Panadería argentina es la mejor del mundo: ranking internacional lo confirma

Un negocio familiar argentino acaba de recibir un galardón global que lo posiciona en la cima de la panadería artesanal. Artiaga, ubicada en el barrio porteño de Saavedra, fue distinguida como Panadería Artesanal Tradicional del Año 2026 por la publicación británica LUXlife, dentro de la primera edición de los Bake and Brew Awards.

El premio Bake and Brew Awards de LUXlife incluyó negocios de distintos países y distinguió a Artiaga en la categoría argentina

Este premio colocó al establecimiento entre los ganadores de un certamen internacional que celebra a cafeterías, panaderías y productores artesanales de varias naciones, incluyendo establecimientos de Reino Unido y Abu Dabi. La iniciativa busca resaltar la creatividad, la destreza artesanal y la identidad de los emprendimientos vinculados al mundo del pan y del café.

Artiaga se alzó con el primer lugar en la categoría argentina y además apareció en la portada de la revista que reúne a los galardonados.

Daniel Griffin, coordinador de los premios, elogió la labor de los comercios seleccionados en esta primera convocatoria.

“Ha sido un privilegio estar al frente de los Bake and Brew Awards 2026 y conocer mejor el increíble trabajo que realizan las empresas de este sector”

, declaró.

La publicación señaló que los negocios premiados contribuyeron a sentar las bases de un certamen que aspira a mantenerse en los próximos años. En este contexto, la elección de Artiaga remite a una historia iniciada por inmigrantes españoles y sostenida por tres generaciones de una misma familia.

De una pequeña panadería a un emblema familiar de casi un siglo

La historia de Panadería Artiaga comenzó con Antonio Rodríguez, un inmigrante español que junto a Alba reunió recursos para ingresar al negocio panadero en Buenos Aires (LUX life/Panadería Artiaga)

La historia de Panadería Artiaga está entrelazada con la de Antonio Rodríguez, quien emigró desde España hacia Argentina cuando tenía apenas 13 años. Tras el fallecimiento de su padre, tres años después de su llegada, debió asumir el sustento económico de su familia. Primero trabajó en el campo y luego se radicó en Buenos Aires.

En la capital conoció a Alba, quien sería su esposa y compañera de vida. Ambos llegaron a tener hasta tres empleos simultáneamente con el propósito de juntar dinero para abrir su propio negocio. En una primera etapa, se asociaron para instalar una panadería en La Boca, cerca del puerto.

Más tarde conocieron Artiaga, una panadería de barrio que por entonces vendía pan, galletas y medialunas. A pesar de las advertencias sobre la menor afluencia de personas en comparación con La Boca, decidieron comprar el local. La panadería había abierto sus puertas en 1931 y, con el correr de las décadas, sumó pasteles, tartas y chocolates a su oferta.

Hoy el emprendimiento está en manos de la tercera generación de la familia Rodríguez: José Antonio, Juan Manuel y Marisol Alfonso Rodríguez. La empresa conserva su perfil familiar y su actividad está ligada a las costumbres diarias y las celebraciones de sus clientes.

La tercera generación de la familia Rodríguez conduce hoy Panadería Artiaga y sostiene un modelo familiar ligado a los hábitos cotidianos y las celebraciones de sus clientes (LUX life/Panadería Artiaga)

Marisol Alfonso Rodríguez comenzó a trabajar en Artiaga a los 14 años, durante los fines de semana. Mientras cursaba una licenciatura en marketing, fue asumiendo responsabilidades vinculadas a la identidad visual de la marca, el diseño de los locales, los empaques y la comunicación con los clientes.

La integrante de la tercera generación explicó que el trabajo interno ocupa un lugar central en la gestión del negocio.

“Confiamos en ellos y les brindamos las herramientas, la seguridad y el conocimiento que necesitan para alcanzar su máximo potencial”

, afirmó sobre la capacitación del personal.

Actualmente la panadería cuenta con 60 trabajadores y realiza reuniones semanales para compartir propuestas, evaluar dificultades y tomar decisiones operativas. El objetivo, según el testimonio de Marisol, es que quienes ingresan en puestos iniciales puedan formarse, conocer el oficio y asumir funciones de liderazgo.

“Cada hogaza de pan, cada medialuna y cada panettone representa el trabajo de decenas de personas que se preocupan profundamente por lo que hacemos”

, aseguró la empresaria.

Meta de expansión: tercera sucursal en 2028 y cerca de 100 empleados

La trayectoria de Artiaga combina la conservación de recetas y prácticas tradicionales con innovaciones en los modos de producción y comunicación. Antes de la pandemia de COVID-19, el comercio empezó a mostrar en videos parte de sus procesos de elaboración y a explicar el uso de ingredientes orgánicos y agroecológicos certificados.

La empresa prevé abrir una tercera sucursal en 2028, llegar a cerca de 100 empleados y preservar las recetas, la calidad y los valores históricos de Panadería Artiaga (LUX life/Panadería Artiaga)

Ese enfoque coincidió luego con una mayor demanda de información por parte de los consumidores sobre el origen y la elaboración de los alimentos. Para la empresa, la tradición implica preservar aspectos centrales del oficio y revisar aquellos que requieren actualización.

La composición de su plantilla también forma parte de esa política. El 60% de los puestos de liderazgo de Artiaga está ocupado por mujeres, según la información difundida por LUXlife. La compañía además emplea a personas con discapacidad y busca incorporar a profesionales mayores de 50 años.

“Si nuestro equipo se siente respetado, apoyado y orgulloso de lo que hace, nuestros clientes también lo sentirán”

, señaló Marisol al describir la cultura interna de la firma.

Entre los próximos objetivos figura la apertura de una tercera sucursal en 2028. La expansión podría elevar la cantidad de empleados a cerca de 100. El desafío, según la familia, será ampliar la estructura sin alterar los valores que identifican a la panadería desde sus orígenes.

Artiaga acumula 16 premios internacionales y ocho reconocimientos nacionales. Entre sus antecedentes, la empresa menciona haber sido subcampeona mundial de panettone en Milán y haber recibido durante cuatro años consecutivos la elección de sus clientes como mejor panadería tradicional de Argentina.

La familia Rodríguez plantea una meta definida: mantener la calidad de sus productos y el vínculo construido con generaciones de vecinos y clientes.

Fuente: Infobae

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