En 1802, el ingeniero francés Albert Mathieu propuso algo que parecía ciencia ficción: un pasaje bajo el mar para conectar Francia con Gran Bretaña, incluyendo una isla artificial para cambiar caballos. Casi dos siglos después, esa idea se materializó en una de las obras más complejas del siglo XX, cuando la reina Isabel II y el presidente François Mitterrand inauguraron la vía subterránea en Calais el 6 de mayo de 1994.
El Eurotúnel tiene 50,45 kilómetros de extensión total, de los cuales 37,9 km están bajo el mar, siendo el tramo submarino continuo más largo del mundo. En su punto más profundo, desciende 75 metros bajo el nivel del mar. Poco después, la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE) lo incluyó entre las siete maravillas del mundo moderno, junto al Canal de Panamá y el puente Golden Gate.
El desafío geológico bajo el Canal de la Mancha

Los trabajos comenzaron el 1 de diciembre de 1987. Se utilizaron 11 máquinas tuneladoras gigantes; seis desde el lado británico y cinco desde el francés. Durante seis años, perforaron la creta margosa, una caliza arcillosa ideal por su consistencia blanda e impermeable. En los picos de actividad, 15.000 personas trabajaron simultáneamente, con un gasto diario de 3 millones de libras esterlinas (unos 4 millones de dólares).
El momento clave fue el 1 de diciembre de 1990, cuando los obreros derribaron la última pared de roca a 40 metros de profundidad bajo el Canal de la Mancha. El desvío fue mínimo: 35,8 centímetros en horizontal y 5,8 centímetros en vertical.
El esfuerzo costó la vida de 10 trabajadores entre 1987 y 1993. Para seguridad, las paredes se recubrieron con hierro fundido y anillos de hormigón armado diseñados para durar al menos 120 años.
La estructura interna: tres galerías paralelas

Contrario al mito de un solo tubo, la infraestructura tiene tres galerías paralelas. Dos para vías ferroviarias (una por sentido) y una tercera más pequeña para servicio, ventilación y evacuación. Cada vía principal mide 7,6 metros de ancho, suficiente para vagones de dos niveles.
Los trenes viajan a 160 km/h. El trazado evita líneas rectas y sigue curvas suaves para adaptarse a las capas rocosas. Las vías convergen en dos salones subterráneos iluminados que permiten cruces entre galerías en emergencias. El viaje completo entre terminales dura unos 35 minutos.
Sobrecostos y transformación del mapa europeo

El Eurotúnel tuvo sobrecostos significativos. El presupuesto inicial en 1985 era de 2.600 millones de libras, pero el costo final alcanzó 4.650 millones, un exceso del 80%.
Pese a ello, el servicio comercial de pasajeros comenzó el 14 de noviembre de 1994, reduciendo el viaje entre Londres y París de 6-7 horas (ferrocarril y barco) a unas 3 horas. Hoy, más de 20 millones de personas lo cruzan cada año, y por sus vías pasa el 26% del comercio de mercancías entre Gran Bretaña y Europa continental.
Fuente: Infobae