Cerveza nutritiva con frutas rescatadas: el proyecto de la UNAM que reduce el desperdicio

Un grupo de investigadores y estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha puesto en marcha una iniciativa para elaborar cervezas con ingredientes de alto valor nutricional, como plátano sobremadurado, camote, amaranto, yuca y calabaza. El objetivo central es aprovechar productos que normalmente se descartan y transformarlos en bebidas de calidad.

El proyecto se desarrolla en la Planta Piloto Educacional de Cerveza, instalada en los laboratorios de Ingeniería Química de la Facultad de Química (FQ). Este espacio se utiliza para actividades de docencia e investigación, además de capacitar a estudiantes interesados en la ciencia y la tecnología cervecera.

El equipo universitario no solo busca incorporar nuevos sabores y colores, sino que también analiza el contenido de nutrientes de cada ingrediente, determina su funcionalidad y estudia la aceptación de los productos entre los consumidores potenciales.

Cerveza de plátano: una solución contra el desperdicio de fruta

Uno de los productos principales del proyecto es una cerveza elaborada con plátano sobremadurado, una fruta que suele desecharse cuando no cumple con las características comerciales exigidas por distribuidores y consumidores.

Según Agustín Reyo Herrera, responsable de la Planta Piloto Educacional de Cerveza, cada año se desperdician aproximadamente dos mil toneladas de plátano. Aprovecharlo permitiría reducir los residuos y usar sus carbohidratos fermentables para crear un producto novedoso.

El plátano es una fuente de potasio y fibra dietética, y su sabor dulce junto con su contenido de carbohidratos facilita su incorporación al proceso de producción cervecera. Para lograrlo, los especialistas realizan diseños experimentales que ayudan a establecer las cantidades necesarias y las condiciones adecuadas de fermentación.

Incorporamos esos carbohidratos fermentables –a través de diseños experimentales– a un producto nuevo”, explicó Reyo Herrera.

La fórmula desarrollada en la Facultad de Química contiene 25% de plátano y 75% de malta, combinación con la que la bebida adquiere características sensoriales particulares. El sabor de la fruta no se agrega de manera improvisada, sino que se cuantifica mediante técnicas analíticas instrumentales.

Posteriormente, el equipo realiza pruebas para identificar los niveles de preferencia del consumidor y determinar si el sabor, aroma, textura y color son adecuados.

Una bebida sustentable, nutritiva y con menor costo de producción

El uso de materias primas que normalmente se desperdician puede generar beneficios ambientales y económicos. Al recuperar el plátano sobremadurado se elimina una fuente de residuos del entorno y, al mismo tiempo, se reduce el costo de fabricación porque se emplea un insumo que no estaba siendo aprovechado.

La bebida obtenida mantiene un nivel de alcohol no superior al 8%, según la información difundida por Gaceta UNAM. Aunque se le añaden ingredientes con cualidades nutrimentales, sigue siendo una bebida alcohólica y, por lo tanto, su consumo debe ser responsable y exclusivo para personas mayores de edad.

El proyecto no se limita a modificar el sabor de las cervezas. Los investigadores también valoran, estandarizan y cuantifican los nutrientes aportados por cada producto agrícola. Así mismo, estudian la funcionalidad de las mezclas para conocer cómo intervienen durante la fermentación y qué características aportan al resultado final.

Entre los posibles beneficios del proyecto destacan:

  • Aprovechar hasta dos mil toneladas de plátano sobremadurado al año.
  • Disminuir la cantidad de residuos orgánicos que llegan al medio ambiente.
  • Reducir los costos al utilizar materias primas que normalmente se desechan.
  • Desarrollar cervezas con nuevos sabores, colores y perfiles sensoriales.
  • Analizar y cuantificar nutrientes como potasio, fibra, hierro, proteínas y carotenos.
  • Capacitar a estudiantes en procesos de producción y modelos de microcervecería.

Cerveza de calabaza, camote morado y amaranto: ¿cómo son?

La Planta Piloto Educacional de Cerveza de la UNAM también ha experimentado con camote, amaranto, yuca y calabaza. Cada uno de estos productos modifica de manera diferente el sabor, el color y el contenido nutrimental de la bebida.

La calabaza, por ejemplo, se consume principalmente durante el otoño como parte de dulces tradicionales. El resto del año, en muchos casos, solo se utilizan sus semillas o pepitas, mientras que otras partes pueden quedar desaprovechadas.

Este alimento aporta carbohidratos, proteínas y potasio. Cuando se emplea una variedad anaranjada, también contiene carotenos, pigmentos naturales presentes en productos como la zanahoria. La cerveza producida con calabaza es casi insípida, pero adquiere una llamativa tonalidad naranja.

En el caso del camote morado, el resultado es una cerveza de color rojo debido a los pigmentos del tubérculo. La bebida elaborada con amaranto, por su parte, destaca como fuente de hierro y proteínas.

Estas características son analizadas para determinar qué cantidad de cada ingrediente debe incluirse sin afectar el proceso de elaboración ni la calidad final de la cerveza.

Proyecto de la Facultad de Química impulsa a futuras microcervecerías

Además de sus objetivos ambientales y nutrimentales, el proyecto tiene una función educativa. Las y los alumnos participan en los procesos de investigación y producción, lo que les permite aplicar conocimientos de Química de Alimentos e Ingeniería Química.

La Facultad de Química también cuenta con un Departamento de Educación Continua, donde se imparten cursos y otras actividades académicas. En este espacio, Agustín Reyo Herrera coordina el diplomado Ciencia y Tecnología Cervecera.

Mediante esta opción, las y los estudiantes pueden cumplir requisitos académicos para titularse y conocer el funcionamiento de un modelo de microcervecería. La capacitación también les permite contemplar la creación de empresas enfocadas en bebidas artesanales e innovación alimentaria.

México ocupa un lugar relevante dentro de esta industria. Según los datos compartidos por el especialista, el país es el cuarto productor mundial de cerveza, después de Estados Unidos, China y Brasil, y se mantiene como el primer exportador.

En este contexto, el proyecto de la UNAM propone explorar nuevas alternativas para una bebida con cerca de cuatro mil años de historia, pero ahora bajo una perspectiva que combina innovación científica, aprovechamiento de alimentos, formación profesional y reducción de desperdicios.

Fuente: Infobae

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