Uno de los títulos que más impulso ha ganado en la carrera hacia la temporada de premios es The Liberation, un drama psicológico que se presentó en los festivales de Telluride y Toronto. El director Guy Nattiv reconstruye en esta cinta la experiencia de su propia abuela, quien sobrevivió al Holocausto y posteriormente fue captada por una secta. La película explora la depresión, el trauma y la promesa de pertenencia como ejes centrales.
La acción de The Liberation transcurre entre 1982 y aproximadamente 1985 en Nueva Jersey. La protagonista, Rita —interpretada por Carrie Coon—, deja atrás una vida suburbana junto a su esposo y sus dos hijas para mudarse a una comuna rural, donde adopta el nombre de Naia y queda bajo la autoridad espiritual de Ricki.
Según las reseñas de la prensa especializada, Nattiv ha construido un thriller de ritmo sostenido sobre una mujer de más de 40 años atrapada entre una rutina doméstica asfixiante y el atractivo de una hermandad que aparenta comprenderla. La cinta evita juzgar las decisiones de Rita y se enfoca en las carencias emocionales que hacen verosímil su captación.
De ama de casa a vivir en una secta
Rita trabaja en un banco, cuida de Reuben (su esposo) y de sus hijas Ella y Jo, encarnadas por Tracy Letts, Bella Ramsey y Odessa Young. Además, arrastra una depresión que le impide levantarse de la cama y participa en un proyecto audiovisual como superviviente del Holocausto, una identidad que sigue condicionando su presente.
El encuentro con Ricki ocurre precisamente en la sucursal bancaria, cuando la joven acude a depositar una suma elevada de dinero. Tras observar a Rita, le pregunta:
“Llevas mucho peso encima, ¿verdad?”
Una frase que la empleada interpreta en un principio como una alusión a su metabolismo. Ricki no se refiere al cuerpo de Rita, sino a un dolor que la protagonista no ha conseguido verbalizar. La líder espiritual le plantea otra pregunta decisiva:
“¿Cuándo fue la última vez que viste el atardecer en una playa?”
Se presenta así como la única persona capaz de reconocer lo que se oculta bajo su aparente normalidad.

Lily James interpreta a Ricki como una figura persuasiva y amenazante, con una sonrisa que puede sugerir comprensión o dominio. Un personaje descrito como una captadora que utiliza la amistad, la ausencia de juicio y la solidaridad entre mujeres para explotar los miedos y las necesidades más profundas de Rita.
La película se aparta del arquetipo habitual del gurú masculino que controla a mujeres jóvenes. Ricki dirige un grupo exclusivamente femenino y convierte la camaradería en un mecanismo de sometimiento: ofrece a Rita una vía para desprenderse de su pasado, de las expectativas sociales y de la sensación de que su edad, su cuerpo y su reflejo en el espejo han empezado a traicionarla.
Entre lo doméstico y lo opresivo
Nattiv y la coguionista Noa Berman Herzberg articulan el relato en dos líneas temporales. Una muestra la vida doméstica de Rita antes de conocer a Ricki; la otra la sitúa ya en la comuna, mientras Ella y Jo emprenden un viaje peligroso para rescatar a su madre.
En la etapa anterior, Rita vive en una casa cómoda de los suburbios, tiene un empleo que no le satisface y acompaña el deterioro de su padre anciano, interpretado por Ken Kramer. La vida que desde fuera parece suficiente se revela incapaz de aliviar una tristeza que ella misma no sabe explicar.

Ya instalada en la comuna, Rita se hace llamar Naia, deja de fumar y de consumir pastillas, y sigue una dieta escasa basada en plantas, incluidas algunas alucinógenas. Su aparente serenidad contrasta con el aspecto físico que perciben sus hijas: Ella compara a las seguidoras de Ricki con personas que “parece que acaban de salir de los campos”.
La observación remite de forma directa al pasado de Rita. La protagonista apenas puede pronunciar el nombre de su localidad natal sin hiperventilar, y Ricki es la primera persona con la que logra hablar de aquella experiencia. Esa intimidad explica parte de la dependencia: junto a la joven, el ruido mental de Rita se detiene y su dolor pasa de ser algo que medica en soledad a recibir atención de un grupo.
La comuna ofrece hogueras en la playa al atardecer, baños desnuda en el río y una vida aparentemente liberada de las obligaciones familiares. Fabian Gamper y Tudor Vladimir Panduru fotografían esos momentos con tonos azulados y rosados, mientras la imagen granulada aproxima la película a un metraje de archivo de comienzos de los años ochenta que aún conserva rasgos visuales de la década anterior.
Coon interpreta dos versiones diferenciadas de la misma persona: la Rita doméstica, agotada, dubitativa y vestida con estampados florales apagados, y la Naia de la comuna, dócil y aparentemente en paz. La actriz recorre desde la desesperación y la furia hasta la euforia.
La crítica internacional ha señalado que se trata de la mejor interpretación de toda la carrera de la actriz, a quien hemos visto en The Leftovers o La edad dorada. También, que seguramente estará nominada a los Oscar por esta interpretación desgarradora.
Fuente: Infobae