacional de Oak Ridge.

Los testimonios y registros incluían descripciones de objetos que se desplazaban a gran velocidad y sin producir ruido. También se mencionaban detecciones de radar que sugerían velocidades de entre 1.609 y 5.632 kilómetros por hora (1.000 y 3.500 millas por hora).
Ruppelt reconoció que la Fuerza Aérea no contaba con pruebas concluyentes sobre el origen o la naturaleza de los fenómenos. Por eso insistió en la necesidad de reunir datos físicos de manera sistemática, una exigencia vinculada con la seguridad nacional.
Qué es PURSUE y qué límites tienen estos archivos
PURSUE no es un programa de investigación activa sino un sistema de localización, revisión y publicación de registros históricos federales. Los archivos corresponden a casos sin conclusión definitiva, en general por ausencia de datos suficientes.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, indicó en una declaración oficial que estos archivos “han alimentado durante mucho tiempo especulaciones justificadas” y que su publicación demuestra el compromiso de la administración con la transparencia.
Qué dicen los informes oficiales sobre los fenómenos anómalos no identificados
La Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) concluyó en su Informe Histórico, Volumen 1 que no se encontró evidencia verificable de que el gobierno de Estados Unidos o empresas privadas posean o hayan desarrollado tecnología extraterrestre. La oficina distingue entre los casos sin atribución posible por falta de datos —que permanecen técnicamente abiertos— y las afirmaciones sobre recuperación de naves u organismos de origen no humano, para las cuales los registros revisados no aportaron fundamento documental.
Según el informe anual consolidado del año fiscal 2024, AARO recibió 757 reportes entre el 1 de mayo de 2023 y el 1 de junio de 2024, y revisaba más de 1.600 expedientes en total. Los casos resueltos se atribuyeron a globos, aves, drones, satélites y aeronaves convencionales. Un subconjunto de 444 expedientes quedó en archivo activo por carecer de datos suficientes para el análisis.
El Departamento de Guerra confirmó que war.gov/ufo continuará con nuevas entregas. La revisión abarca decenas de millones de registros en múltiples agencias federales y no tiene fecha de cierre definida.
Fuente: Infobae