Resaca emocional: por qué las emociones intensas agotan tu cuerpo y mente

Experimentar emociones intensas pone en marcha el sistema nervioso de manera muy parecida a un esfuerzo físico extremo, lo que puede traducirse en un agotamiento tanto corporal como mental al día siguiente. Varias especialistas consultadas por Real Simple denominan a este estado como “resaca emocional” y detallan que este fenómeno se intensifica en las fases previas, durante y después del acontecimiento que lo provoca.

Un estudio divulgado en 2024 por la revista Scientific Reports, elaborado por académicos de la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, en Alemania, determinó que una mayor reactividad fisiológica del sistema nervioso parasimpático frente al estrés cotidiano está directamente vinculada con niveles más elevados de agotamiento emocional.

El sistema nervioso no diferencia entre alegría y temor

La psicóloga clínica Tracy King señaló al medio que el organismo no logra distinguir entre la excitación positiva y el miedo: ambas reacciones son procesadas por el sistema nervioso de forma casi idéntica. “La mente es la que interpreta cuál de las dos es”, afirmó la especialista.

La resaca emocional se potencia antes, durante y después de un evento cargado de emociones, según especialistas consultadas por Real Simple (Imagen Ilustrativa Infobae)

De este modo, una cena navideña en familia, aunque esté llena de cariño, puede ser igual de exigente que una conversación complicada: exige atención constante, manejo de vínculos y una activación permanente del sistema nervioso autónomo.

Jennifer Veilleux, profesora de ciencias psicológicas en la Universidad de Arkansas y también psicóloga clínica certificada, añadió que las personas con menor práctica en el manejo de emociones fuertes tienden a experimentar resacas más intensas. “Las emociones grandes también requieren más energía para intentar manejarlas o regularlas”, indicó la académica.

“En una conversación difícil, por ejemplo, puedes expresar lo que sientes (llorar, alzar la voz), pero al mismo tiempo quieres escuchar y moderar tus reacciones. Todo eso demanda esfuerzo”, complementó.

El cansancio comienza antes del evento, no al finalizar

Veilleux destacó que el desgaste suele iniciarse mucho antes de que ocurra el hecho en sí. Las conversaciones complicadas o los instantes cargados de emoción rara vez llegan sin previo aviso: van acompañados de jornadas de tensión, ensayos mentales y preocupación sobre qué decir y de qué manera expresarlo.

Un estudio de Scientific Reports de 2024 vinculó una mayor reactividad del sistema nervioso parasimpático ante el estrés cotidiano con más agotamiento emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa acumulación de presión física y cognitiva, que puede prolongarse por horas o incluso días, incrementa la carga emocional global y profundiza el efecto de resaca una vez que el evento termina.

A este proceso se suma otro: King explicó que el cerebro sigue trabajando después de que la situación concluye, reproduciendo las conversaciones e interpretando las reacciones de los demás para darle un sentido a lo vivido.

Factores como la falta de sueño, el consumo de alcohol, una alimentación deficiente o el exceso de ruido durante el evento amplifican todavía más esa carga y elevan el peligro de sufrir resaca.

Expresar emociones cotidianas reduce la intensidad de las grandes descargas

La primera estrategia que propone Veilleux para evitar resacas emocionales severas es practicar la expresión de emociones de baja intensidad de forma habitual. La comparación que emplea es directa: “Así como tomar una copa no provoca resaca en la mayoría de las personas, compartir emociones reales pero menos intensas tampoco lo hace”.

El sistema nervioso procesa de forma casi idéntica la alegría y el miedo, por lo que una cena familiar puede exigir tanto como una conversación difícil (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar que los sentimientos diarios fluyan, en lugar de acumularlos, disminuye la magnitud de la descarga emocional cuando se presenta un evento de mayor peso.

Dormir, comer e hidratarse antes y después marca la diferencia en la recuperación

Tanto King como Veilleux coinciden en que preparar el cuerpo antes de un acontecimiento emocionalmente demandante marca una diferencia concreta en la recuperación posterior.

Veilleux recomienda dormir bien, comer con regularidad y realizar alguna actividad placentera, como ver una serie favorita, para “llenar el cubo de recursos emocionales” antes de encarar la situación. Después del evento, la prioridad pasa por reponer energía con sueño, hidratación y una alimentación adecuada.

La autocompasión acelera la recuperación más que la autocrítica

La psicóloga también resalta el papel de la autocompasión durante la fase de recuperación. Reconocer la emoción sin juzgarla, por ejemplo, decirse “estoy agotada por ese llanto, pero me alegra haberlo soltado”, es más efectivo que la autocrítica.

La falta de sueño, el alcohol, la mala alimentación y el exceso de ruido elevan el riesgo de resaca emocional y agravan el agotamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frases del tipo “no debería haberme derrumbado” o “tengo que ser capaz de mantener la calma” suelen generar una emoción secundaria que prolonga el malestar en lugar de aliviarlo.

Si la fatiga y la ansiedad leve persisten más de lo esperado, Veilleux sugiere consultar con un profesional de salud mental.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK