El reconocido cineasta Alex Gibney ha presentado su nuevo documental titulado Musk, una producción que ya genera intenso debate. La cinta tendrá una proyección especial el 8 de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, antes de su estreno oficial programado para el 16 de octubre de 2026. En esta obra, Gibney examina a fondo la trayectoria de Elon Musk y lo que describe como su alarmante acumulación de poder en los ámbitos empresarial, tecnológico y político. El director no duda en calificarlo como «extremadamente peligroso».
Con una duración de casi cuatro horas, el proyecto llega en un momento crucial, cuando el empresario controla firmas clave en exploración espacial, vehículos eléctricos y redes sociales. La mirada de Gibney no separa los logros de empresas como SpaceX y Tesla de las múltiples controversias que envuelven a X (antes Twitter), sus estrechos vínculos con el poder político y sus ambiciosas promesas sobre el futuro de la humanidad.

¿Qué aborda el documental sobre Musk?
La narrativa arranca desde los inicios de Zip2, la empresa de software que Musk cofundó en 1998, y recorre su camino hasta la creación de un imperio integrado por SpaceX, Tesla y X. Proyectada fuera de competencia en Venecia, la película combina material de archivo con entrevistas a personas que fueron testigos de distintas etapas de su vida. Además, emplea una estética inspirada en los videojuegos para estructurar una narración de gran alcance.
Gibney intentó entrevistar directamente al dueño de estas compañías, pero Musk declinó participar. Ante esta negativa, el director optó por una solución creativa: construyó un avatar mediante inteligencia artificial, cuyas respuestas se basan en declaraciones públicas que el magnate ha dado en el pasado. Este recurso busca confrontar las promesas del empresario con sus propias palabras, sin pretender presentar la recreación como una conversación inédita.
Las voces que cuestionan al magnate
Entre los testimonios recogidos destaca el de Adam Becker, escritor y astrofísico, quien afirma que gran parte de las ideas de Musk sobre el porvenir provienen directamente de la ciencia ficción.

Gibney también reveló que encontró temor entre varias personas contactadas para hablar sobre el empresario. Esta dificultad se convierte en un eje central del documental: la enorme influencia que puede ejercer un líder tecnológico para silenciar o limitar el debate entre quienes trabajan o han convivido cerca de él.
La producción incluye los relatos de Justine Wilson, primera esposa de Musk, y de Ashley St. Clair, madre de uno de sus hijos. St. Clair aseguró que rechazó un acuerdo de confidencialidad por 40 millones de dólares. Durante su intervención, explicó que no quiso anteponer el beneficio material a la posibilidad de contar la verdad a sus hijos.
X, contratos públicos y el sistema Autopilot bajo la lupa
La cinta retrata a Musk como una figura eminentemente pragmática, según la interpretación de Gibney, gracias a su habilidad para forjar relaciones convenientes con distintas administraciones estadounidenses. El director sostiene que sus dos grandes fortalezas son la voluntad inquebrantable y el acceso a enormes cantidades de dinero público.

El documental también indaga en los litigios relacionados con la seguridad del sistema Autopilot de Tesla, un sistema de conducción asistida que tribunales han vinculado directamente con al menos una muerte.
Lori Garver, exadministradora adjunta de la NASA, aporta una perspectiva adicional. En el filme, ella distingue claramente entre los avances concretos logrados por Musk y objetivos como enviar seres humanos a Marte. Su intervención sitúa el debate entre resultados empresariales verificables y anuncios que aún dependen de desarrollos futuros inciertos.
Una advertencia sobre la concentración de poder
El documental también recoge duras críticas hacia la gestión de X. St. Clair consideró que el uso de su algoritmo fomenta una división deliberada que podría resultar catastrófica si no se establecen regulaciones o límites claros. Gibney sostiene que este caso obliga a reflexionar sobre cómo un empresario puede intervenir, desde múltiples plataformas, en conversaciones públicas que afectan a gobiernos, instituciones y millones de usuarios en todo el mundo.
Con su estreno mundial previsto para octubre, Musk se presenta como una advertencia contundente sobre la relación entre el poder privado, la tecnología y la política. La película no pretende resolver todas las contradicciones de su protagonista. Su propósito, según su director, es plantear una pregunta fundamental: ¿qué controles existen cuando una sola persona concentra recursos, plataformas, contratos estatales y la capacidad de influir en el debate público global?
Fuente: Infobae