Joven español crea implantes vasculares a medida y gana el premio Dyson

Un innovador proyecto llamado NitiBraid, desarrollado por Carlos Aguilar, estudiante de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido galardonado como el ganador nacional de la 21ª edición del James Dyson Award. Esta iniciativa busca revolucionar la creación de implantes vasculares hechos a la medida de cada paciente.

La propuesta combina impresión 3D con Nitinol, una aleación metálica de níquel y titanio reconocida por su gran flexibilidad. NitiBraid utiliza un algoritmo de diseño que genera estructuras inspiradas en tejidos y trenzados, permitiendo controlar de forma local características como el grosor, el espaciado y la geometría de las fibras. El resultado son estructuras más deformables y adaptables a la anatomía del paciente.

Gracias a este logro, Carlos Aguilar no solo recibe el reconocimiento y la visibilidad que otorga la institución Dyson, sino también una aportación económica de 5.770 euros para apoyar los siguientes pasos en el desarrollo y comercialización de NitiBraid.

«Crear DeepTech a partir de ciencia puntera es un proceso muy complejo y requiere muchísimo tiempo y dedicación, pero ver que esta tecnología puede llegar a transformar la medicina y la industria causando un impacto positivo en la sociedad confirma que todo el esfuerzo ha valido la pena», expresó Aguilar.

Finalistas del certamen

La edición nacional también seleccionó dos proyectos finalistas: Nitritrack y Prometheus, que acompañarán a NitiBraid a la siguiente fase. Los 20 finalistas internacionales se anunciarán el 14 de octubre, tras ser evaluados por un equipo global de ingenieros de Dyson, y los ganadores mundiales se revelarán el 4 de noviembre, elegidos directamente por James Dyson.

Nitritrack es una solución creada por Sara Fernández, alumna de la Universidad Politécnica de Cataluña. Su objetivo es hacer más objetiva, sencilla y fácil de seguir la medición del óxido nítrico en la saliva. El dispositivo cuenta con un pequeño sensor que analiza el color de la tira de saliva y lo transforma en un resultado digital, clasificándolo en seis niveles. El usuario puede ver el resultado en la pantalla del dispositivo y también almacenar los datos para consultarlos de forma remota. Es una solución portátil y de bajo costo: el prototipo completo cuesta menos de 60 euros.

Prometheus, por su parte, ha sido diseñado por Eduardo Mayoral de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Se trata de una solución energética modular y continua basada en una fuente beta, pensada para mantener activos pequeños satélites y vehículos espaciales durante años sin depender de la luz solar. Su diseño modular permite adaptar el número de unidades a las necesidades de cada misión, desde nanosatélites que deben atravesar periodos de eclipse hasta microrrovers lunares que necesitan energía durante la noche lunar.

Fuente: Infobae

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