El reconocido director argentino Pablo Trapero, creador de filmes como El clan, Carancho y Leonera, da un salto a la industria anglosajona con su ópera prima en inglés: Sus hijos. La cinta adapta la novela homónima de David Gilbert y explora temas como la herencia emocional, el arrepentimiento y la posibilidad de romper ciclos de dolor entre padres e hijos.
Una trama que mezcla drama familiar y ciencia ficción
La historia sigue a Dyer, un novelista retirado y alcohólico interpretado por Bill Nighy, quien cree estar próximo a la muerte. Decide entonces convocar a sus hijos: Richard (Johnny Flynn) y Jamie (George MacKay) a su mansión rural para hablar sobre Andy, su hijo adolescente (Noah Jupe). El guion, escrito por Trapero junto a Sarah Polley, incluye un giro de ciencia ficción con raíces sociológicas y posmodernas, aunque el foco permanece en los personajes más que en la premisa que desencadena el conflicto.
Un padre terrible que busca el perdón
La acción arranca en la casa de Dyer, un espacio acomodado pero asfixiante del que apenas sale. Andy vive con él y le informa que un viejo amigo ha muerto; la viuda le pide a Dyer que pronuncie el elogio fúnebre, pero el escritor no puede salir ni redactar. Pasa los días en el sofá escuchando jazz, sumido en una adicción al alcohol y los medicamentos. La única ayuda cotidiana proviene de Andy y de una empleada sueca interpretada por Anna Geislerová, mientras el padre prepara el reencuentro con sus dos hijos mayores.
Richard llega desde Nueva York con su propio hijo y con la intención de adaptar al cine Saturn’s Salute, el libro más vendido de su padre. Jamie, artista plástico, busca convertir el sufrimiento de Dyer en materia para su obra. Ambos dependen, de distintas maneras, de la fama y el legado del hombre al que rechazan. La hostilidad tiene origen 20 años atrás: Dyer abandonó a Isabel, madre de Richard y Jamie, por una relación extramatrimonial de la que nació Andy. Cuando los tres hijos se reúnen, el escritor afirma que aquella infidelidad fue una coartada y que el origen de su hijo menor no es el que todos creían.
Trapero no aclara de inmediato si Dyer dice la verdad. La cuestión central no es tanto la veracidad de su relato como la huella que ha dejado en sus hijos y si ellos pueden evitar repetir las conductas que les han marcado. Richard lleva cinco años sobrio tras haber tenido problemas con la bebida como su padre. Jamie comparte la dedicación fría y absorbente de Dyer hacia el arte. Andy, que ocupa la antigua habitación del novelista y viste su ropa de otra época, teme acabar reproduciendo la personalidad de quien lo crió.

Un elenco internacional de lujo
El reparto masculino construye personajes definidos por ansiedades e inseguridades que apenas exteriorizan, mientras Imelda Staunton brilla como Isabel. La actriz interpreta a la esposa que dejó a Dyer tras la aventura y aporta contención a una película atravesada por gritos, peleas alcohólicas y enfrentamientos familiares. La presencia de Staunton introduce un registro emocional más profundo en los pasajes contenidos de un filme donde destacan el humor oscuro del guion, la dirección medida de Trapero y la entrega del reparto, elementos que sostienen el retrato de una familia en crisis aun cuando sus miembros parecen próximos a separarse definitivamente.
Bill Nighy se transforma físicamente, y está casi irreconocible con barba y aspecto descuidado frente a su habitual imagen pulcra, para interpretar a ese padre terrible que busca reparar el daño causado en el tramo final de su vida. Además de Nighy, Noah Jupe, Flynn, MacKay, Staunton y Geislerová, el reparto incluye a Arthur Conti y Dominic West. Diego Dussuel firma la fotografía, Sonja Klaus el diseño de producción, Cristobal Tapai De Veer la música, y Trapero comparte el montaje con Gemma Cabello y Thom Smalley.
Fuente: Infobae