Resulta complejo seleccionar un único instante que capture la trayectoria y grandeza de Shakira, nacida en Barranquilla en 1977. Con 49 años de edad, suma tres décadas y media de carrera artística. Antes de que Bad Bunny se convirtiera a inicios de 2025 en el primer latino en encabezar el show de medio tiempo del Super Bowl, la colombiana ya había hecho historia el 2 de febrero de 2020 junto a Jennifer López, al ser la primera vez que dos mujeres latinas actuaban en ese espectáculo, considerado entonces el mejor intermedio musical del evento. También resuena aquel inolvidable verso «Yo solo hago música, perdón que te sal-pique» de su colaboración con Bizarrap, y cómo sus dos canciones en los Mundiales de 2010 y 2026 parecen haber traído suerte a la selección española, como si la artista fuera un talismán.
Otro hito que engrosa la leyenda de la cantante es la residencia de 12 conciertos de la gira Las Mujeres No Lloran World Tour, que comienza este viernes 18 de septiembre y se extiende hasta el 11 de octubre. Para ello se ha construido un estadio a medida en Villaverde, con capacidad para albergar a 600.000 asistentes en total, superando la cifra que logró Bad Bunny durante sus 10 noches en el Metropolitano.
Pocas intérpretes, latinas o no, han alcanzado lo que ella ha logrado, no solo en España sino en el planeta entero. Es todo lo contrario a un one-hit wonder. El argentino Pablito Wilson, autor de Reggaetón: una revolución latina (Liburuak, 2022) y reconocido experto en el género, sentencia:
«Shakira es la única artista que tiene vigencia contemporánea, peso histórico y que es reconocida en cada rincón del planeta. Esas tres a la vez.»
Wilson añade que casi nunca ha sacado un tema fallido. Incluso los cortes más discretos como She Wolf tuvieron difusión.
«El único tema fallido que ha sacado en los últimos 20 años es la canción con Anuel en pandemia [el tema Me gusta]. Todo lo que saca se pega», apostilla.
Considerada una niña prodigio, empezó a bailar a los tres años, a componer a los ocho (temas incluidos en su álbum debut) y a cantar a los 11. Publicó Magia, su primer disco, en 1991 con apenas 14 años. No obstante, tuvo que esperar hasta su tercer trabajo, Pies descalzos (1995), para consagrarse, con 18 años. Desde entonces ha lanzado discos cada tres o cuatro años, salvo en esta última entrega, su duodécimo: Las mujeres ya no lloran llegó en 2024, siete años después de El Dorado (2017). Shakira volvió como un ave fénix de la música latina: el título surgió de uno de los versos de su sesión con Bizarrap —«Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan»—, tema que rompió 14 récords Guinness tras su ruptura con el exfutbolista Gerard Piqué. Ese verso no solo dio nombre al álbum, sino también a la gira que ahora llega a Madrid.
Adaptarse o morir
La clave ha sido cambiar tantas veces de género musical como lo ha hecho la industria, transitando del pop-rock de sus primeros grandes discos a la electrónica, el reguetón, la bachata y, más recientemente, los sonidos urbanos y la música regional mexicana. También ha transformado su imagen: no siempre fue rubia; en los 90 lucía una larga melena negra y fusionaba el estilo cowboy con lo étnico. «Ha sabido adaptarse a los tiempos», subraya el periodista musical Juan Carlos Gami, autor de Latinas. El nuevo poder musical (Sílex, 2026).
«Tenía un espíritu rockero y se fue introduciendo en nuevas músicas, se subió a la ola de la música latina y ha creado su propio espacio. Eso no es fácil. Los artistas con tanta carrera no pueden hacer siempre lo mismo. Del disco anterior, El Dorado [2017], con La bicicleta, al disco de ahora [Las mujeres ya no lloran, 2024] con Bizarrap y colaboraciones de primer nivel, ha cambiado. Pero ha conectado con el nuevo público y el público que la ama la sigue manteniendo. Eso para un artista es muy difícil», afirma.

La cantante inició una etapa «rebelde», según Wilson, a principios de los 90 con Pies descalzos y ¿Dónde están los ladrones? (1998), que incluían temas como Estoy aquí o Antología. Luego llegó su salto internacional, marcado por Servicio de lavandería (2001) —con su versión en inglés, Laundry Service, apadrinada por Gloria Stefan— y Fijación oral vol. 1 y su continuación, Oral Fixation vol. 2 (2005), cuando comenzó a apuntar al mercado global y amplió su paleta musical. Con su penúltimo disco llegó su era urbana, apoyada en el reguetón y colaboraciones con Nicky Jam y Maluma. «Cuando salió El Dorado, creíamos que el reguetón era lo máximo. Hoy en día hay muchos géneros que compiten: está el reguetón, el regional mexicano, el K-pop. Los artistas han tenido un poquito más de libertad para moverse entre tendencias», añade Wilson.
Otro factor de su éxito es su capacidad de convocatoria. No es habitual que niños canten canciones de una mujer que roza los 50. Javier Lorbada, periodista musical que entrevistó a la cantante en 2005, destaca que en 35 años Shakira, al contrario de lo que pudiera pensarse, no ha perdido público.
«Tiene seguidores fieles desde el 96, mientras se van incorporando otros sin que sus cifras se resientan nunca. Ha sabido adaptarse sin perder su esencia y manteniendo siempre su mensaje de lucha y empoderamiento», explica.
«Cuando ves las letras de Shakira hoy en día, que la gente critica porque ya no son como las de antes, se siente como si ella estuviera estudiando las tendencias actuales. Cuando escuchas la letra de Monotonía, por ejemplo, tiene frases que asociamos al reguetón puertorriqueño o a la bachata dominicana, nuevas formas de decir las cosas más propias de generaciones jóvenes», señala Wilson. Agrega que fue gracias a su hijo Milan, quien convenció a la cantante de contactar con el argentino Bizarrap, para crear la canción reproche tras su ruptura con Piqué.
«Ahí es donde uno entiende por qué ella se ha podido reinventar, entendiendo que aun así es dificilísimo. Es dificilísimo que una mujer de 49 años hoy cautive a niños de cinco, pero pasa», comenta.

El fútbol, además, mueve masas: Shakira ha interpretado cuatro canciones oficiales para la Copa Mundial de la FIFA a lo largo de su carrera, y dos de ellas han coincidido con victorias de España: Hips Don’t Lie (Bamboo version) en Alemania 2006; Waka Waka (Esto es África) en Sudáfrica 2010; La La La en Brasil 2014; y el más reciente, Dai Dai, junto al cantante nigeriano Burna Boy, este verano.
Su relación con España: «Es todo un fenómeno social»
¿Es esto suficiente para que Shakira pueda realizar una residencia de 12 conciertos en Madrid? «Madrid se ha convertido en una ciudad latina. Tú vas en el metro o vas por la calle y hay muchísima población latinoamericana», apunta Gami.
«Creo que son temas sociológicos que van mucho más allá de la música. Hablamos la misma lengua, nos gusta divertirnos, salir a la calle, comer, beber… Yo viví seis años y pico en Colombia y no me sentí para nada extranjero. Creo que ella apuesta por esa idea de la latinidad de Madrid y por eso ha creado la residencia, aparte de que también es negocio», sostiene.
La residencia también encaja con otra transformación: la de los propios conciertos. «Es un cambio de signo de los tiempos de la industria musical. Ahora la gente vive eventos. En vez de irme yo a tu ciudad, tú vienes a la ciudad donde estoy», resume Gami. En Madrid, esa idea se lleva al extremo con un recinto hecho a medida y Macondo Park, concebido para ampliar la experiencia mucho más allá de las dos horas de actuación.
Pero su vínculo con nuestro país no se limita a haber mantenido 12 años de relación con el exfutbolista del F.C. Barcelona Gerard Piqué, dos hijos fruto de esa relación ni sus problemas con Hacienda. «Este tipo de presencia mediática normalmente suele ser contraproducente para la carrera artística de cualquier cantante, pero en su caso ha sabido sacarle rédito a base de letras fácilmente entendibles en un contexto conocido por todos. Eso ha conectado con muchísimas más personas de lo que hubiéramos imaginado nunca, identificándose con su desengaño y sufrimiento. Shakira en España es mucho más que un fenómeno musical, es todo un fenómeno social«, reconoce Lorbada.

En realidad, su historia en España comenzó mucho antes. Con apenas 20 años y tras dar sus primeros pasos fuera de Colombia gracias a Pies descalzos, en 1996 aterrizó en Madrid para aparecer en el programa Sorpresa, sorpresa de Antena 3, interpretando Estoy aquí. Desde entonces, ha actuado decenas de veces en España, la última, eso sí, hace ocho años. Aquí arrancó en A Coruña, en junio de 2006, su gira mundial Fijación Oral; ha pasado por recintos como Las Ventas e incluso llegó a pedir apoyo para la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos.
Su vínculo permanece. «Estoy muy emocionada de volver a España. Aquí fui feliz y viví algunos de los años más importantes de mi vida, pero cuando me fui pasé por uno de los más duros que me tocó vivir», escribió ayer en redes sociales tras su llegada al país, donde volvió a reivindicar la ‘latinidad’ de España:
«El Atlántico ya no es un océano que separa, sino un lazo que nos une».
Treinta años después de inaugurar su llegada a España, Shakira sigue aquí. Esta vez, durante 12 noches.
Fuente: Infobae