Para Sebastian Stan, el filme Fjord del director Cristian Mungiu —que narra la historia de una familia rumana a la que las autoridades noruegas le quitan la custodia de sus cinco hijos— se convirtió en un reflejo de su nueva vida como padre y del camino que ha recorrido desde Marvel hasta interpretar personajes incómodos, vulnerables y con carga política.
Con 44 años, Stan da vida a Mihai, un inmigrante rumano en Noruega que junto a su esposa Lisbet (interpretada por Renate Reinsve) es acusado de maltratar a sus cinco hijos. El Estado noruego los coloca en hogares de acogida, y la cinta —ganadora de la Palma de Oro en Cannes— llegará a las salas este otoño.
De acuerdo con New York Magazine, Stan viajó directamente desde la gala de los Oscar del año anterior al set de filmación, ubicado en una aldea apartada de Noruega. Al inicio del rodaje, el equipo le rapó la cabeza porque Mungiu opinaba que el actor resultaba “demasiado guapo” para el tipo de cine que él hace.
Esa decisión simboliza la trayectoria de un actor famoso en todo el mundo por encarnar a James “Bucky” Barnes, el Soldado de Invierno de Marvel. Stan ha procurado participar en proyectos independientes e internacionales que demanden transformaciones físicas o psicológicas, como su papel estelar en A Different Man y su caracterización de Donald Trump en The Apprentice, la cual le mereció una nominación al Oscar.
¿De qué trata Fjord y por qué le impacta a Stan?
Fjord contrasta la educación de una pareja noruega, laica y permisiva, con la de Mihai y Lisbet, quienes son cristianos evangélicos y siguen normas más severas. La película no exhibe agresiones físicas por parte de los padres, aunque ambos confiesan haber dado algún que otro azote a sus hijos y sostienen que se necesita “un poco de disciplina” para criar a cinco pequeños.

Mungiu desarrolló el guion basándose en casos reales de familias inmigrantes que sintieron injusta la injerencia del Barnevernet, el servicio de protección infantil de Noruega. Uno de ellos es el de Ruth y Marius Bodnariu, cristianos pentecostales rumanos a quienes les quitaron a sus cinco hijos en 2015 después de que dos de los mayores dijeran en la escuela que recibían golpes.
Los Bodnariu admitieron que azotaban de vez en cuando a los niños, pero rechazaron acusaciones de abusos más graves. Durante los siete meses que les tomó recuperar a sus hijos, el caso fue abanderado por sectores conservadores de Rumanía y medios evangélicos internacionales, que afirmaban que la familia era perseguida por sus creencias; una investigación de la BBC no halló evidencias de ello.
En Rumanía, la cinta ha sido vista como parte de un debate político más amplio acerca de la identidad nacional, la religión y la emigración. La crítica de cine y profesora Irina Trocan señaló al medio que el caso Bodnariu desató protestas, campañas en internet y una narrativa de enfrentamiento entre los valores rumanos y una presunta frialdad noruega.

El político conservador Titus Corlatean, quien participó en esas movilizaciones, ha promocionado la película como una defensa de la “familia tradicional” y ha publicado fotos junto a Mungiu. No obstante, el director ha rechazado esa interpretación:
“Fjord no trata sobre Noruega ni sobre Rumanía. No trata sobre una religión concreta. Trata de una forma fundamentalista de ver las cosas”.
Para Stan, la ambigüedad es parte del atractivo de la obra. El intérprete ha manifestado que prefiere un cine que no “da todo masticado” al espectador y que esquiva el melodrama, un enfoque contrario a la búsqueda de grandes momentos emocionales que recuerda de sus primeros años leyendo guiones.
El vínculo con su personaje también tiene un componente lingüístico y biográfico. Stan nació en Constanza, una ciudad portuaria de Rumanía a orillas del mar Negro, y se mudó a Austria con su madre después de la revolución rumana de 1989, antes de establecerse en Nueva York en 1995. Durante el rodaje, habló rumano a diario con el equipo y trató de eliminar la entonación inglesa que había adquirido al emigrar.
Un bebé en Nueva York y un rodaje en Londres
El lanzamiento de Fjord coincide con el nacimiento del primer hijo de Stan y la actriz Annabelle Wallis, su compañera desde hace cuatro años. Wallis dio a luz a finales de julio en Nueva York, pero el actor tuvo que viajar a Londres de inmediato para grabar The Batman 2, mientras ella y el bebé se quedaron en Estados Unidos, ya que el recién nacido era demasiado pequeño para volar.
Por primera vez, Stan ha compartido públicamente su experiencia como padre, pero no ha revelado el nombre, sexo ni fecha exacta de nacimiento del pequeño. Solo ha dicho que comparten el signo zodiacal Leo.
“Tener un bebé y luego coger un avión para volver al trabajo me hizo sentir que le estaba arruinando la vida”, ha confesado.

La separación de su hijo ha reforzado su identificación con una película que gira en torno a padres separados de sus hijos. Reinsve, quien da vida a Lisbet y tiene un hijo pequeño, ha comentado que los períodos de filmación lejos de su niño son dolorosos y que pudo transmitir esa sensación de vacío a su personaje.
Stan procura volver a Nueva York cada fin de semana que puede, aunque solo sea por 24 horas. Cuando el niño esté inmunizado, Wallis y el bebé se mudarán temporalmente a Londres, donde el actor planea quedarse al menos hasta diciembre.
La paternidad ha provocado que se cuestione sobre la responsabilidad y la crianza. El intérprete ha relatado que de niño recibió algunos azotes, aunque no experimentó violencia grave, y que lo más difícil de su infancia fue la inestabilidad causada por las mudanzas y la separación de sus padres.
Su padre, Constantin, huyó de Rumanía durante el régimen de Nicolae Ceaușescu tras ayudar a otros a escapar. Stan no lo volvió a ver hasta los 18 años y poco a poco reconstruyó la relación cuando comenzó a viajar a Los Ángeles para audiciones; Constantin falleció de COVID durante una visita a Rumanía en 2021.
El Soldado de Invierno visto como un thriller
Su búsqueda de roles menos previsibles no significa que haya renunciado a Marvel. Stan describe a Bucky Barnes como “un personaje jodidamente genial” y agradece la oportunidad que el estudio le brindó, pero opina que dentro del Universo Cinematográfico de Marvel ha cumplido una función parecida al “sexto hombre” de un equipo de básquet: útil en muchas situaciones, pero fuera del quinteto inicial.
Stan le ha planteado al presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, una película del Soldado de Invierno diseñada como un thriller de conspiración al estilo de Sicario. Su propuesta se centra en un hombre que cree identificar a alguien vinculado con la época en que fue sometido a lavado de cerebro y entonces inicia una investigación obsesiva para descubrir quién es.

“Podría ser una película de presupuesto reducido”, afirmó. Feige respondió que la propuesta “suena bien”, según lo reportado por New York Magazine, aunque no existe confirmación de que el proyecto avance.
El diario The Guardian ha señalado que ese tipo de películas de género, más contenidas y económicas, podrían ofrecer a Marvel una manera de contrarrestar el cansancio del público con los superhéroes. El medio británico ubica la idea de Stan en un momento paradójico: Spider-Man: Brand New Day ha recaudado más de 2.400 millones de dólares a nivel global, y Avengers: Doomsday ha generado más de 50 millones de dólares en preventas en Estados Unidos antes de su estreno en diciembre.
No obstante, el periódico recuerda que las tres cintas de Marvel estrenadas en 2025 tuvieron un rendimiento inferior al esperado: Capitán America: Brave New World recaudó 415 millones de dólares globalmente, Thunderbolts llegó a 382 millones y Los cuatro fantásticos: Primeros pasos se quedó en 521 millones, con un presupuesto estimado de 200 millones.
La apuesta por formatos reconocibles fuera de la lógica de las grandes sagas tiene antecedentes. Logan funcionó como un wéstern crepuscular, Joker se aproximó a un estudio urbano de personajes y ambas cintas sumaron casi 1.700 millones de dólares en taquilla mundial. Marvel ya había explorado esa ruta con el thriller conspirativo de Capitán America: El soldado de invierno, el robo de Ant-Man y el terror de Doctor Extraño en el multiverso de la locura.
Stan retomará su papel de Bucky Barnes en Vengadores: Doomsday, cuyo estreno está previsto para diciembre. Asimismo, se encuentra preparando Impunity, dirigida por el chileno Felipe Gálvez y filmada entre Inglaterra, Irlanda y España, y desarrolla con Radu Jude Frankenstein in Romania, donde interpretará tanto al doctor como al monstruo.
Fuente: Infobae