Wyoteuthis linsterorum: el calamar jurásico más robusto jamás hallado

Un equipo internacional de paleontólogos ha identificado una nueva especie de cefalópodo jurásico en Wyoming, Estados Unidos. Se trata de Wyoteuthis linsterorum, un belemnite de aproximadamente 160 millones de años que se distingue por ser el más robusto registrado hasta hoy. Los fósiles fueron analizados mediante tomografía computarizada, técnica que permitió estudiar los restos sin dañarlos.

La investigación, publicada en una revista especializada, contó con la participación de científicos de Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda, entre ellos el investigador de la Universidad de Manchester, Dean Lomax.

Un equipo internacional descubrió en Wyoming una nueva especie de calamar del Jurásico a partir de dos fósiles de unos 160 millones de años (Crédito: Jessica Lippincott)

Los restos provienen de la Formación Sundance, un antiguo mar interior que cubrió el oeste de Estados Unidos durante el período Jurásico. Aunque se han encontrado millones de evidencias de cefalópodos en esa zona, estos especímenes destacan por su esqueleto interno de forma y dimensiones inusuales.

Un rostro ancho con forma de barril

Los belemnites suelen reconocerse por una estructura alargada parecida a una bala, llamada rostro o guardia. La paleontóloga Jessica Lippincott explicó que estas piezas son conocidas coloquialmente como “traseros de calamar”. Mientras la mayoría de los ejemplares de la región miden entre 5 y 10 centímetros de largo y de 1 a 2 centímetros de ancho, el rostro de Wyoteuthis linsterorum alcanzaba cerca de 10 centímetros de longitud y hasta 6 centímetros de ancho.

Los fósiles hallados en la Formación Sundance se distinguieron por un esqueleto interno con dimensiones y forma poco habituales entre los cefalópodos jurásicos (Crédito: Alexey Ippolitov)

Este grosor lo convierte en el belemnite más ancho conocido. La diferencia no radica tanto en la longitud total, sino en su aspecto compacto, comparable a un barril. Los investigadores calcularon que el animal completo mediría unos 60 centímetros, incluyendo sus brazos.

Posible cazador de otros cefalópodos

El paleontólogo Bill Wahl, quien ha dedicado gran parte de su carrera a buscar fósiles en Wyoming, impulsó el estudio tras notar que el belemnite “llamaba mucho la atención”. Para examinar los ejemplares convocó a un grupo de expertos, entre ellos Alexey Ippolitov, de la Universidad Victoria de Wellington, en Nueva Zelanda.

Los investigadores estimaron que el animal completo habría medido unos 60 centímetros de largo, aunque del fósil se conservó solo su parte interna mineralizada (Crédito: Dr. Dean Lomax)

Ippolitov afirmó estar “profundamente sorprendido” por el hallazgo de una forma tan distinta dentro de un grupo ampliamente estudiado. Indicó que, tras más de 200 años de investigación sobre belemnites, descubrimientos de este tipo son excepcionales. La estructura más grande pudo haberle dado al animal una ventaja para alimentarse de otros cefalópodos más pequeños del género Pachyteuthis, que habitaban el mismo entorno.

“Los calamares modernos no son nada exigentes con sus presas: cazan fácilmente no solo otras especies de cefalópodos, sino a veces incluso a los de su propia especie”, señaló Ippolitov.

El estudio plantea que la estructura robusta de Wyoteuthis linsterorum pudo darle ventaja para cazar cefalópodos más pequeños del género Pachyteuthis (Crédito: Jessica Lippincott)

Lomax también sostuvo que “el hallazgo es increíblemente raro, lo que podría deberse a ciertas adaptaciones ecológicas al entorno de la época”. Y agregó: “Quizás su rareza sea resultado de una especialización muy específica”.

Dos hallazgos separados por décadas

La descripción formal de la especie requirió casi 30 años. El primer fósil fue descubierto a finales de la década de 1990 por Burkhard Pohl, fundador del Centro de Dinosaurios de Wyoming, quien encontró un belemnite mucho mayor que cualquier otro visto antes. Ese espécimen permaneció sin estudio en una colección del museo hasta que el coleccionista Cliff Linster halló un segundo vestigio cerca de Ten Sleep y lo donó al centro en 2019.

La descripción formal de la nueva especie de Wyoming requirió casi 30 años y se completó tras el hallazgo de un segundo fósil donado en 2019 (Crédito: Jessica Lippincott)

Los restos proporcionaron la evidencia necesaria para definir Wyoteuthis linsterorum. El nombre del género significa “calamar de Wyoming”, mientras que el nombre de la especie honra a Linster y su familia.

Lippincott destacó la contribución de los buscadores de fósiles: “Esto demuestra que seguimos descubriendo nuevas especies de fósiles constantemente, y que quienes buscan fósiles de invertebrados también pueden contribuir a la ciencia”.

El coleccionista Cliff Linster falleció en junio de este año, después de saber que su descubrimiento estaba siendo analizado científicamente. Lomax, quien había excavado dinosaurios junto a Linster y su esposa Sandy en Montana en 2009, señaló: “Me siento honrado de ayudar a nombrar este fósil en honor a Cliff”.

Fuente: Infobae

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