‘Bad Apples’: la comedia negra que expone los riesgos de ser docente con Saoirse Ronan

Considerada una de las intérpretes más talentosas de su época, aunque no de las que más aparecen en cartelera, la irlandesa Saoirse Ronan decidió alejarse temporalmente de los reflectores para enfocarse en su vida privada junto al actor Jack Lowden y el hijo de ambos. Tras más de dos décadas de trabajo continuo, los únicos proyectos que la sacaron de ese «semiretiro» fueron Blitz, dirigida por Steve McQueen, y Bad Apples, una comedia negra que llega a las salas un año después de haber inaugurado el Festival de San Sebastián.

En esta cinta, Ronan encarna a Maria, una joven maestra en un colegio de la Inglaterra rural. A pesar de su entusiasmo y buen desempeño con la mayoría de los niños, un alumno llamado Danny (Eddie Waller) altera la convivencia del aula. Danny no solo llega tarde y evade sus deberes, sino que provoca a sus compañeros y sufre arrebatos violentos. Ante la inminente visita de un inspector y tras un accidente que la hace sentirse culpable, Maria toma una decisión extrema: secuestrar a Danny y mantenerlo encerrado en su casa. Irónicamente, la clase mejora en rendimiento académico, pero la conciencia de la profesora empieza a atormentarla.

En años recientes, el cine ha explorado el microcosmos escolar desde distintas perspectivas: el acoso en la belga Un pequeño mundo (Laura Wandel, 2021) o la corrupción y desigualdades en la alemana Sala de profesores (Ilker Çatak, 2023). Bad Apples aporta un nuevo enfoque, fiel a la tradición británica, con un humor crudo que se intensifica a medida que la trama se vuelve más oscura.

Imagen de 'Bad Apples'

Una reflexión lúdica y tenebrosa

La propuesta de Bad Apples es tan curiosa como arriesgada: convierte al espectador en cómplice involuntario del grave error de la profesora, mostrando cómo las malas decisiones a veces traen buenos resultados… al menos al principio. A diferencia de otras comedias recientes con premisas demasiado fantasiosas, esta película intenta mantener los pies en la tierra en una trama que podría escaparse de las manos tanto a la protagonista como al público.

En lugar de eso, el filme profundiza en la relación de Maria con sus alumnos, con el resto del profesorado y consigo misma. La actuación de Saoirse Ronan es fundamental para encontrar el tono exacto de una comedia que quizá resulte demasiado negra para algunos, pero que retrata a la perfección la pesadilla que puede ser trabajar en una escuela.

“Nunca había leído nada parecido, nunca había tenido la oportunidad de interpretar a un personaje que me permitiera verme envuelta en situaciones tan descabelladas, y aun así resultaba tremendamente divertido”, confesó la actriz.

Mientras Ronan ya se prepara para su próximo gran reto —dar vida a Linda McCartney en las películas de los Beatles que dirige Sam Mendes—, el público puede volver a disfrutar de una actriz única. Pocas intérpretes podrían sostener una película tan problemática, que roza el límite del humor en más de un momento, pero que termina dejando una valiosa lección: hasta los mejores profesores cometen errores, y en la vida no todo se mide con notas buenas o malas.

Fuente: Infobae

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