La Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha publicado nuevos detalles sobre las deplorables condiciones en el centro de detención de migrantes conocido como el ‘Alcatraz de los caimanes’, ubicado en los Everglades de Florida y ya cerrado.
Hallazgos del informe
Según el informe, este centro, operado por el estado de Florida, no cumplió con múltiples normas federales de detención. Se documentó hacinamiento extremo y el uso de «pequeñas cabinas de metal» para confinar a los migrantes. Estas cabinas, que proporcionaban apenas 1,7 metros cuadrados de espacio, fueron descritas como «áreas para calmarse», pero los investigadores federales descubrieron que al menos 79 detenidos fueron retenidos en ellas durante periodos que variaban desde varios minutos hasta casi dos horas.
El informe destaca que el uso de estos espacios tan restrictivos «es muy poco convencional y no se alinea con las normas de trato humano». Además, aunque el personal de la instalación afirmó que los detenidos solicitaban ingresar a las cabinas, se encontró al menos un caso donde se utilizaron para disciplinar a un detenido que «no cumplió con una orden legal». Los investigadores confirmaron que las cabinas tenían mecanismos de cerradura, y el tiempo promedio de confinamiento era de aproximadamente una hora.
Condiciones inhumanas
Los investigadores también señalaron que la instalación no proporcionaba suficiente espacio habitable. Mientras las normas nacionales exigen al menos 7 metros cuadrados de piso por persona, a máxima capacidad las unidades solo ofrecían 2,6 metros cuadrados por detenido. Adicionalmente, se encontró un congelador funcionando a una temperatura superior a la recomendada, lo que podría provocar la descomposición de los alimentos y aumentar el riesgo de enfermedades.
En cuanto a la higiene, el personal indicó que los detenidos solo se duchaban tres veces por semana, lo que impedía mantener una buena higiene personal, pese a que las normas exigen acceso diario a las duchas. Peor aún, las duchas estaban «infestadas de pequeños insectos», especialmente en los techos.
Respuesta de las autoridades
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, declaró en una conferencia de prensa en Lakeland que no había leído el informe, pero defendió las condiciones del centro, afirmando que su objetivo era «superar las normas federales» para el trato de los detenidos. Por su parte, Alex Lanfranconi, director de comunicaciones del gobernador, justificó el uso de las cabinas señalando que se trataba de un «área de confinamiento para criminales extranjeros violentos» y añadió: «Aunque cumple con todas las normas federales, la haríamos incluso más pequeña si pudiéramos».
El Departamento de Seguridad Nacional emitió un comunicado afirmando que la instalación era administrada por el estado, pero que las condiciones eran «consistentes con las mismas normas federales de detención empleadas por gobiernos anteriores». Además, calificó de «FALSA» cualquier acusación de condiciones inhumanas o uso excesivo de la fuerza.
Cierre y costos del centro
El centro, que fue erigido rápidamente en julio de 2025 en un aeropuerto de entrenamiento rural entre Miami y Naples, se convirtió en símbolo de la dura política migratoria del presidente Donald Trump. Incluso se colocó un letrero con el nombre «Alcatraz de los caimanes», lo que fue denunciado como cruel. Su operación costaba más de 1 millón de dólares por día, incluyendo el transporte de agua y la eliminación de aguas residuales. Fue cerrado este verano, oficialmente por la inminente temporada de huracanes, aunque los detenidos ya habían pasado la temporada de 2025 en el lugar.
Las repercusiones persisten. Este mes, los legisladores de Florida aprobaron 250 millones de dólares adicionales para la agencia de emergencias, destinados a cubrir facturas pendientes del control migratorio, incluidas las del centro. El gobierno federal había acordado reembolsar más de 600 millones de dólares por gastos relacionados con esa instalación y otra en el norte del estado, pero gran parte de ese dinero aún no se ha pagado.
Además, dos guardias del «Alcatraz de los caimanes» fueron arrestados acusados de golpear a un detenido. Enfrentan cargos por delitos menores de agresión física en el condado de Collier, Florida, y se han declarado no culpables.
Contexto nacional
El caso se suma al creciente escrutinio sobre el trato a los migrantes en centros de detención supervisados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Recientemente, las muertes de al menos tres detenidos en menos de ocho meses en Delaney Hall, un centro de detención privado en Nueva Jersey, han planteado serias preguntas sobre la calidad de la atención médica brindada a los migrantes.
El informe del Inspector General deja en evidencia las graves fallas en un centro que prometía ser un modelo de cumplimiento, pero que en la práctica violó derechos básicos de los detenidos.
Fuente: Infobae