Jacob Coxon, quien desempeñó labores de investigación en inteligencia artificial para OpenAI y Anthropic, ha lanzado una nueva advertencia sobre el rumbo de la tecnología. Según declaraciones ofrecidas a la BBC, el ahora exempleado sostiene que el personal del sector experimenta un “miedo genuino” frente al ritmo vertiginoso de los desarrollos. Sus afirmaciones cobraron fuerza tras hacerse viral una publicación en redes sociales difundida luego de su renuncia.
“Creo que, si no frenamos el ritmo actual de progreso, existe una gran probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”, afirmó Coxon durante su intervención en el programa “Sunday” con Laura Kuenssberg.
El comentario se inscribe en un contexto de creciente inquietud por la seguridad en la construcción de modelos de inteligencia artificial.
El temor dentro de las empresas de IA
De acuerdo con Coxon, quienes laboran en estas compañías no bromean al pedir regulación: se sienten “atrapados en una carrera” y temen las consecuencias de su propio trabajo. El exingeniero relató que sus antiguos colegas estaban “planificando qué hacer con sus vidas y reflexionando sobre el impacto de su trabajo”. Algunos empleados, agregó, incluso “consideraban comprar terrenos en algún lugar” ante la posibilidad de una inestabilidad generada por un avance sin control. “Todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología”, indicó.

El miedo entre los trabajadores del sector no responde a una postura aislada, sino que nace de la percepción interna de que el ritmo actual podría desencadenar daños irreversibles antes de que existan mecanismos de control adecuados, detalló Coxon a la cadena británica.
El exinvestigador planteó un escenario de riesgo concreto: un enjambre de bots que actúe como una supercomputadora capaz de tomar el control de Internet, algo que, según sus cálculos, podría concretarse en un plazo de entre seis meses y un año. También mencionó que sus colegas temían que el peligro se materialice incluso en los próximos dos años. Pese a ello, mostró cierto optimismo al señalar que los investigadores de IA “realmente quieren ver el lado positivo”, como curar enfermedades y mejorar la vida de todos.
La postura de Anthropic y las propuestas de regulación
Un portavoz de Anthropic respondió a la salida de Coxon asegurando que la empresa “siempre” fue transparente al advertir que la IA traerá “enormes beneficios” junto a “riesgos sin precedentes”. La compañía afirmó que continúa desarrollando modelos con “algunas de las medidas de seguridad más sólidas del sector” y que fue pionera en publicar un marco para mitigar esos riesgos.

El 12 de septiembre de 2026, Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic y antiguo jefe de Coxon, publicó un ensayo en el que pidió ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial. En él propuso un plan de tres puntos:
- Supervisión independiente mediante evaluadores externos.
- Coordinación entre empresas para establecer normas comunes y proteger los semiconductores.
- Acuerdos internacionales para limitar las aplicaciones biológicas militares y la velocidad de automejora de los sistemas.
Amodei aclaró que el desarrollo de la tecnología no estaba en entredicho, pero insistió en que los riesgos asociados eran “graves” y que era necesario dar tiempo a empresas y gobiernos para abordarlos. Según su enfoque, una desaceleración podría otorgar “uno o dos años” adicionales para avanzar en alineación e interpretabilidad de los modelos.

Los líderes de dos empresas rivales, Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (xAI), manifestaron su respaldo a la idea de ralentizar el ritmo y establecer regulaciones en todo el sector, además de una supervisión independiente. Altman anunció que OpenAI aceptará evaluadores externos. Coxon, por su parte, celebró la iniciativa de frenar, aunque advirtió que debe coordinarse con China para evitar “una carrera a escala internacional”.
Fuente: Infobae