Rolling Stones y flamenco: concierto único en Bienal de Sevilla

Para los amantes del jazz, A Night in Tunisia es una pieza emblemática. Su fusión de ritmos latinos, melodía exótica y el característico solo instrumental sin acompañamiento la hicieron famosa. Aunque Tim Ries y Rafael Riqueni no interpretan esa canción, fue precisamente esa esencia de «matrimonio entre culturas» la que unió al saxofonista mundialmente conocido por tocar con los Rolling Stones y a uno de los más destacados guitarristas flamencos de España.

De esa conexión nace Tunisia, un evento musical que se presentará por primera vez en la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, programada del 9 de septiembre al 3 de octubre. Ries y Riqueni compartirán escenario el 21 de septiembre con un programa que establece un diálogo entre el flamenco y el jazz, desde una perspectiva íntima y global. «Mi inglés es muy cortito, very little, lo justo para poder funcionar con los ensayos y con la comunicación con Tim», explicó el guitarrista español. «A él le pasa lo mismo con la lengua española, pero la música es un idioma universal, no tenemos ningún tipo de problema».

El músico estadounidense fue más allá: «De alguna manera, puedo sentir la música de Rafael antes de tocarla. Los músicos vivimos en un mundo que no está realmente en la Tierra. Solo tocamos el suelo cuando tenemos que comer y pagar la cuenta. Creo que la mejor manera de pensar en la música es como dos mariposas que vuelan juntas. No hay palabras. Tienen su propio sentido del espacio, y así vivimos nosotros. Simplemente volamos».

Rafael Riqueni, guitarrista flamenco. (Bienal de Flamenco de Sevilla)

Un estadounidense inmerso en el flamenco

Esta singular dupla surgió de una propuesta sencilla: alguien les sugirió colaborar para una actuación concreta y ambos aceptaron. «Pero vimos que ahí había potencial para hacer algo más», señaló Ries. Sin embargo, el camino implicó un gran desafío: aunque tanto el saxofonista como Riqueni son conocidos por su inclinación a fusionar géneros, para el estadounidense no se trataba solo de tocar un estilo diferente, sino de sumergirse en una de las culturas musicales más ricas del planeta.

«Eso es porque reúne muchas culturas: la romaní de la India, la de los árabes del norte de África, la del pueblo judío de España, la de los propios españoles y los esclavos llevados de África a Cádiz y Sevilla», recordó Ries. La Bienal y su flamenco evocan, en cierto modo, una Sevilla que antaño fue el punto de encuentro del mundo entero y, según el saxofonista, «la primera capital musical mundial». «Puedes sentir todo eso en la música», afirmó. «Tiene todos los elementos: ritmo, armonía, las notas, el canto, casi una oración para los cantaores».

Así, su labor también consistió en hallar maneras de sentirse parte de ese legado. «Yo crecí en Detroit escuchando mucho soul y música de Motown (la discográfica). La música flamenca está muy cerca de la música negra estadounidense, porque es muy sentida. Me atraen mucho estos sonidos y también los elementos romaníes, porque trabajo mucho con personas romaníes en Budapest y Rumanía».

Tim Ries, saxofonista estadounidense. (Bienal de Flamenco de Sevilla)

Una búsqueda expresiva

Rafael Riqueni vive esta colaboración desde la acera opuesta. Él representa las raíces, el talento innato que lo llevó, siendo casi un adolescente, a ser reconocido en todo el país por su genialidad con la guitarra, instrumento con el que hoy es considerado uno de los grandes maestros del flamenco. «Ya hicimos algo en la tercera Bienal», recordó. «Han sabido mantener lo que es la identidad flamenca y seguir avanzando en la vanguardia con diferentes propuestas para que el flamenco pueda tener siempre esa vida que tiene».

Aunque en trabajos como Flamenco (1987) demuestra su destreza con la guitarra apegada a las raíces, muchos de los discos más célebres de Riqueni parten de un espíritu innovador. Juego de niños (1986) representó una revolución armónica en su momento, y Mi Tiempo (1990) experimentó con arreglos de cuerda y otras instrumentaciones para una obra más poética y conceptual.

Esa tendencia no cambió tras su regreso después de un prolongado retiro debido a diversos problemas personales y de salud mental, que se extendió desde finales de los 90 hasta prácticamente 2017: «Para contar las cosas que quiero decir, necesito tener un lenguaje bastante amplio. Me tengo que apoyar en la música clásica, en el jazz o en cualquier tipo de música que me ayude a expresarme con la guitarra».

No obstante, a pesar de las fusiones, el flamenco siempre permanece: «Está en el sentimiento, en llegar a una nota y hacerla llegar al espectador». Tunisia parte de las composiciones del propio Riqueni con una base fiel a sus tradiciones, «pero después te das cuenta de que alguien como Tim puede, de pronto, hacer un giro que también es flamenco. Eso es lo realmente importante: la expresión«.

Lo que distingue a un buen guitarrista de un gran guitarrista

A lo largo de su trayectoria, Tim Ries ha tocado con guitarristas de todo perfil. Al acompañar a los Rolling Stones, colaboró con Keith Richards y Ronnie Wood, pero también ha compartido escenario con otros grandes como Bill Frisell, John Scofield e incluso el cantante Paul Simon. «Son sensibilidades y estilos muy diferentes», reconoció, «pero, más que el instrumento, es la persona que lo toca. Yo soy el instrumento, y la mejor manera en que un músico puede comunicarse es no interponiéndose en la música. Debo permitir que la música entre en mí y salga por el saxofón».

Por ello, lo que diferencia a los mejores guitarristas es ser «fieles a su alma y a su lenguaje». «Keith (Richards) no tiene la técnica de un guitarrista como Rafael. Él toca más blues, inspirado por Muddy Waters y otros músicos de Estados Unidos, y eso se convirtió en su rock. Ronnie igual. Scofield viene de ahí, pero también del jazz, con más armonías y técnica. El flamenco que toca Rafael implica mucha técnica, inteligencia, armonía y ritmo». ¿Y el propio Tim Ries? «No pienso en mí mismo como un músico de pop, rock o jazz«, concluyó con una sonrisa. «Solo acepto la música».

Fuente: Infobae

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