Mapa del cerebro de una mosca: lo usan para jugar Doom y Mario

Un equipo de investigadores, liderado por el HHMI Janelia Research Campus con la colaboración de la Universidad de Cambridge y Google Research, publicó el 8 de junio de 2026 el conectoma más completo de un ejemplar macho de Drosophila melanogaster, la mosca de la fruta. Pero la comunidad tecnológica no tardó en darle un uso inesperado: ponerlo a jugar videojuegos clásicos como Doom, Super Mario 64 y Minecraft.

Un mapa neuronal sin precedentes

El proyecto, bautizado como MaleCNS v1.0, no se limitó al cerebro: incluyó todo el sistema nervioso central, abarcando incluso el cordón nervioso ventral, equivalente a la médula espinal en mamíferos. El resultado contiene más de 166.000 neuronas y unas 125 millones de conexiones sinápticas, distribuidas en 11.691 tipos de células neuronales. Se trata del diagrama de conexiones neuronales más extenso jamás registrado en términos de cantidad de neuronas, aunque todavía muy lejos de las decenas de millones de un mamífero pequeño o de los 86.000 millones que posee un cerebro humano.

Para construirlo, el equipo dividió el tejido nervioso de la mosca en cortes extremadamente delgados y los fotografió con microscopios electrónicos. Con inteligencia artificial desarrollada por Google Research, identificaron cada neurona en esas imágenes bidimensionales y reconstruyeron su forma y sus conexiones en tres dimensiones.

El 3 de septiembre se publicó en la revista Cell el artículo que describe el trabajo, que además compara el conectoma masculino con uno femenino elaborado previamente. El equipo identificó 262 tipos de células presentes solo en uno de los sexos y otros 114 tipos que existen en ambos, pero con patrones de conexión distintos.

La mosca se enfrenta a Doom

Tres días después de la publicación de Google, el ingeniero de software Alex Wormuth presentó un experimento que conecta ese mapa neuronal con el videojuego Doom. Su código, de acceso abierto, traduce cada fotograma del juego en estímulos para las neuronas sensoriales del modelo.

“Cada fotograma de Doom estimula las neuronas sensoriales. La actividad neuronal se traduce en controles del juego. El daño provoca un estímulo hacia dos células dopaminérgicas PPL101 como refuerzo”, dijo Wormuth.

En términos técnicos, el sistema extrae información de brillo y color de cada imagen y la convierte en estímulos para 3.335 neuronas visuales R1-R6, encargadas de detectar contrastes de luz, y 811 neuronas R8, que reciben información de color. Esos estímulos generan actividad dentro de una red de cerca de 166.700 neuronas, cuya respuesta se traduce en giros, avances o disparos dentro del juego.

Cada vez que el personaje recibe daño, se activa un estímulo hacia las neuronas de dopamina, en un intento de replicar el papel de esa sustancia como sistema de recompensa y castigo. Wormuth cerró la presentación de su proyecto con una pregunta: “¿Aprenderá la mosca a sobrevivir?”. Es posible seguir la partida en tiempo real desde un panel web, donde tras miles de rondas el personaje sigue sin lograr sobrevivir.

También juega Super Mario 64 y Minecraft

Un día después del experimento de Wormuth, la desarrolladora Jessica Paquette publicó un video en el que el mismo modelo neuronal controla a Mario en Super Mario 64. Las imágenes muestran al personaje saltando y chocando de forma repetida contra una pared, sin indicios de haber comprendido la mecánica del juego. Paquette explicó que el programa fue realizado mediante “vibe coding” con GPT Astra y que lo hizo “solo por diversión”.

El desarrollador Evan Smith llevó la idea a un tercer terreno con “NeuroCraft Fly”, un proyecto que incorpora el mismo conectoma a una mosca dentro de Minecraft. Esa mosca reacciona con comportamientos predefinidos ante la cercanía del jugador, los ataques, la comida o la luz.

También circuló un experimento que usa la actividad de las neuronas mapeadas para reproducir la animación “Bad Apple!!”, donde se muestra en paralelo el monitor de disparos neuronales y la simulación de movimiento de la mosca que esa actividad genera.

Ninguno de estos proyectos reconstruye el funcionamiento biológico real del cerebro de la mosca: el conectoma describe la forma y las conexiones de las neuronas, pero no reproduce con fidelidad las propiedades eléctricas ni la forma en que se transmiten las señales entre ellas. La inteligencia artificial de Google se empleó para reconstruir la estructura tridimensional a partir de imágenes de microscopio, no para simular un comportamiento inteligente.

Doom + Doom II, de Bethesda.

Fuente: Infobae

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