El pasado 15 de septiembre, Said “N”, quien se desempeñaba como comisario de la localidad de Xaltianguis, fue detenido en cumplimiento de una orden de aprehensión. Esta orden está vinculada directamente con el homicidio de Eduardo Bustos Pérez, un elemento activo de la Guardia Nacional (GN), así como con la muerte de otras tres personas. La captura fue ejecutada por efectivos de la propia GN y del Ejército, en estrecha coordinación con la Fiscalía General del Estado de Guerrero.
Este hecho ha provocado una revisión más profunda de las corporaciones policiales municipales. Así lo confirmó Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Desarrollo Político y Social de Guerrero, quien señaló que la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz está dando seguimiento a la conducta de las policías de los 85 municipios del estado. El funcionario adelantó que las investigaciones no se detienen y que se extienden a Xaltianguis, el valle de El Ocotito y la zona limítrofe entre la región Centro y Acapulco, anticipando que habrá nuevas detenciones.
Xaltianguis fue escenario de múltiples operativos antes de la captura del comisario
La aprehensión de Said “N” se produjo luego de varios despliegues de fuerzas estatales y federales en Xaltianguis y sus alrededores. El 9 de septiembre, la Fiscalía de Guerrero reportó el decomiso de más de 700 cartuchos, 10 artefactos explosivos improvisados, rollos de cordón detonante, una motocicleta y una camioneta en esa misma localidad.
Dos días después, un nuevo operativo en Xaltianguis permitió asegurar 20 estrellas ponchallantas y un costal con hierba verde seca, con características similares a la marihuana. En El Ocotito, las autoridades detuvieron ese mismo día a Alfredo “N”, a quien la Fiscalía señaló como presunto integrante del grupo criminal conocido como Los Ardillos. A este individuo le fueron incautadas dosis de una sustancia parecida al cristal, una motocicleta y prendas de tipo militar. Además, se localizaron 200 cartuchos.
El 13 de septiembre, la Fiscalía nuevamente reportó acciones en Xaltianguis y El Ocotito. En la primera localidad se aseguraron dos camionetas, una de ellas blindada y con reporte de robo, junto con 213 cartuchos. En El Ocotito se hallaron dosis de sustancias con características similares al cristal y marihuana.
Estos operativos se sumaron al despliegue ocurrido tras el homicidio de Eduardo Bustos Pérez. Después del crimen, autoridades federales y estatales detuvieron a 16 personas señaladas como presuntos miembros de Los Ardillos en las comunidades de Pablo Galeana, Río Verde y Xaltianguis. En esas acciones se decomisaron 12 armas, más de 36 mil 700 cartuchos, 17 dosis de metanfetamina, 10 máquinas tragamonedas, dos motocicletas y un vehículo.
El agente asesinado había denunciado vínculos entre autoridades y el grupo Los Tlacos
El caso de Eduardo Bustos Pérez contiene un elemento particular: antes de ser hallado sin vida, el agente apareció en un video donde detallaba las labores de inteligencia que cumplía en Guerrero y lanzó duras acusaciones contra mandos de seguridad y funcionarios de la Fiscalía estatal.
En esa grabación, Bustos se identificó como integrante de la 37 Coordinación de la Guardia Nacional, con sede en Iguala, y sostuvo que una de sus funciones era vigilar las actividades de Los Ardillos. Mencionó específicamente a Xaltianguis como uno de los puntos donde realizaba labores de vigilancia, además de El Ocotito, Tierra Colorada y otras localidades. Afirmó que elaboraba mapas, tomaba fotografías y registraba coordenadas para sus superiores.
El agente también acusó a mandos de la Guardia Nacional y a un funcionario de la Fiscalía General del Estado de Guerrero de mantener presuntos vínculos con Los Tlacos. De acuerdo con su versión, esas autoridades habrían recibido instrucciones de integrantes de esa organización para actuar contra Los Ardillos.
Hasta el momento, estas declaraciones corresponden al testimonio dado por Bustos en el video y no han sido acreditadas judicialmente. Tras su muerte, la Defensa informó que investigaría el contenido de sus señalamientos.
La coincidencia territorial es relevante para la investigación, pero no establece por sí misma una relación directa entre Said “N” y las acusaciones de Bustos. Por ahora, las autoridades han señalado que el comisario es investigado por su presunta participación en el homicidio del agente y de las otras tres víctimas, sin precisar cuál habría sido su intervención específica.
Los Ardillos ya habían sido señalados en los operativos de la zona
Los aseguramientos ocurridos en septiembre se dan en un corredor donde las autoridades han identificado la presencia de distintas estructuras criminales. En los operativos posteriores al homicidio de Bustos, el Ejército apuntó directamente a Los Ardillos como el grupo al que pertenecían las 16 personas detenidas en Xaltianguis, Pablo Galeana y Río Verde.

La Fiscalía estatal también identificó como presunto integrante de esa organización al hombre detenido en El Ocotito el 11 de septiembre. Ese mismo día, informó de la captura de Andrés “N”, Alejandro “N” y Brayan “N”, a quienes señaló como presuntos miembros de Los Ardillos durante recorridos en esa localidad.
La actividad operativa no se ha limitado a Xaltianguis. La propia Fiscalía ha situado sus recorridos recientes en El Ocotito y San José El Ciruelar, con aseguramientos de vehículos, cartuchos, droga y equipo táctico.
Otro excomisario de Guerrero ya había sido detenido por presuntos vínculos con grupos criminales
El antecedente más cercano sobre una autoridad comunitaria involucrada en una investigación penal ocurrió en julio, cuando autoridades federales detuvieron a Mario “N”, quien había sido comisario municipal de Tlayolapa.
La Secretaría de la Defensa Nacional informó que Mario “N” era considerado probable responsable de la privación de la libertad de servidores públicos y que, según las investigaciones, presuntamente formaba parte de Los Ardillos y era colaborador cercano de un jefe regional de esa organización. También se le vinculó con la organización de movilizaciones y bloqueos sobre la Autopista del Sol.
Este antecedente no implica una relación directa entre Mario “N” y Said “N”, ni constituye evidencia de que el comisario de Xaltianguis pertenezca a alguna organización criminal. Su relevancia radica en que ambos casos involucran a autoridades comunitarias de Guerrero dentro de investigaciones relacionadas con estructuras delictivas.
La revisión de policías se extiende mucho más allá de Xaltianguis
El anuncio realizado por Francisco Rodríguez Cisneros llega después de otros operativos dirigidos contra corporaciones municipales. A principios de septiembre, autoridades estatales y federales intervinieron las comandancias de Tlapa de Comonfort, Chilapa de Álvarez y Atlixtac, donde inicialmente fueron presentadas 71 personas que no habían acreditado su calidad como policías preventivos o de tránsito.
Posteriormente, 66 de esas personas fueron liberadas tras acreditar que laboraban en los ayuntamientos, mientras continúan las investigaciones contra otros agentes y funcionarios. El Gobierno estatal ahora señala que la revisión de las conductas de las policías municipales se realiza en los 85 municipios y que las denuncias ciudadanas forman parte de los elementos que pueden alimentar las indagatorias.
Fuente: Infobae