En una extensa entrevista publicada recientemente, Tom Cruise presentó Digger como el papel más exigente de su trayectoria. El actor, de 64 años, encarna a un magnate petrolero cuyas decisiones pueden desencadenar una crisis global. La cinta está dirigida por Alejandro G. Iñárritu, ganador de múltiples premios Oscar por Birdman y El renacido.
Según lo comentado en la misma conversación, Cruise e Iñárritu comenzaron a dialogar sobre el proyecto entre 2018 y 2019, aunque el director mexicano sostuvo que la idea llevaba una década de preparación. Cruise aseguró que el personaje reúne recursos interpretativos que nunca había necesitado combinar de esa manera. “Es el personaje más desafiante de mi carrera”, afirmó, y al ser repreguntado reforzó: “Con diferencia”.
Digger representa un giro dentro de la filmografía reciente de Cruise, vinculada a grandes producciones de acción como Top Gun: Maverick, Jack Reacher, Al filo del mañana y las entregas de Misión Imposible. En esta ocasión, el actor da vida a una figura de poder con matices morales ambiguos.
Iñárritu: comedia negra con ritmo de jazz
Iñárritu definió la película como una comedia negra que exige precisión en el diálogo, los silencios y los desplazamientos. El director comparó su cadencia con el jazz y con la velocidad narrativa de Howard Hawks. Destacó que el tono alterna humor, contradicción y tensión.
El cineasta explicó que la actuación de Cruise fue crucial para escenas de gran complejidad técnica. En una secuencia con varios protagonistas y cientos de extras, el actor debía coordinar texto, movimientos y relación con la cámara sin margen de error. “Tom es quien dirige toda la danza, y si Tom falla, todo se derrumba”, dijo Iñárritu.

Por su parte, Cruise rechazó la idea de que haya abandonado el cine de autor en favor de las superproducciones. Señaló que cada decisión de su carrera respondió a una pregunta sobre la historia, el tono y las herramientas para llevar una película al público.
El riesgo como método de trabajo
La conversación también abordó la relación del actor con el peligro físico. En los últimos años, Cruise convirtió las acrobacias reales en un sello personal, desde colgarse de aeronaves hasta el salto en motocicleta desde un acantilado promocionado para Misión Imposible: Sentencia mortal.
Consultado sobre si teme a la muerte, respondió que no le incomoda la sensación de miedo, aunque la distingue de la imprudencia. “No tengo miedo de decir: ‘Vale, sé que esto es una gran acrobacia, pero vamos a hacerlo’”, explicó. Para él, la cuestión principal es cómo usar los recursos técnicos para generar un efecto emocional en el público.

Cruise describió su vida como una aventura y afirmó que le interesa acercarse a situaciones de incertidumbre, tanto fuera como dentro de los rodajes. Aun así, remarcó que ese tipo de exposición no es una obligación ni una fórmula aplicable a todos.
Su forma de entender el trabajo va más allá de las escenas de riesgo: una película comienza mucho antes del primer día de rodaje y puede requerir años de preparación. Cuando le preguntaron qué hace en los períodos sin filmar, respondió: “Me preparo para el próximo proyecto”.
El hogar de Cruise: los estudios de cine
La entrevista se realizó en los estudios de Warner Bros., en Burbank, California. Allí, Cruise habló de su apego a cada área de producción: los que construyen decorados, pintan fondos, mueven cámaras o diseñan la iluminación, como parte de una estructura colectiva que busca entretener al público.

Ese enfoque se vincula con sus inicios en Hollywood a comienzos de los años 80. Su carrera incluye colaboraciones con Stanley Kubrick, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Paul Thomas Anderson, Steven Spielberg, Michael Mann y Ridley Scott.
Cruise recordó que durante su infancia cambió de escuela en numerosas ocasiones, experiencia que alimentó su curiosidad por las personas, sus hábitos y reacciones. Dijo que solía guardar sus objetivos en privado y escribirlos en una pizarra: “No eran: ‘Quiero ser famoso’. Sin duda quería hacer películas, pero quería viajar por el mundo, quería conocer gente, conocer la vida”, señaló. También confesó su escaso interés por los teléfonos móviles y los correos extensos, prefiriendo conversaciones directas con sus colaboradores.
Apuesta por historias originales
El estreno de Digger se produce en un Hollywood dominado por franquicias y secuelas. Iñárritu planteó que la obligación de un artista es intentar obras que no repitan fórmulas previas, aunque eso implique la posibilidad de fracasar.

Cruise sostuvo que buena parte de su filmografía enfrentó dudas iniciales de los estudios. Citó Rain Man, Nacido el 4 de julio y la decisión de llevar Misión Imposible de la televisión al cine como ejemplos de proyectos que requirieron convencer a otros sobre su viabilidad.
Para Iñárritu, Digger responde a esa voluntad de riesgo creativo. “Te puede gustar o no, pero se trata de un proyecto artístico extraordinario porque es original, único”, dijo el director. Cruise cerró con una frase que resume la apuesta compartida: “Nos hemos dejado la piel en ella. Sea cual sea tu veredicto, ahí está todo”.
Fuente: Infobae