El proyecto Biblioteca del Futuro, con sede en Oslo, ha recibido un nuevo manuscrito que permanecerá oculto durante casi nueve décadas. La artista estadounidense Laurie Anderson entregó su obra a esta iniciativa, que mantiene los textos bajo llave hasta el año 2114, fecha establecida para su publicación colectiva.
Anderson se convierte así en la decimotercera figura en sumarse a este programa, que reúne trabajos secretos de autores seleccionados. La custodia física de los manuscritos se organizó en una sala insonorizada construida especialmente en el edificio Deichman Bjørvika, sede de la biblioteca pública de Oslo. Allí los textos esperan, resguardados, el momento de ser revelados.

La lista de contribuyentes ya incluye a Margaret Atwood, Han Kang, Ocean Vuong, David Mitchell, Sjón, Elif Shafak, Karl Ove Knausgård, Tsitsi Dangarembga, Judith Schalansky, Valeria Luiselli, Tommy Orange y Amitav Ghosh, además de la propia Anderson.
Cuando la antología esté completa, el conjunto de textos se imprimirá en papel fabricado con árboles del bosque de la Biblioteca del Futuro, ubicado en Nordmarka, al norte de Oslo. La creadora del programa, Katie Paterson, plantó allí 1.000 abetos en 2014. Para garantizar la continuidad del proyecto, la ciudad de Oslo firmó en junio de 2022 un acuerdo que asegura que el bosque permanecerá bajo la custodia del Future Library Trust durante toda la duración de la iniciativa.
Sobre el material entregado por Anderson, Paterson evitó encasillarlo en un formato convencional. El manuscrito podría ser “un texto, una partitura, una historia, un conjunto de instrucciones o algo para lo que aún no tenemos nombre”, afirmó.

Laurie Anderson ha desarrollado una carrera multifacética como escritora, directora, compositora, artista visual, música y vocalista, con incursiones en el arte, el teatro, la música experimental y la tecnología. Ha creado espectáculos multimedia y publicado 10 libros. En el ámbito de los reconocimientos, recibió seis nominaciones a los Grammy, ganó uno y obtuvo un premio a la trayectoria en 2024. Su obra visual se ha expuesto en instituciones como el Museo Hirshhorn de Washington D.C. y el Moderna Museet de Estocolmo.
Anderson explicó qué la atrajo de la propuesta y vinculó esa motivación con recuerdos personales.
“Me encantó la idea de la Biblioteca del Futuro en cuanto supe de ella. Siempre me han apasionado los libros, las bibliotecas y los bosques”, dijo.
También reconstruyó una escena doméstica con su madre, quien conectaba el ritual familiar con un árbol específico y la visita a la biblioteca:
“Será mejor que consultes con el abuelo árbol hoy si tienes tiempo”, recordó que le decía algunas mañanas.
Describió a su madre como una “mujer brillante e infeliz” y señaló que “debería haber sido directora ejecutiva de una gran corporación”. Sobre ese vínculo, agregó:
“Nos enseñó a amar los libros, la magia y los árboles viejos”.

La autora enmarcó su objetivo de escritura con una proyección temporal hacia los lectores del año de apertura.
“Espero poder escribir algo útil sobre el amor para quienes lean esto en 2114”, dijo. Y añadió: “Mis libros favoritos son aquellos en los que puedo escuchar la voz de alguien.”
Intentará hacerse entender con claridad para quienes encuentren esos libros en el próximo siglo.
La organización Future Library Trust declaró que seleccionó a Anderson por su “singular capacidad para trascender el tiempo”, al crear una obra “profundamente humana, radicalmente imaginativa y atenta a futuros que aún no podemos prever”. Paterson reforzó el criterio de curaduría:
“Laurie Anderson ha dedicado su vida a enviar señales a lo desconocido”, afirmó. “Su obra transita con libertad entre el lenguaje, la música, las artes visuales, la tecnología y la performance, y abarca lo íntimo y lo planetario, el amor y la pérdida, la política y la poesía, con humor, ternura y asombro”.
Fuente: Infobae