Ratas se autocastigan tras una mala elección alimenticia

¿Alguna vez comiste algo y al día siguiente te arrepentiste? Esa sensación de remordimiento no es exclusiva de los seres humanos. Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, publicó un estudio en la revista Nature Neuroscience que demuestra, por primera vez, que las ratas también experimentan un comportamiento similar al arrepentimiento.

El diseño del experimento

Los investigadores diseñaron una prueba en la que las ratas debían decidir cuánto tiempo estaban dispuestas a esperar para obtener diferentes tipos de comida. La idea era recrear una situación parecida a la que vive una persona cuando rechaza una opción pensando que encontrará algo mejor y luego descubre que su decisión fue errónea.

La clave estaba en la diferencia entre decepción y arrepentimiento. Cuando una rata recibía una recompensa peor sin haber tenido antes la posibilidad de elegir entre distintas opciones, no mostraba ese comportamiento. En cambio, cuando había tomado una decisión que luego resultaba desfavorable, su reacción cambiaba y parecía considerar la oportunidad perdida.

Para los científicos, esta distinción permite hablar de arrepentimiento y no solo de decepción. El arrepentimiento implica reconocer que una decisión propia llevó a un resultado peor y que otra elección habría sido más favorable.

Además, analizaron la actividad cerebral de los animales, específicamente en la corteza orbitofrontal, una región vinculada al procesamiento de decisiones que también interviene en el arrepentimiento humano.

Rata en el hombo de una mujer. (Aaron Doster-Imagn Images)

El autocastigo de las ratas

Una de las respuestas más sorprendentes ocurría justo después de cometer un error. En lugar de seguir buscando comida de inmediato, las ratas se detenían y miraban hacia el lugar donde habían rechazado la comida. En la siguiente oportunidad, mostraban mayor disposición a esperar.

Los investigadores interpretaron estos cambios como una señal de que la experiencia previa influía en sus decisiones posteriores. Es decir, la rata no solo reaccionaba ante una recompensa menos atractiva, sino que parecía incorporar el resultado de su elección anterior antes de decidir qué hacer a continuación.

Marcos, un experto en comportamiento animal que comparte contenido en redes sociales, explicó cómo se comportaban estos roedores. En su cuenta de TikTok (@soymarcosconecta) señaló:

“Lo que encontró fue exactamente el mismo patrón que se encuentra en los humanos. La rata no estaba triste simplemente porque había perdido algo. Se estaba autocastigando por haberse equivocado”.

La inteligencia de las ratas

Las ratas poseen capacidades cognitivas más complejas de lo que suele pensarse. Son capaces de resolver problemas y adaptar su comportamiento cuando las circunstancias cambian. También pueden recordar recorridos y usar la información de su entorno para tomar decisiones. Estas habilidades las convierten en animales especialmente útiles en investigaciones sobre aprendizaje, memoria y comportamiento.

Fuente: Infobae

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