El riguroso entrenamiento de los candidatos a astronauta de la NASA

Los diez integrantes de la promoción de candidatos a astronauta de la NASA dedicaron el verano del hemisferio norte a entrenamientos en aviones de gran altitud, cámaras que simulan condiciones cercanas al vacío, ejercicios de supervivencia y prácticas geológicas.

Este grupo, presentado oficialmente en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, se encuentra en la mitad de un programa formativo de casi dos años. La preparación está diseñada para futuras misiones en la órbita terrestre baja, la Luna y, más adelante, Marte.

La instrucción incluye actividades que fuera del ámbito espacial pueden resultar cotidianas —como acampar, recorrer senderos, nadar o viajar en avión—, pero aquí forman parte de un plan riguroso para enfrentar operaciones en entornos de alto riesgo. Si el cronograma se cumple, los aspirantes se graduarán en 2027, ingresarán al cuerpo activo de astronautas de la NASA y quedarán a la espera de sus primeros vuelos.

El entrenamiento aéreo de la NASA incluyó vuelos en los WB-57 y en los T-38 para desarrollar pilotaje, coordinación y adaptación en escenarios de riesgo. (NASA)

La geología, clave para una eventual misión Artemis en la Luna

La posibilidad de que algunos de estos candidatos integren una futura misión Artemis a la superficie lunar convierte a la geología en un pilar del entrenamiento. En mayo, tras completar las clases teóricas en el Centro Espacial Johnson, viajaron al Monumento Nacional Río Grande del Norte, en Nuevo México, para recibir instrucción adicional y realizar prácticas de campo.

En julio, varios miembros de la promoción se unieron a astronautas de la NASA y a equipos de apoyo de Artemis en Islandia. Allí practicaron observación geológica, recolección de muestras con herramientas especializadas, navegación y coordinación entre equipos, procedimientos que serán aplicables en las misiones lunares. El entrenamiento combinó actividades de campo con técnicas previstas para el trabajo en la Luna.

El entrenamiento aéreo busca que los aspirantes aprendan a pilotar o perfeccionen esa habilidad, mientras desarrollan confianza, coordinación, adaptabilidad y resiliencia en escenarios de alto riesgo. Durante el verano, la formación incluyó vuelos en los WB-57 de la NASA, una flota de tres aeronaves de largo alcance y gran altitud que realiza misiones de investigación desde la década de 1960.

La promoción también comenzó a volar los T-38 supersónicos de la NASA. En paralelo, los candidatos ingresaron en una de las cámaras de altitud del Centro Espacial Johnson, instalaciones que permiten reproducir presiones físicas desde las condiciones del nivel del mar hasta un vacío casi total.

La formación de la NASA suma capacitación intercultural y prácticas con sistemas de naves y caminatas espaciales para preparar misiones tripuladas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Después de colocarse trajes y cascos de vuelo, los futuros astronautas entran en la cámara para familiarizarse con las condiciones que pueden encontrar en vuelos a gran altitud y en el espacio. Allí ensayan protocolos e intervenciones de seguridad. Las pruebas permiten simular un rango de presión que va del nivel del mar a condiciones cercanas al vacío.

Ejercicios acuáticos para simular aterrizajes en lugares remotos

La formación de supervivencia contempla la eventualidad —considerada improbable— de que una misión termine con un aterrizaje en un entorno remoto. Los ejercicios en agua se desarrollan en el Laboratorio de Flotabilidad Neutra (conocido por las siglas NBL) del Centro Johnson, y recrean ese tipo de escenarios mientras fortalecen la toma de decisiones y el trabajo en equipo.

La agenda incluye capacitación intercultural con el objetivo de preparar al grupo para misiones que involucren países y continentes distintos. Los candidatos aprenden a operar los sistemas de las naves usados en vuelos espaciales tripulados, realizan prácticas de caminatas espaciales en el NBL y se entrenan dentro de otras maquetas de vehículos espaciales.

El programa también cubre procedimientos de emergencia, mantenimiento y reparación de naves. Al graduarse en 2027, los integrantes podrían participar en investigaciones a bordo de la Estación Espacial Internacional o viajar a la Luna como preparación para futuras expediciones a Marte. La formación busca aportar experiencia operativa, conocimiento científico y una base técnica para los planes de exploración del espacio profundo y una presencia humana sostenida más allá de la órbita terrestre baja.

Fuente: Infobae

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