Quito guarda su historia entre calles, plazas, iglesias y antiguas edificaciones que forman parte de uno de los conjuntos patrimoniales más importantes de América Latina.
En el Distrito Metropolitano existen aproximadamente 7.200 predios que contienen bienes inmuebles patrimoniales y más de 5.000 se encuentran dentro del Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978.
El patrimonio quiteño, sin embargo, no está compuesto únicamente por sus grandes iglesias: también incluye viviendas y edificaciones civiles, muchas de ellas privadas y expuestas al paso del tiempo.
El riesgo sísmico en el patrimonio de Quito
La conservación de estos inmuebles se enfrenta a una amenaza que no siempre es visible: la posibilidad de un sismo de gran magnitud. El Municipio sostiene que durante las últimas décadas se han ejecutado procesos de restauración y conservación que permitieron intervenir una parte importante de las edificaciones monumentales, por lo que el 70 % de estas estarían protegidas ante esta amenaza.

Pero restaurar una fachada, una cubierta o un elemento arquitectónico no necesariamente significa que una construcción haya recibido un reforzamiento estructural diseñado para soportar un terremoto.
Según el arquitecto e historiador Alfonso Ortiz Crespo, Quito ya sufrió un sismo de mediana magnitud en la década de 1980 (específicamente en 1987). Este obligó a la creación de un fondo de salvamento del patrimonio de la capital que desarrolló reforzamientos estructurales que, por la complejidad arquitectónica, tuvieron más destrozos.
La diferencia resulta crucial en una ciudad que tiene antecedentes sísmicos y está atravesada por sistemas de fallas. En julio de 2024, otro sismo de magnitud 4,1 asociado al sistema de fallas de Quito fue ampliamente sentido en la capital y generó reportes de daños no estructurales.
A esto se suma que en enero de 2026 una vivienda patrimonial colapsó en el sector de La Tola, un recordatorio de que el deterioro de estas construcciones no es únicamente una preocupación histórica, sino también de seguridad.

El problema de la tugurización y el abandono
“¿Qué es lo que ha pasado? Desde los años 60 se aceleró la salida de gente del centro histórico y las casas se llenaron de inquilinos y empezó el problema de la tugurización”, comentó Crespo.
El historiador añadió que los inquilinos que coparon las casas del centro de Quito buscaron terrenos propios y coparon las periferias, dejando abandonada la zona patrimonial, lo que significó un deterioro por el vaciamiento y con ello la destrucción de la infraestructura.
“El Municipio lo único que ha hecho es ver los grandes monumentos, las grandes iglesias, los grandes conventos. Probablemente tenemos más de 100 edificios vacíos, sin uso desde hace años”, aseguró el especialista.
Crespo puso como ejemplo al antiguo penal García Moreno, el panóptico que se encuentra en el barrio de San Roque y hoy funciona como guarida de indigentes, cuando en pie estaba un proyecto para convertirlo, en primera instancia en un hotel y luego en museo.
“¿Dónde están los planes para recuperar el antiguo penal? Se está destruyendo solito por falta de mantenimiento. Han tenido que ser los vecinos del barrio los que pidan a las autoridades que cierren las brechas y desalojen a la gente que está ahí”, aseguró.
Así, mientras el Instituto Metropolitano de Patrimonio actualiza el inventario y trabaja en la recuperación de bienes, surge una pregunta que va más allá de cuánto patrimonio conserva Quito: ¿cuántos de esos 7.200 predios han sido evaluados estructuralmente y cuántos están realmente preparados para enfrentar un gran sismo?
La respuesta podría revelar cuánto de la memoria arquitectónica de la capital está protegido de la intervención humana y cuánto, en cambio, continúa vulnerable frente a la fuerza de la naturaleza.
Planes de contingencia y debate sobre las cifras
Milton Chávez, director del Instituto Metropolitano de Patrimonio de Quito (IMP), contó que junto a la Secretaría de Gestión de Riesgos se está organizando un plan de notificación a los propietarios de las edificaciones para mantener las normas de cuidado.
“Desde los años 80, toda intervención realizada por el Municipio cumple las normas de seguridad y construcción que exige la ley. Estas normas han ido evolucionando y actualmente tienen parámetros muy avanzados y las intervenciones han sido frecuentes”, aseguró el funcionario.

El IMP aseguró que un 70 % de viviendas han sido intervenidas y cada una cumple con los parámetros de construcción que las protegen de un posible terremoto. Sin embargo, existe un 30 %, según el cabildo, que no se ha tocado, pero se están mapeando.
“Nosotros ofrecemos programas de incentivos en el que el IMP interviene bajo un acuerdo con el propietario privado, reforzando las viviendas e influenciando para que el centro se siga poblando”, expuso Chávez.
Finalmente, el arquitecto, historiador y docente Alfonso Crespo dudó de esa cifra, ya que para él debe haber una rigurosidad en el chequeo de cada casa y cada predio con su respectivo plano.
“¿Dónde están los diagnósticos casa por casa? ¿Dónde están los planos de cada casa? Las ciudades que son Patrimonio de la Humanidad tienen levantadas fichas individuales de cada propiedad y planos detallados”, apuntó el experto. (I)
Fuente: El Universo